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El siervo de Abraham condujo una grande e impresionante caravana. Ellos llevaban riquezas tan sustanciales que podría decirse con exageración poética, todos los bienes de su amo estaban en su mano. El viaje fue largo. La distancia en línea recta de Canaán a Ur de los caldeos era de unos 800 kilómetros, pero la ruta mas común era de unos 1,450 kilómetros.

Dos hombres llamados Nacor fueron asociados con este lugar: el abuelo de Abraham (Génesis 11:24-26) y el hermano de Abraham (Génesis 11:26-29). Era la ciudad de Nacor en este sentido. Cuando el siervo de Abraham arribó a la ciudad ancestral de su amo, primero tuvo una preocupación práctica: obtener agua para sus camellos. Esencialmente, Eliezer le pide a Dios que lo guíe por circunstancias providenciales, lo cual a veces puede ser una buena manera de discernir la voluntad de Dios. Aun así, si uno solo ve las circunstancias y no toma en cuenta otros factores, pueden ser una manera peligrosa de discernir la voluntad de Dios.

Tendemos a ignorar las circunstancias que nos dicen lo contrario a lo que queremos escuchar (o atribuirlas al Diablo), mientras nos enfocamos en las circunstancias que nos dicen lo que queremos escuchar. Pero en este caso, Eliezer establece lo que buscará antes de que suceda algo. No se inventan las reglas mientras suceden las cosas. El siervo de Abraham le dijo a Dios qué le mostrara a la mujer elegida para ser esposa de Isaac a través de un ofrecimiento para proveer agua a sus diez camellos. Eliezer era lo suficientemente sabio para pedir una señal que fuera notable, pero (hablando en términos humanos) posible. No tentó a Dios pidiendo fuego del cielo o protección mientras saltaba de una altura insegura.

En cierto sentido, orando así, Eliezer puso las probabilidades en contra de que pudiera encontrar a alguien. Tendría que ser una mujer (inigualable) para ofrecerse a hacer esta ardua tarea. Considerando que un camello puede beber hasta 75.5 litros, dar de beber a 10 camellos significaba por lo menos una hora de trabajo duro. A Eliezer no le importaba la apariencia externa de la mujer. Él buscaba una mujer de carácter, una mujer que Dios había escogido. El sirviente todavía no sabía si su oración había sido contestada, solo se comprobaría con el tiempo. Rebeca era la nieta de Nacor, el hermano de Abraham. Por lo general, se entiende que la Biblia dice las cosas de manera atenuada, así que cuando leemos que Rebeca era hermosa, debemos entender que era verdaderamente muy bella. El sirviente no pensó que era algo no espiritual presentarse a Rebeca; pero, seguramente, no hizo nada que sugiriera que ella debía proveer agua para los camellos. La oración no sustituye a la acción. Mientras Rebeca realizaba la tarea de dar agua a todos los camellos, el sirviente no la detuvo. Él quiso saber si ella de verdad daría agua a todos los camellos, o si solamente lo había dicho. Él estaba asombrado al ver que ella hizo esto (estaba maravillado de ella). Quizá Eliezer sabía que para algunos es más fácil hablar que servir. Quiso saber si tenía el corazón de sierva, o solo el hablar.

Después de que Rebeca completó la señal por la que el siervo de Abraham oró, inmediatamente le reveló preciosos regalos a ella. Esto era una señal de la generosidad y de las riquezas del amo al que él representaba. Revelar los regalos indicaba que Rebeca era la respuesta a la oración del siervo. Después preguntó acerca de su familia. Él alabó a Dios cuando se enteró de que ella era de la familia de Abraham. El siervo sintió que era su deber estar en el camino, y confiar en que Dios lo guiaría a lo largo del camino. Es difícil conducir un auto estacionado. Si queremos ser guiados por Dios, deberíamos seguir nuestro camino.

Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse.

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