Podríamos decir que Dios preparó una emboscada para Faraón. Aún después del horror de la muerte de los primogénitos, el cambio en el corazón de Faraón fue solo temporal. Él se dispuso a atacar a Israel cuando tuvo la oportunidad, pensó que ellos estaban encerrados en su tierra: Esto era exactamente lo que Dios quería que el Faraón creyera. Dios le dijo a Moisés e Israel que hicieran algo que parecía confuso porque Dios sería glorificado en Faraón a través de ello.

El Faraón preguntó: ¿Cómo hemos hecho esto de haber dejado ir a Israel, para que no nos sirva? Esta fue una pregunta extraña. No era difícil pensar en al menos diez buenas razones – podemos nombrar diez poderosas plagas – por las que el Faraón dejó ir a Israel. Esto demuestra cómo a menudo olvidamos rápidamente lo que Dios ha hecho y demostrado. Quizás Faraón pensó que las plagas eran el límite del poder de Dios; y que ahora era el momento para atacar a Israel. Hay una analogía en esto con la vida espiritual. A veces pensamos que Satanás nos dejará ir fácilmente, o pensamos que una vez que dejamos su reino se olvida de nosotros. Sin embargo, tal cómo Faraón siguió a Israel, Satanás nos persigue, intentando atraparnos como mínimo en la frontera de sus dominios con la esperanza de destruirnos.

Faraón tenía los mejores recursos militares. En aquellos tiempos los carros eran la tecnología militar más sofisticada. Israel no tenía nada excepto que los hijos de Israel habían salido con mano poderosa. La idea detrás de las palabras hebreas con mano poderosa incluye la idea de rebelión contra la autoridad. La naturaleza rebelde de Israel era buena cuando estaba en contra de Faraón y contra todo lo que él representaba; pero era mala cuando estaba en contra de Jehová, de Moisés, y de todo lo que ellos representaban. El problema de la mayoría de los rebeldes es que ellos se rebelan en contra de las cosas equivocadas.

Tenía sentido que Israel tuviera miedo. Podían ver a los ejércitos de Faraón por un lado y al Mar Rojo por el otro. Parecían no tener ninguna posibilidad de escapar. Dios dirigió a Israel a lo que parecía ser una trampa. No había forma de escapar excepto por el camino por el que habían entrado, y el ejército egipcio tenía ese camino bloqueado. Humanamente hablando, ellos podrían vencer fácilmente a los israelitas desarmados y cansados, quienes supuestamente no podrían poner resistencia contra la caballería y los carros de guerra. No había dos caminos a elegir; ellos no podían evitar el camino, pues necesitaban marchar a través del mar. No había cabida para la duda: su camino estaba amurallado y ellos no podían evitarlo. Israel hizo lo correcto. Cuando nos encontramos en lugares peligrosos sin fácil escape, debemos clamar a Dios, porque Dios es nuestro amparo y fortaleza. Nuestro pronto auxilio en la tribulación (Salmos 46:1).

Su temor, y su clamor a Jehová tenían sentido. Sin embargo, sus palabras a Moisés mostraban poca fe y una pérdida de confianza en Dios. Ninguna mente razonable podría pensar realmente que Moisés planeó todo esto para llevar al pueblo de Israel a la muerte en el desierto. Moisés no dijo ni hizo nada que respaldara tal acusación, pero los hijos de Israel aún así pensaban de esta manera. Ellos se burlaron en el tono más satírico posible (ya que Egipto se especializaba en sepulcros y tenía alrededor de tres cuartos de su tierra disponible para cementerios). Israel no tenía ni una semana fuera de Egipto y ya habían comenzado a distorsionar el pasado, pensando que era mejor para ellos estar en Egipto de lo que realmente era.

En este punto, Moisés no tenía idea de cómo Dios los ayudaría en la situación. Lo único que sabía era que Dios ciertamente los ayudaría. En cierto sentido, Moisés sabía que estaba en una situación tan mala Dios tendría que manifestarse. Cuando vemos que nuestra única ayuda es Dios, es más probable que confiemos en Él. A veces son las pequeñas cosas que pensamos que podemos hacer con nuestras propias fuerzas las que nos desaniman, no las cosas grandes que sabemos que solo Dios puede hacer. Estar firmes es a menudo la dirección del Señor para el creyente en tiempos de crisis. La desesperación te derribará, impidiendo que te pongas de pie. El miedo te dirá que te retires. La impaciencia te dirá que hagas algo ahora. La presunción te dirá que saltes al Mar Rojo antes de que sea abierto. Sin embargo, así como Dios se lo dijo a Israel, a menudo nos dice que simplemente estemos firmes y tranquilos mientras Él revela Su plan. Moisés no sabía lo que Dios haría. Pero sabía cuál sería el resultado. Él sabía que Dios salvaría a Su pueblo y que los enemigos de Jehová serían destruidos. Él podía decir a Israel, “Jehová peleará por vosotros”. Nunca más para siempre los veréis: La idea detrás de esto implica mucho más que lo que se ve a primera vista. Moisés quizás habló en términos de la eternidad y también de su tiempo presente.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.