[fusion_builder_container hundred_percent=”no” equal_height_columns=”no” menu_anchor=”” hide_on_mobile=”small-visibility,medium-visibility,large-visibility” class=”” id=”” background_color=”” background_image=”” background_position=”center center” background_repeat=”no-repeat” fade=”no” background_parallax=”none” parallax_speed=”0.3″ video_mp4=”” video_webm=”” video_ogv=”” video_url=”” video_aspect_ratio=”16:9″ video_loop=”yes” video_mute=”yes” overlay_color=”” video_preview_image=”” border_color=”” border_style=”solid” padding_top=”” padding_bottom=”” padding_left=”” padding_right=”” type=”legacy”][fusion_builder_row][fusion_builder_column type=”1_1″ layout=”1_1″ background_position=”left top” background_color=”” border_color=”” border_style=”solid” border_position=”all” spacing=”yes” background_image=”” background_repeat=”no-repeat” padding_top=”” padding_right=”” padding_bottom=”” padding_left=”” margin_top=”0px” margin_bottom=”0px” class=”” id=”” animation_type=”” animation_speed=”0.3″ animation_direction=”left” hide_on_mobile=”small-visibility,medium-visibility,large-visibility” center_content=”no” last=”true” min_height=”” hover_type=”none” link=”” border_sizes_top=”” border_sizes_bottom=”” border_sizes_left=”” border_sizes_right=”” type=”1_1″ first=”true”][fusion_audio src=”https://house.life.cr/wp-content/uploads/2021/05/Mi-tiempo-con-Dios-24-de-mayo.mp3″ loop=”off” autoplay=”off” preload=”none” hide_on_mobile=”small-visibility,medium-visibility,large-visibility” class=”” id=”” background_color=”” controls_color_scheme=”” progress_color=”” max_width=”” border_size=”” border_color=”” border_radius_top_left=”” border_radius_top_right=”” border_radius_bottom_right=”” border_radius_bottom_left=”” box_shadow=”no” box_shadow_vertical=”” box_shadow_horizontal=”” box_shadow_blur=”0″ box_shadow_spread=”0″ box_shadow_color=”” animation_type=”” animation_direction=”left” animation_speed=”0.3″ animation_offset=”” /][fusion_text]
El principio de la pena capital se remonta a Génesis 9:6: El que derramare sangre de hombre, por el hombre su sangre será derramada; porque a imagen de Dios es hecho el hombre. El derecho del estado a usar la espada de ejecución también se declara en el Nuevo Testamento (Romanos 13:3-4). Dios dijo a los jueces de Israel que buscaran evidencias de alevosía y premeditación. Dios no colocó los accidentes, los crímenes pasionales o la negligencia en el mismo plano que los crímenes de premeditación y alevosía. El principio de castigar a los asesinos es tan importante para Dios que les negaba a los asesinos el refugio en Su altar. Según la costumbre casi universal en el mundo antiguo, un altar religioso era un lugar de santuario contra la justicia o la venganza. Un hombre acusado podría encontrar seguridad si pudiera huir a un altar antes de ser aprehendido.
Más adelante (en Números 35 y Josué 20) Dios les ordenó e Israel hizo ciudades de refugio (lugar al cual ha de huir). Se trataba de ciudades seleccionadas y preparadas donde uno podía huir en caso de homicidio involuntario y estar protegido hasta que su caso fuera debidamente escuchado.
El que hiriere a su padre o a su madre: Hiriere debe ser tomado en el contexto de Éxodo 21:12, que dice El que hiriere a alguno, haciéndole así morir, él morirá. Un hijo que asesinó, o intentó asesinar a uno de sus padres, debía recibir la pena capital. El secuestro también se consideraba delito capital. A los ojos de Dios, esclavizar criminalmente a un hombre no estaba lejos de asesinarlo. El secuestro para esclavitud era común en el mundo antiguo y aquí está claramente prohibido. El que maldijere a su padre o a su madre, morirá: La idea era de un hijo adulto que amenazaba a sus padres. Aunque esta ley era severa, conservó una base fundamental para la sociedad civilizada: el respeto entre generaciones. La Ley de Moisés también tenía una protección incorporada para los derechos del niño, según Deuteronomio 21: 18-21. Este pasaje establece que los padres no tenían derecho a llevar a cabo este castigo, sino que estaban obligados a llevar al niño acusado ante los ancianos y jueces de la ciudad. Esto significaba que los padres – contra toda costumbre contemporánea – no tenían el poder absoluto sobre la vida o la muerte de sus hijos. En la práctica, los jueces de Israel rara vez, si es que alguna vez, administraron la pena de muerte en tales casos, sin embargo, hacían que los hijos rindieran cuentas.
Si algunos riñeren, y uno hiriere a su prójimo: Si, debido a un conflicto, un hombre era incapacitado para trabajar (pero cayere en cama) debido a una lesión recibida de la mano de otro, el que lo lastimó debe pagar una indemnización al hombre y su familia. Estas leyes de compensación por lesiones personales tienen paralelos con el Código de Hammurabi y las Leyes Hititas. Sin embargo, si el hombre se recuperaba de la lesión, el culpable solo debía pagar por su recuperación médica y por el tiempo perdido. Aunque estos principios han sido abusados por los codiciosos en nuestros días modernos, estos mismos principios aún permanecen.
En el Israel antiguo los sirvientes podían ser asesinados. En muchas otras culturas, el amo era considerado inocente si asesinaba a un siervo, porque el siervo no era considerado una persona. Pero el amo no será castigado si el siervo no muriese inmediatamente. La idea era que, si la víctima no moría inmediatamente, era evidencia de que fue golpeado con la intención de disciplinar y no de asesinar. Además, si el esclavo moría a causa de este ataque involuntario, se pensaba que la pérdida de propiedad era una pena suficiente para el amo.
En el verso 22 se habla de un caso de una mujer embarazada en medio de una riña. Este es un ejemplo de un caso de retribución, en el que una mujer embarazada resultó herida en un conflicto y dio a luz prematuramente. Solo se imponía una sanción si existía un daño permanente. Si se produjo un daño duradero – salvo la muerte, que estaba cubierta por otra ley– se debía retribuir o restituir. Por el asalto accidental, el delincuente aún debe pagar alguna compensación, aunque tanto la madre como el niño sobrevivan … La tarifa sería fijada por el esposo de la mujer y aprobada por una decisión del tribunal. Mas si hubiere muerte, entonces pagarás vida por vida, ojo por ojo: Si había daño permanente, el principio de ojo por ojo siempre limitaba la retribución. Esta ley estaba destinada a bloquear el deseo natural de venganza del hombre. No era dado como una licencia para vengarse. El principio de ojo por ojo tenía una aplicación diferente para los siervos. Si el amo lo lastimaba, el siervo recibía algo más preciado que un ojo: su libertad. Estas leyes no intentan hacer que el amo se sienta de cierta manera sobre su esclavo. En cambio, las leyes guían el comportamiento del amo, dándole un incentivo para proteger y honrar a su esclavo, tratándolo más como un empleado que como un animal de trabajo. Y si hiciere saltar un diente de su siervo, o un diente de su sierva, por su diente le dejará ir libre: Si esto no les enseñaba humanidad, les enseñaba a ser cautelosos, ya que un golpe precipitado podría haberlos privado de todo derecho a los servicios futuros el esclavo; y este interés propio los obligaba a ser prudentes.
Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse.
[/fusion_text][/fusion_builder_column][/fusion_builder_row][/fusion_builder_container]
