Esta es una breve carta escrita por Pablo durante su encarcelamiento romano descrito en Hechos 28. Como siempre, Pablo no se consideraba como un prisionero de Roma, ni de las circunstancias, ni de los líderes religiosos que empezaron sus problemas legales. Pablo era un prisionero de Jesucristo. Pablo le escribió a Filemón, un hermano cristiano que vivía en Colosas. Este es el único lugar en el Nuevo Testamento donde Filemón es mencionado por nombre, pero sabemos que era un amado amigo de Pablo. La amistad de Pablo con Filemón es demostrada por algo significativo que falta en su saludo. De las 13 cartas que Pablo escribió a las iglesias o a individuos, en 9 de ellas se llamó a sí mismo apóstol en el primer versículo. En esta carta (así como en Filipenses y en I y II de Tesalonicenses), Pablo apela a su lector más como un amigo y menos como un apóstol.

Y a la amada hermana Apia, y a Arquipo: Apia era probablemente la esposa de Filemón; y Arquipo, su hijo. Este saludo dirigido a los miembros de la familia es único entre las cartas de Pablo, pero tiene sentido considerando el contenido de la carta a Filemón. En esta carta, Pablo apela a Filemón respecto a un esclavo fugitivo que ha conocido a Jesús y ha encontrado refugio con Pablo. Según las costumbres de esa época, la esposa de Filemón, Apia, era la supervisora de los esclavos de la casa, así que la carta le concernía a ella también. Con respecto al esclavo fugitivo, ella está tan involucrada en la decisión como su esposo, porque de acuerdo con las costumbres de su tiempo, ella tenía la responsabilidad del día a día de los esclavos.

A la iglesia que está en tu casa: Esto significa que la iglesia —o una porción de la iglesia— en Colosas se reunía en la casa de Filemón. Los primeros cristianos no tenían propiedades para construir iglesias. Los judíos tenían sus sinagogas, pero los cristianos se congregaban en las casas de sus miembros. Los cristianos de una ciudad se reunían en diferentes “casas-iglesia” con un “obispo” de la ciudad que supervisaba estas casas-iglesia. Las casas-iglesia también son mencionadas en Romanos 16:5 y Colosenses 4:15. Hasta el siglo III, no tenemos evidencia segura de la existencia de edificios para iglesias con el propósito de adorar; todas las referencias apuntan a las casas particulares para esto. Esto les sugiere a los creyentes que sus casas también deberían ser una iglesia, y que cada hogar debe tener las características de una iglesia saludable.

Pablo da su saludo acostumbrado de gracia y paz, encontrado en cada una de sus cartas. Sin embargo, este saludo no está dirigido a toda una congregación, sino a Filemón como individuo. Esto hace que la carta sea única entre los escritos de Pablo. Las otras epístolas pastorales (I y II de Timoteo y Tito) también fueron primero escritas hacia individuos, pero el carácter del contenido sugiere que eran destinadas a ser compartidas con toda la congregación. Filemón es una nota personal escrita de Pablo a un hombre. Pablo oraba a menudo por Filemón, y oraba con acción de gracias a Dios. Hacer memoria significa que Pablo no siempre hacía oraciones largas o enredadas por Filemón, pero que a menudo hacía mención de él en sus oraciones. Pablo oraba por Filemón, deseando que la participación de su fe fuera eficaz en la medida en que Filemón entendiera la obra que Dios hacía él. El apóstol habla aquí de los trabajos de caridad, en los cuales Filemón abundaba hacia los pobres cristianos. También recuerda cuán maravillosamente Filemón ha suplido las necesidades de otros cristianos. Él eficazmente confortó los corazones de otros. Claramente, Pablo está pidiéndole un favor a Filemón. Antes de pedírselo, apela al amor en lugar de hacerlo en forma autoritaria. Por supuesto, debajo de la superficie, Pablo hace manifiesto que tenía el derecho de ordenar lo que convenía —mas apela al amor. Una apelación con amor es a menudo mejor que una orden.

Algunas traducciones tienen «embajador» en lugar de anciano. Hay una diferencia de una letra entre las dos palabras griegas. Onésimo era un esclavo fugitivo que escapó de su amo Filemón. Al parecer huyó a Roma y —ya sea intencionalmente o no— se encontró con Pablo. Pablo, aunque estaba en arresto domiciliario bajo los romanos, guio a Onésimo a la fe en Jesucristo por eso dice: a quien engendré en mis prisiones. Cuando Pablo hizo su ruego en nombre de Onésimo, siguió las arraigadas tradiciones de la cultura romana. Había una antigua ley griega (heredada por los romanos) que permitía que cualquier esclavo fugitivo tuviera derecho de asilo en un altar. El altar podía ser el hogar de la casa particular de una familia; entonces el cabeza de la familia estaba obligado a darle protección a su esclavo mientras trataba de persuadirlo de regresar con su amo. Si el esclavo se negaba, el cabeza de la familia ponía al esclavo en una subasta y le daba el monto por el esclavo a su antiguo amo. Pablo le ofreció protección a Onésimo y ahora estaba resolviendo el problema con Filemón. De alguna manera, Onésimo se hizo útil para Pablo. Tal vez le sirvió de asistente a Pablo durante su arresto domiciliario. Así que el esclavo fugitivo de Filemón; Onésimo, era inútil para Filemón; pero se había vuelto útil para Pablo —y por extensión, también para Filemón (a ti y a mí nos es útil). Filemón amaba a Pablo, si Onésimo ayudaba a Pablo, también estaba ayudando a Filemón. El nombre Onésimo significa “útil”. Ahora que era un cristiano, Onésimo podía hacerle honor a su nombre. Onésimo ha hecho algo malo al escapar de su amo. Era tiempo de corregirlo, así que Pablo estaba dispuesto a enviarlo de vuelta. Aun así, Pablo obviamente quería que Filemón tratara gentilmente a Onésimo. Bajo la ley romana, el amo del esclavo tenía completo y total control sobre su esclavo. No era inusual que un esclavo fuera crucificado por ofensas menores que escaparse. Considerando la enorme cantidad de esclavos que había en el imperio romano, ellos pensaron que los castigos severos en contra de los esclavos fugitivos o rebeldes eran necesarios. En un imperio con al menos 60 millones de esclavos, había un constante miedo de una rebelión de esclavos. Por lo tanto, las leyes en contra de los fugitivos eran estrictas. Al ser capturado, el esclavo podía ser crucificado, o marcado con un hierro caliente en la frente con una letra “F” por fugitivo. Considerando esto, entendemos a Pablo cuando dice: “recíbele como a mí mismo”. Es como si dijera: Filemón, sé que este hombre te ha hecho mal y merece ser castigado. Pero considéralo como a mí mismo y sé misericordioso con él. Claramente, Pablo quería que Onésimo se quedara, porque se había convertido en una gran ayuda. Pablo endulzó su ruego en varias maneras. Pablo hace su súplica y lo hace fuerte y hábilmente. Al mismo tiempo, le ha dejado la decisión a Filemón. Él hace la súplica en amor, pues no iba a pisotear los derechos de Filemón. Esencialmente, Pablo le dio a Filemón la libertad de hacer lo correcto en amor ante el Señor, y le dio libertad para hacerlo por su propia voluntad y no obligado por Pablo.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.