Hizo asimismo el candelabro de oro puro. La oscuridad no permite ver dónde nos encontramos ni el camino a seguir. Nos puede llevar a un estado de gran confusión, que es la situación que experimentan muchas personas hoy en día. Hay aparentemente tantas versiones sobre la verdad, tantas religiones, tantas sectas, que es posible que hayas adoptado la actitud de distanciarte de todo lo que lleve el nombre de alguna religión o creencia, porque las contradicciones que has observado en los seres humanos que las profesan no te han inspirado confianza. En este caso, necesitas, además, acercarte a aquel candelero de oro, cuyas lámparas emitían luz. Las luces de aquel hermoso candelero de oro ya se habrán ido apagando con el correr de los siglos, pero aquella luz señalaba a Jesucristo, que es la Luz del mundo. De El habló el evangelista Juan en su libro 8:12, citando a Jesús en una importante declaración, que se aplica a la oscuridad y confusión de muchos seres humanos. Jesús les habló otra vez, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida. Aquí se dice que “Jesús les habló otra vez” ¿Será ésta una verdad olvidada por la frágil memoria humana y que, también en nuestra época, necesita ser repetida una vez más en este momento de la historia? Hay muchas personas que realmente necesitan orientarse con esa luz que no se ha apagado y que señala, de manera única y clara, el camino hacia Dios, que es El mismo Jesucristo. Es por ese motivo que estamos recorriendo aquella tienda de reunión que, como santuario transportable usaron los israelitas en su marcha por el desierto. Antes y después de ella, surgieron líderes, dirigentes, príncipes y reyes, que detentaron el poder humano. La historia se ha encargado de que, paulatinamente, vayan pasando al olvido. Pero aquella tienda, aquel tabernáculo señalaba a Cristo Jesús.

Acabamos de exponer varias situaciones humanas. Posiblemente tú te encuentres viviendo alguna de esas experiencias. Por ello, no solo aquella antigua y ya inexistente tienda de reunión, sino la totalidad de las Sagradas Escrituras, señalan a Jesucristo, quien se definió a sí mismo, con estas palabras. Yo soy el camino, y la verdad, y la vida. El camino para llegar a Dios.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.