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Los primeros dos capítulos de Habacuc nos dan el tiempo de “pregunta y respuesta” del profeta con Dios. Ahora que Dios le ha contestado a Habacuc, el profeta trae una oración para cerrar el libro. Él sabía como Dios había obrado antes y como Su pueblo había respondido anteriormente, y Habacuc quiere ver eso de nuevo. La oración de Habacuc nos muestra que el avivamiento es una obra de Dios, no es un logro del hombre. Hay cosas que el hombre puede y debe hacer para un avivamiento – simplemente el clamar a Dios y suplicar por Su obra de avivamiento.

Note la oración: aviva tu obra. Al mismo tiempo, esto debe de ser una oración personal: “Señor, avívame.” A menudo culpamos a la iglesia por pecado, corrupción, flojera, por no orar, falta de poder espiritual, o lo que sea – y nos olvidamos que nosotros somos la iglesia. Ora por avivamiento personal y diligentemente busca en ti mismo. Habacuc desea que Dios haga la obra la cual sea evidente para con todos como una obra de Dios. Él ora que el avivamiento se pueda dar a conocer en un tiempo y lugar definido, no solamente como una idea en la cabeza de alguien.

Mientras Habacuc ora por avivamiento él comienza a alabar a Dios, quien trae el avivamiento. En este canto de alabanza (pronunciado por varias expresiones de Selah, como en los Salmos) Habacuc glorifica el poder y majestad de Dios. Es bueno el alabar a Dios porque le da un honor y gloria adecuado hacia Dios, porque declara obras específicas de Dios, nos enseña y recuerda quien es Dios y lo que Él ha hecho, porque coloca al hombre en una perspectiva apropiada debajo de Dios y edifica confianza en el poder y las obras de Dios Mientras Habacuc recordaba cómo Dios había salvado en el pasado, esto le llena de fe por lo que Dios puede hacer justo ahora y en el futuro. Él también declara que la salvación es traída con tu ungido – y el ungido del Señor no es nadie más que el Mesías, Cristo Jesús.

El profeta muestra la respuesta apropiada de un hombre bajo el poder soberano de Dios. Él reconoce su propia debilidad y baja posición delante de este Dios de toda majestad y poder. Además, recuerda que los Babilonios están en camino, y que este Dios de poder soberano y majestad esta dirigiendo su obra en contra de Judá. En casi una visión, Habacuc ve el país judío desolado, quizás debido al ejército invasor Babilonio o quizás por una calamidad natural. En medio de esta casi pérdida total, Habacuc aún se puede gozar en Jehová. Él sabe que este Dios de majestad y poder no es disminuido debido a que el hombre enfrenta pruebas difíciles. Algunas veces pensamos, “¿Si Dios es tan grande y poderoso, como es que estoy atravesando por un tiempo difícil?” Habacuc sabía que esta era una pregunta errónea y una actitud equivocada. En lugar, él dice: “Yo sé que tú eres fuerte y poderoso, y si estamos en circunstancias desoladas es porque lo merecemos. Aún yo te alabaré, y me gozaré en Ti.”

Con circunstancias desoladas como las que él acaba de describir, Habacuc no podía encontrar alegría en una higuera o en las vides o en los labrados o las ovejas; pero Dios no cambia. Él aún se puede alegrar en Jehová, porque Él nunca cambia. Habacuc no solamente practicó una manera de pensar positiva y sacó la idea de la higuera estéril o de los establos de ganado vacíos. Pero él vio esos problemas por lo que eran y recordó que Dios era más grande que todos ellos.

Benjamín Franklin – quien no era cristiano, aunque tenía un gran respeto por la Biblia – utilizó Habacuc 3:17-19 para confundir a un grupo de sofisticados aborrecedores, bien educados, de la Biblia. Cuando él estaba en París él escuchó que este grupo se estaba burlando de la Biblia, y se burlaban de Franklin por su admiración hacia esta. Una tarde él llegó a donde estaban ellos y dijo que él tenía un manuscrito que contenía un antiguo poema, que él estaba muy impresionado por el poema y que se los quería leer. Cuando él leyó Habacuc 3:17-19, sus oyentes la recibieron con alabanza y admiración – “¡Qué poema tan magnífico!” ellos dijeron, y querían saber de donde podrían obtener copias. Franklin les dijo que solamente vieran el capítulo 3 de Habacuc.

Habacuc puede adecuadamente orar esto después de que oró la oración de fe en los versículos anteriores. Él correctamente declaró que su fuerza no estaba en las higueras, o en los viñedos, o en los campos de ganados, pero solamente en Jehová el Señor. Habacuc pensó en la cierva que corría en las alturas, sin nunca perder un paso y sin desmayar. Más que eso, la cierva positivamente danza y brinca en las alturas – están llenas de vida y alegría. Así el profeta declara, “Dios afirmará mis pasos con esa firmeza y vivacidad también. Mientras confío en Él, Él no permitirá que resbale o caiga, y haré más que únicamente caminar pesadamente – Iré saltando con vida y alegría.”

Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse.

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