Cuatro ayes para silenciar al hombre pecaminoso.

Ay del que codicia injusta ganancia para su casa: Dios se dirige al hombre avaro, y le dice que él esté maduro para el juicio. El hombre avaro hace lo mejor que puede para protegerse a si mismo (para poner en alto su nido), pero lo mejor que haga llegará a ser nada. Has pecado contra tu vida: El hombre avaro no piensa en nada sino solamente en ganancias, pero termina perdiendo su propia alma. La parábola de Jesús en Lucas 12:16-21 es el ejemplo perfecto del hombre avaro que peca en contra de su propia vida. Porque la piedra clamará desde el muro: Habacuc se imagina a una hermosa casa construida por el hombre avaro, y las mismas piedras de la casa clamará desde el muro en contra de la avaricia del hombre.

Ay para los violentos. Ahora Jehová no está solamente disgustado con el avaro, Él también anuncia un ay en contra del violento. La tierra será llena del conocimiento de la gloria de Jehová: El hombre violento piensa que su poder hace derecho, así que él se siente libre de abusar de los demás para su propia ganancia. Como una corrección y reprensión, el Señor le recuerda al hombre violento de Su triunfo definitivo.

Ay para el ebrio. A través del profeta Habacuc, Jehová reprende tanto al ebrio como a los que promueven la borrachera. Aunque piensen que el alcohol les haga sentir bien, Dios correctamente dice que se han llenado de deshonra más que de honra. En Efesios 5:18 Pablo llama a la ebriedad disipación; la borrachera es un malgasto de recursos los cuales debieran de ser llevados a Jesús. John Trapp escribe sobre la bebida “como tres fuera” – “esto es, cerveza fuera de la olla, dinero fuera de la cartera, e ingenio fuera de la cabeza.” (Comentario de Trapp sobre Gálatas 5:21) El daño de la ebriedad va más allá del mismo hecho y lo que afecta en las vidas y familias. Anualmente en los Estados Unidos el alcohol es responsable por casi 100,000 muertes (25,000 solamente por conductores ebrios), 6 millones de lesiones no fatales, y más de $100 mil millones en pérdidas económicas, tales como desempleo y perdida de productividad. El cáliz de la mano derecha de Jehová vendrá hasta ti: El ebrio y aquellos que promueven la borrachera aman su propia copa llena de bebida; ahora Dios promete un cáliz para ellos, una copa de juicio y de recompensa justo por sus pecados.

Ay para los idólatras. Al ya haber lidiado con el hombre avaro, el hombre violento, y el ebrio, ahora Dios habla al idólatra – quien trata objetos inanimados como si tuvieran vida e inteligencia. No hay espíritu dentro de él. Más Jehová está en su santo templo: En contraste con los ídolos sin vida, Jehová está vivo y bien en su santo templo. La necedad del idólatra será expuesta por la majestad del Dios viviente.

A pesar de todo, el punto es comprobado. Habacuc no podía entender el porqué Dios juzgaría a una nación pecaminosa (Judá) por medio de una nación más pecaminosa (Babilonia). Pero Dios le recuerda a Habacuc de Su propia sabiduría y fuerza, y de Su triunfo definitivo sobre los inicuos. Dios sabía que Babilonia estaba llena de orgullosos, de avaros, de violentos, de ebrios y de idólatras – y Jehová sabía cómo lidiar con todos ellos.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.