Dios da las medidas para la mesa del pan de la preposición. Específicamente de madera de acacia cubierta en oro; de 3 pies de longitud, 1 pie 6 pulgadas de ancho, y 2 pies 3 pulgadas de alto. También debía de tener anillos y varas para ser cargada, y también debían tener platos, tazones, y así sucesivamente, para acompañarla, y todos estarían hechos de oro puro. En la mesa del pan de la preposición había un grupo de doce panes de la preposición – literalmente, “pan de caras.” Este era un pan asociado con el rostro de Dios. Esta mesa era siempre un símbolo de compañerismo. Así el pueblo debía recordar y tener presente la posibilidad de crear una comunión constante con Dios.

Meyer llama al pan de la preposición “pan presencia.” El pan es necesario para la supervivencia, y el vínculo era un recordatorio de que el compañerismo con Dios era muy necesario para el hombre.

De acuerdo con Levíticos 24:5-9, el pan de la preposición era hecho de harina fina, y doce pasteles de pan de la preposición – uno por cada tribu de Israel – eran puestos en la mesa, y eran rociados ligeramente con incienso. Una vez a la semana el pan era reemplazado y normalmente sólo los sacerdotes podían comer el pan viejo.

Por su parte el candelero, de oro puro, fue labrado a martillo, pero no se dieron dimensiones específicas, pero se ve su diseño en los menorah de días modernos. Tenía un eje central con tres brazos que salían de cada lado, lo que daba un total de siete lugares para lámparas. La repetición del adorno de la flor de almendro era importante debido a que era el primer árbol en florecer durante la primavera. Esto les recordaba a todos de la nueva vida y de la fresca naturaleza de la obra continua de Dios.

Y le harás siete lamparillas. El tabernáculo representaba la corte del trono de Dios, y Apocalipsis 4:5 describe: y delante del trono ardían siete lámparas de fuego, las cuales son los siete espíritus de Dios. Las siete lamparillas representan la presencia del Espíritu Santo en el cielo. Ya que el mismo tabernáculo era una tienda cubierta en si misma, la única fuente de luz eran las lamparillas del candelero. El simbolismo puede ser aquel de cuya luz, la presencia de Dios, es traída hacia Su pueblo, en el Antiguo Testamento ésta también es un símbolo de vida y victoria como por ejemplo en el Salmo 27:1. Un talento de oro puro era aproximadamente setenta y cinco libras.

Dios le dijo a su siervo: Conforme al modelo que te ha sido mostrado en el monte: El principio, primero mencionado en Éxodo 25:9 – de que el tabernáculo y sus muebles debían de ser construidos de acuerdo al modelo específico y revelado – aquí de nuevo se enfatiza. Debía de ser una apropiada representación de la realidad celestial.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.