Dios mostró una asombrosa paciencia con Su siervo Moisés. Después del enojo al final del capitulo anterior, podríamos esperar que Dios haya tenido suficiente con Moisés. Aún así, Dios ni si quiera castigó a Moisés; Él simplemente le dijo que hacer y lo preparó para que lo hiciera. Este es otro ejemplo de las riquezas de la misericordia de Dios. Faraón había rechazado el lidiar directamente con Yahveh, como dijo en Éxodo 5:2: ¿Quién es Jehová, para que yo oiga su voz y deje ir a Israel? Yo no conozco a Jehová, ni tampoco dejaré ir a Israel. Por lo tanto, Dios lidiaría con Faraón a través de Moisés. Él debía de estar ante Faraón en lugar de Dios, no solamente llevando Su mensaje, pero también acompañándolo de actos de poder para demostrar la autoridad de dichos mensajes. Esta idea es llevada al Nuevo Testamento, especialmente cuando Pablo escribe de que los creyentes son como cartas escritas por Jesús las cuales todo el mundo lee (2 Corintios 3:2-3). Las personas que no ven a Dios nos ven a nosotros; aquellos que no leen la Biblia leen nuestras vidas. Un profeta es aquel que representa a Dios ante los hombres, y como tal, todo el pueblo del Señor son profetas. Si Moisés debía de ser como “dios” para Faraón, entonces Aarón debía de ser el “profeta” de Moisés – su portavoz ante Faraón. De modo que Moisés no debía de actuar de su propia iniciativa sino el esperar la dirección de Dios, Aarón no debía de actuar de su propia iniciativa sino el esperar la dirección de Moisés. Dios no permitiría que Moisés tuviera la misma falla de su primer encuentro con Faraón, siendo que si fuera así se desalentaría. A Moisés únicamente se le ordenó el ir ante Faraón.

Como la declaración anterior de que Dios endurecería el corazón de Faraón, recordamos de que Dios no endureció el corazón de Faraón en contra de la voluntad de Faraón. Dios confirmó de que Faraón tenía una inclinación malvada en contra de Israel. Faraón reveló lo que había en su corazón cuando se rehusó a la humilde petición que Moisés le hizo en Éxodo 5:1-4. Ahora Dios le daría fuerza a Faraón en la maldad que ya había elegido. Aún cuando Dios endureció el corazón de Faraón, Él también le dio razones para que él creyera y se rindiera a Dios – si él solamente hubiera querido.

Dios sabía desde el principio que Faraón no estaría de acuerdo con la petición de Moisés. No era una sorpresa para Dios que Faraón no escuchara a Moisés. Dios dijo: Mas yo pondré mi mano sobre Egipto… Y sabrán los egipcios que yo soy Jehová: Esto explica el porqué el Señor endureció el corazón de Faraón – esencialmente, para traer juicio justo sobre Egipto. Al hacer esto, Dios se revelaría a Si mismo aún a aquellos que le habían rechazado. Dios planeó e hizo Su trabajo para mostrar a los egipcios que Él era el Señor. Él hace lo mismo hoy, obrando en Su iglesia, mostrando Su sabiduría a seres angelicales, a todos. Los milagros también serían una invitación para los egipcios para creer personalmente en el Señor. Así la invitación fue impresa repetidamente … y algunos aparentemente sí creyeron, puesto que había una ‘multitud mixta’ que dejó a Egipto con Israel.

Moisés tenía ochenta años: Esta es la edad del retiro para muchos, pero Moisés sabía que la voluntad de Dios era más importante que el retiro. También vemos por esto que Aarón era el hermano mayor de Moisés, así que Dios fue en contra de las costumbres convencionales de aquel tiempo al hacer al hermano menor más prominente. Cuando Dios le dio a Moisés una señal similar en Éxodo 4:1-9, al parecer esas señales eran primeramente para los líderes de Israel. Ahora Moisés y Aarón trajeron la señal ante Faraón. La primera vez que Moisés y Aaron se presentaron ante Faraón parecía que todo marchó mal. Ellos tuvieron coraje para ir ante Faraón otra vez, pero Moisés simplemente obedeció a Dios. Y echó Aarón su vara delante de Faraón y de sus siervos, y se hizo culebra: Este no era exactamente el mismo milagro que Moisés experimentó en el Monte Sinaí y el cual ejecuto ante los ancianos de Israel (Éxodo 4:2-5 y 4:29-30). Se vio a la vara de Moisés convertirse en una culebra, pero una palabra hebrea diferente es usada aquí – algo como un cocodrilo, lo cual era un símbolo egipcio en si mismo. En medio de un milagro innegable, Satanás le proveyó a Faraón una razón para dudar – y Faraón atrapó la duda y endureció su corazón. La magia era muy popular en Egipto, y un buen número de papiros hablan de dicho tema. Ellos echaron cada uno su vara, las cuales se volvieron culebras: Aparentemente esto no era mera magia; los encantamientos de los hechiceros egipcios eran ejemplos de un poder demoniaco y oscuro el cual mostraba en si mismo lo que parecía ser milagros. Esto significa que los milagros pueden probar que algo es sobrenatural, pero no pueden probar que algo sea verdad. Estos hechiceros egipcios eran inteligentes, hombres de letras; pero les faltaba la sabiduría de Dios.

Aun así, la vara de Aarón devoró las varas de ellos. Y el corazón de Faraón se endureció, y no los escuchó: Al mostrar el poder superior de Dios en cuanto a un símbolo egipcio (el cocodrilo o una criatura similar) era un mensaje claro para Faraón y para los demás. Era un mensaje que Faraón ignoró, endureciendo su corazón. Charles Spurgeon predicó un maravilloso mensaje titulado El poder de la vara de Aarón, en el cual él usa este como un ejemplo de la verdad de que el poder de Dios es más grande que cualquier cosa, la cual puede “devorar” nuestros ídolos y pecados.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.