El fallecimiento de Jacob en la presencia de sus hijos fue una escena profundamente dramática y conmovedora. Jacob fue velado durante 70 días en toda la nación de Egipto. Un período de duelo real en Egipto era de 72 días. Jacob era, evidentemente, un hombre muy honrado.

Los egipcios eran considerados expertos en asuntos funerarios. Hemos oído sobre las momias de Egipto, pero aún no se ha descubierto el método que utilizaban para conservar los cuerpos. No solemos sonreír ante un funeral, pero no puedo evitar una sonrisa al imaginar el embalsamamiento del anciano Jacob, que le dejó convertido en una momia, que quizás se encuentre hoy en Hebrón.

Recordemos que Jacob había pedido que le sepultasen en la cueva de Macpela, impulsado por su esperanza terrenal. El creía que iba a resucitar en aquella tierra, y que estaría allí con la nación Israel.  La esperanza actual del creyente, es celestial, y como miembros de la iglesia de nuestro Señor Jesucristo, creemos que seremos arrebatados por Él en el aire para ser llevados a un lugar llamado la Nueva Jerusalén.

El hecho de que José hiciera la petición a la casa de Faraón y  no directamente al gobernador de Egipto, es el tipo de detalle que sería notado por un verdadero testigo de los eventos, y no inventado por un narrador. José explicó la solemne promesa que su padre le hizo hacerle y el faraón le dio permiso para enterrar a Israel en Canaán.

Fue un entierro espectacular. El clan entero se reunió para rendir homenaje a este hombre que era el último eslabón de los patriarcas. Lutero señala que no hay entierro registrado en las Escrituras tan honorable como este o con tal riqueza de detalles. Jacob fue tan respetado, amado y honrado en Egipto que fue probablemente, la procesión fúnebre de mayor duración, que el mundo jamás haya visto, teniendo en cuenta el largo viaje desde Egipto hasta Hebrón, en Canaán. Uno podría preguntarse si Faraón les pidió que dejasen a los pequeños y a sus rebaños para asegurarse de que volverían. Seguramente no quería perder a José porque aún le necesitaba.

Este fue, sin duda, un día de dedicación de los hijos de Israel al Dios de Israel, el Dios que hizo el gran pacto con Abraham, Isaac y Jacob.Su dedicación al Dios de Israel sería probada durante los próximos cientos de años, pero sobreviviría.

Los hijos de Jacob a menudo se habían opuesto a él o lo habían decepcionado en la vida. Cuidadosamente, lo honraron en su muerte. Alguien podría preguntarse por qué Jacob no fue enterrado junto a Raquel, en Belén, que estaba a unos 30 Km, hacia el norte. La razón está expresada aquí. Abraham había comprado esa cueva y Jacob quiso ser sepultado junto a sus padres en un lugar de su propiedad, para asegurarse de que su cuerpo reposase en aquella tierra. Por consiguiente, fue sepultado al lado de los otros patriarcas, que habían compartido con él la misma esperanza de la resurrección.

Lo sepultaron en la cueva del campo de Macpela: Esta era la cueva comprada por Abraham en Génesis 23, la única parte de la tierra de Canaán de la que Abraham tenía escritura. Este fue el lugar donde enterraron a Sara a Abraham, y a Isaac, Rebeca, y Lea.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.