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Cesarea era una ciudad mayormente romana en la orilla del mediterráneo en Judea. Fue el cuartel general del gobernador romano de la provincia de Judea. Los arqueólogos han descubierto una piedra de un edificio en Cesarea con el nombre Ponto Pilato inscrito en ella. Cornelio era un oficial en el ejercito romano. Un judío patriótico de aquel día naturalmente le disgustaría o incluso lo odiaría. Treinta y dos de estas cohortes italianas estaban estacionadas en las diferentes provincias del imperio. Estaban compuestas de voluntarios italianos y fueron consideradas las tropas romanas más leales. Como era un siervo tan leal de los opresores de Israel, casi cada judío patriótico de ese día naturalmente tendría prejuicios contra Cornelio.

Cornelio estaba en la categoría de lo que los judíos llamaban temerosos de Dios. Estos fueron gentiles que amaban al Dios de Israel; Simpatizaban y apoyaban la fe judía. Sin embargo, no se convirtieron completamente en judíos en su estilo de vida y circuncisión. Los judíos de esa época respetaban y apreciaban a estos gentiles temerosos de Dios, pero no podían realmente compartir su vida, sus hogares y su comida con ellos porque en realidad eran gentiles y no judíos convertidos. Debido a la forma en que se describe la vida y el corazón de Cornelio, vemos a un hombre que obviamente tenía una verdadera relación con Dios. Al mismo tiempo, él no era parte de la cultura principal judía. Cornelio estaba orando, era la hora novena (3:00 de la tarde). Esta era la hora de costumbre de oración para los judíos. También, como Cornelio le relató el incidente a Pedro en Hechos 10:30,  dijo específicamente que estaba (a la hora novena, mientras oraba en mi casa). Lo que Cornelio tuvo no fue un sueño, fue una visión que vino en el “ojo de la mente” de Cornelio. A la vez, fue tan vívida que Cornelio diría más tarde, se puso delante de mí un varón con vestido resplandeciente. Cornelio respondió con un temor de lo celestial y santo (atemorizado). Esto muestra que Cornelio tenía una verdadera relación con Dios.

Probablemente, Cornelio ni siquiera sabía quien era Pedro. Pero sabía que debía hacer lo que Dios le dijo que hiciera, y podía confiar en que Dios estaba hablando a este llamado Pedro también. Ido el ángel que hablaba con Cornelio, éste llamó a dos de sus criados, y a un devoto soldado de los que le asistían; a los cuales envió a Jope, después de haberles contado todo. Aparentemente, la fe de Cornelio era contagiosa y había unos de su casa y bajo su mando que también honraban al Dios de Israel. Mientras Dios habló a Cornelio, y Cornelio envió a los mensajeros para llamar a Pedro, Dios también habló a Pedro. Típicamente, así es como Dios opera.  Dos hombres están a 48 kilómetros de distancia. Deben ser reunidos. Para que puedan encontrarse, mientras Jope está ocupada con su comercio, y Cesarea con sus grandes intereses de envío, y no sabrá nada de lo que está sucediendo; Dios entre las sombras cuidando a los suyos, envía al ángel a Cesarea, y le concede el trance extático en Jope. Así fueron reunidos.

En esa cultura, la azotea se usaba normalmente como una especia de patio. No había nada extraño en qué Pedro subiera a la azotea para orar.
Y mientras tuvo gran hambre; esto sucede a menudo durante la oración; Las distracciones en nuestro cuerpo vienen mientras intentamos dirigirnos a Dios. Sin embargo, Dios usó estas distracciones para hablar a Pedro, mientras le sobrevino un éxtasis. Cuando Pedro tuvo gran hambre, y quiso comer, Dios lo usó para hablarle a través de una visión en cuanto a la comida. ¡Quizá su hambre le hizo poner más atención!

Es poco común que Dios hable con voz audible. Con más frecuencia, Dios habla a nuestro hombre interior. Como una visión puede ser “vista” por el “ojo de la mente”, aun así, podemos “oír” la voz de Dios con el “oído de la mente”. Dios no necesita que las ondas sonoras lleguen al tímpano para hablar a un hombre. Cuando le complazca, puede hablar directamente a la mente de uno donde se interpretan las ondas sonoras. La respuesta de Pedro fue absurda y, a la vez, muy típico de nosotros. Dijo “no” a su Señor. La única respuesta legítima a una petición de nuestro Señor es “sí”. Pedro tenía la mala costumbre de decirle a Jesús “no”. Prácticamente había puesto a Dios en una caja de limitaciones, y ahora Dios iba a sacudir a Pedro para cambiar su forma de pensar. Puede hacer lo mismo para nosotros.

Dios respondió claramente a Pedro. Lo que Dios ha declarado limpio, no lo llames tu impuro, impío, inaceptable a Dios. En la manera de pensar del Antiguo Testamento, había lo sagrado y lo común. Lo sagrado se hacía común cuando entraba en contacto con algo común, y solo podía volverse santo nuevamente a través de una limpieza ritual. El proceso de hacer algo santo se llamaba consagración; el de hacerlo común se llamaba profanación. En este punto, Pedro creía que Dios solo hablaba de comida. Pero pronto, Dios le mostró a Pedro que realmente estaba llegando a otro punto. Para un énfasis profundo, Dios repitió esta visión tres veces. Pedro debía considerar esto como importante. Para cuando el drama se había realizado por tercera vez, Pedro debe haber comenzado a tener la idea de que Dios estaba tratando de decirle algo, aunque no sabía exactamente qué era.

Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse.

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