La séptima plaga fue la del granizo. Moisés advierte a Faraón y a los egipcios de esta plaga y les comunica Dios le enviará esta vez todas sus plagas a su corazón: En esta advertencia extendida, Dios quiso hacer saber a Faraón quien estaba en control. Tan mal como ha ido hasta este punto, fue solamente por la misericordia de Dios de que Faraón y Egipto no hayan sido ya quitados de la tierra. El propósito de Dios era para mostrar en él Su poder, y para que Su nombre sea anunciado en toda la tierra: En esta fuerte declaración, Dios le dijo a Faraón a través de Moisés de que su resistencia estaba siendo usada para Su gloria. Si Faraón pensó de que estaba cumpliendo algo con su resistencia en contra de Dios, él estaba completamente equivocado.

Moisés había de repetir el mismo mensaje con las mismísimas palabras de antes, lo cual indica que Dios no cambia. El largo mensaje que sigue, hasta entonces sin paralelo, contiene amonestaciones calculadas para impresionar aun al más endurecido pecador.

Porque yo enviaré esta vez todas mis plagas a tu corazón. Este enfático anuncio contrastaba el futuro inmediato con el pasado reciente, e informaba al rey, que Dios había de traer sobre él castigos aun más severos que los del pasado. Ahora podía esperar plagas de mayor intensidad y en más rápida sucesión, destinadas principalmente a su obstinado y terco espíritu.

Los grandiosos acontecimientos que precedieron al éxodo y lo acompañaron, alcanzaron fama mundial. De acuerdo con su costumbre de no registrar los sucesos adversos, los egipcios no dejaron ningún rastro del éxodo en sus monumentos. Pero no pudieron impedir la propagación del relato de esos grandiosos sucesos en las otras naciones. Hoy día, aunque han pasado más de tres milenios desde que sucedieron esas “maravillas en la tierra de Egipto, en el campo de Zoán” el relato es leído en más de mil idiomas, en cada país del mundo, proclamado por incontables millares de predicadores y todavía es creído por millones de judíos y cristianos. Mañana a estas horas. El hecho de que se fijara el tiempo para el comienzo de la plaga haría comprender al rey que Dios era el Señor del cielo y de la tierra, y que las fuerzas de la naturaleza -todas, objetos de la idolatría egipcia- eran las criaturas del poder divino y estaban subordinadas a su voluntad. Lejos de poder ayudarles, esos elementos, considerados por los egipcios como sus dioses, estaban bajo el control del Dios de sus enemigos, y él los usaría ahora como instrumentos para el castigo de los que los adoraban. ¡Que grande es el aborrecimiento de Dios por la idolatría!

El granizo era muy pesado. La lluvia, y más especialmente el granizo, son comparativamente raros en Egipto. La región de El Cairo solo tiene una precipitación anual de lluvia de unos 6 mm, y al sur de El Cairo la lluvia es algo raro. A veces no cae ni una gota durante años. Por lo tanto, es comprensible que una tormenta de granizo, tal como la que se describe en los vers. 23 y 24, fuera algo tan extraordinario como para ser considerado un acto de castigo divino.

Se dice que algunos de los siervos de Faraón tuvieron temor. Por primera vez se hace la insinuación de que había egipcios que habían aprendido a temer al Señor. Es indudable que el efecto de las plagas gradualmente había convencido a muchos de ellos que el Dios de los hebreos era en realidad un Dios poderoso. Probablemente todavía no lo conocían como al único Dios verdadero, sino solo como a Uno a quien convenía respetar y aplacar.

La plaga de granizo y truenos trae fuego de los cielos. Hubo, pues, granizo, y fuego mezclado con el granizo, tan grande, cual nunca hubo: Esta era probablemente la plaga más espantosa que había sucedido. Los egipcios debieron de creer que el furor de Dios estaba siendo derramado del cielo con toda severidad. Una mezcla extraña; un milagro dentro de un milagro, dijo el Rabí Salomón. Fuego y agua hicieron la paz entre ellos, para que obedecieran la voluntad del Creador. Y aquel granizo hirió en toda la tierra de Egipto: Esta plaga estaba dirigida en contra de muchos dioses egipcios. Nut era notable entre ellos, la diosa del cielo.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.