[fusion_builder_container type=”flex” hundred_percent=”no” equal_height_columns=”no” menu_anchor=”” hide_on_mobile=”small-visibility,medium-visibility,large-visibility” class=”” id=”” background_color=”” background_image=”” background_position=”center center” background_repeat=”no-repeat” fade=”no” background_parallax=”none” parallax_speed=”0.3″ video_mp4=”” video_webm=”” video_ogv=”” video_url=”” video_aspect_ratio=”16:9″ video_loop=”yes” video_mute=”yes” overlay_color=”” video_preview_image=”” border_color=”” border_style=”solid” padding_top=”” padding_bottom=”” padding_left=”” padding_right=””][fusion_builder_row][fusion_builder_column type=”1_1″ layout=”1_1″ background_position=”left top” background_color=”” border_color=”” border_style=”solid” border_position=”all” spacing=”yes” background_image=”” background_repeat=”no-repeat” padding_top=”” padding_right=”” padding_bottom=”” padding_left=”” margin_top=”0px” margin_bottom=”0px” class=”” id=”” animation_type=”” animation_speed=”0.3″ animation_direction=”left” hide_on_mobile=”small-visibility,medium-visibility,large-visibility” center_content=”no” last=”true” min_height=”” hover_type=”none” link=”” border_sizes_top=”” border_sizes_bottom=”” border_sizes_left=”” border_sizes_right=”” first=”true”][fusion_audio src=”https://house.life.cr/wp-content/uploads/2022/11/Mi-tiempo-con-Dios-8-de-noviembre.mp3″ loop=”off” autoplay=”off” preload=”none” margin_top=”” margin_right=”” margin_bottom=”” margin_left=”” hide_on_mobile=”small-visibility,medium-visibility,large-visibility” class=”” id=”” background_color=”” hue=”” saturation=”” lightness=”” alpha=”” controls_color_scheme=”” progress_color=”” max_width=”” border_size=”” border_color=”” border_radius_top_left=”” border_radius_top_right=”” border_radius_bottom_right=”” border_radius_bottom_left=”” box_shadow=”no” box_shadow_vertical=”” box_shadow_horizontal=”” box_shadow_blur=”0″ box_shadow_spread=”0″ box_shadow_color=”” animation_type=”” animation_direction=”left” animation_speed=”0.3″ animation_offset=”” /][fusion_text]
Ellos regresaron ante el oficial egipcio humildemente. Sí habían sido perjudicados; la evidencia había sido plantada. Pero no demandaron justicia, sino que suplicaron misericordia humildemente. Cuando se postraron en tierra, una vez más —por tercera vez— cumplieron el sueño que José había tenido más de 20 años atrás, demostraron que estaban desesperados por ganarse el favor del funcionario egipcio para obtener la liberación de Benjamín. Sabían que era un verdadero desastre perder a Benjamín y que defraudarían a su padre.
No saben que un hombre como yo sabe adivinar. José habló de esta manera porque era importante, por un tiempo más, jugar el papel de un egipcio y no permitir que supieran que era un hebreo a quien Dios le hablaba. Ahora Judá y todos sus hermanos se comprometen a seguir con Benjamín. Con estas palabras, Judá, reveló la obra de Dios entre los hermanos. En la mente de Judá ahora estaban destinados a vivir el resto de sus vidas como esclavos en Egipto, ya que vendieron a José como esclavo 20 años atrás. Ellos eran inocentes del pecado de robar la copa, pero eran culpables de pecados mucho mayores. De la misma manera, podemos sentirnos orgullosos porque somos inocentes de algún pecado o de otro; sin embargo, somos culpables de algo mucho mayor. No puedes esconderte de tu pecado. El tiempo no borra la culpa de tu pecado. Solo la sangre de Jesús puede. Unos veinte años atrás, cuando los hermanos pensaron matar a José, pero lo tiraron en una cisterna, él les gritó, suplicando con angustia. Donald Barnhouse dijo: “Un físico podría calcular el tiempo exacto requerido para que sus gritos a 25 yardas llegaran a los oídos de los hermanos. Pero tomó unos 20 años para que ese grito llegara a sus corazones”. Judá, insistió en que los hermanos pagaran por Benjamín, aunque él era el hijo predilecto y más grandemente bendecido. Si dejaba rápidamente a Benjamín sería una muestra de que desde que abandonó a José, unos 20 años atrás, su corazón no había cambiado mucho. Esta resignación a la esclavitud en Egipto es aún mas significativa, teniendo en cuenta que estos eran hombres de mediana edad que venían de una vida de privilegios y estatus.
Judá hizo una apelación al oficial egipcio. Todo parecía estar mal; la evidencia plantada contra ellos parecía sellar su destino. A pesar de todo, hizo una apelación. Su discurso apasionado a José es un modelo de una sentida y desesperada apelación. Del discurso de Judá, F.B. Meyer escribió: “En toda la literatura, no hay nada más dramático que esta apelación”. H.C. Leopold escribió: “Este es uno de los discursos más viriles y más directos que un hombre haya pronunciado. La profundidad de sentimiento y sinceridad del propósito es insuperable”. Barnhouse lo llamó “la apelación más emotiva de toda la Palabra de Dios”. Judá le recordó al oficial egipcio que todo esto había comenzado con sus preguntas. Todo lo que ellos querían era comprar algún grano. Esto es enfatizado una y otra vez: “Tú dijiste a tus siervos… tú dijiste”. Judá, naturalmente, presentó el asunto de la manera más compasiva. José debe haber sonreído interiormente cuando dijo: “Un hermano suyo murió”.
Con estas palabras cuidadosamente escogidas, Judá no dice que el hermano de Benjamín está muerto, solo que su padre respondió: “Ciertamente él ha sido despedazado” y que no lo había visto desde entonces. Judá recordó la cruel mentira que los hermanos permitieron que su padre creyera en relación con la muerte de José. Veinte años atrás, los hermanos de José mostraron una total indiferencia ante el dolor de su padre cuando se le informa de la “muerte” de José. Judá, muestra que ahora estaban muy preocupados por los sentimientos y el bienestar de su padre. Esto es más evidencia de un cambio de corazón. Esto es especialmente significativo cuando pensamos lo profundamente que Jacob, padre de Judá, debe haberlos lastimado a él y a los demás hermanos a través de los años con su constante favoritismo hacia José y Benjamín.
Esto era una herida profunda; aunque la herida de Judá fue cambiada, de modo que, incluso, tuvo cuidado del padre que lo hirió tan profundamente. Judá también hizo su solicitud personal. La vida de Judá y su posición ante su padre serían destruidas si Benjamín nunca regresaba, drásticamente ofrece dar su vida por el bien de Benjamín. Este es un cambio radical si nos remontamos 20 años atrás, cuando los hermanos no se preocupan por José, ni por Benjamín, ni por su padre Jacob, el que propuso la venta de José 20 años atrás. Aquí, con un amor heroico, está su sensible oferta a dar su vida por el hermano favorito. Esta muestra de amor sacrificial es otro ejemplo de la transformación de los hermanos.
Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse.
[/fusion_text][/fusion_builder_column][/fusion_builder_row][/fusion_builder_container]
