El bebé Moisés abrió los ojos dentro de un mundo hostil. Él nació en una nación poderosa, pero pertenecía a una raza extranjera y oprimida en un tiempo donde los bebés como él estaban bajo una sentencia de muerte. Sin embargo, Moisés tenía algo especial a su favor: él era el hijo de unos padres creyentes. Moisés no era el primogénito de su familia. Él tenía un hermano mayor (Aaron) y una hermana mayor (María). En Éxodo 6:20 se nos dice el nombre de los padres de Moisés: Amram y Jochabed. Las fantásticas leyendas judías dicen que el nacimiento de Moisés fue sin dolor para su madre, que en su nacimiento su rostro era tan hermoso que el cuarto se lleno con una luz idéntica a la combinación del sol y de la luna, que él caminó y habló cuando tenia un día de nacido, y que rechazo los cuidados, alimentándose de comida sólida desde el nacimiento. Lo tuvieron escondido tres meses, los padres de Moisés no hicieron esto debido a su instinto paterno; ellos lo hicieron por su fe en Dios. Hebreos 11:23 describe la fe de los padres de Moisés: Por la fe Moisés, cuando nació, fue escondido por sus padres por tres meses, porque le vieron niño hermoso, y no temieron al decreto del rey.

En un sentido literal, la madre de Moisés hizo exactamente lo que Faraón dijo que hiciera: puso a su hijo en el río. Sin embargo, ella se encargo de ponerlo en una arquilla a prueba de agua y estratégicamente hizo que flotara en el río. La palabra para “cesta de papiro” es usada únicamente aquí y en el arca de Noé. Sobre todo, esto fue un gran ejemplo de confiar el bienestar del niño solamente en Dios. Cuando la madre de Moisés soltó el barquito echo de juncos, ella entregó algo precioso, creyendo de que Dios cuidaría de ello, y tal vez de que hubiera una manera de que regresara a ella. Bajo la dirección de Dios, la hija de Faraón encontró al bebé Moisés. Ella estaba condicionada por su cultura y por la crianza de rechazar a los hebreos, pero el llanto de Moisés derritió su corazón. Dios tenía esto preparado detalladamente para la liberación de Moisés y eventualmente al pueblo de Israel. Él, con destreza, guio a los padres de Moisés, a las corrientes del Nilo, y al corazón de la hija de Faraón para fomentar Su plan y propósito.

Usando la inteligente iniciativa de la familia de Moisés y la necesidad de la hija de Faraón, Dios arregló la manera para que la madre de Moisés le entrenara durante su niñez y para que se le pagara por ello. Dios recompensó la fe de la madre de Moisés, por confiar en Él al esconder a Moisés por tres meses y porque ella confió en Dios al poner a Moisés en el río. No hay duda de que fue a su temprana edad donde Moisés aprendió sobre el Dios de sus padres y donde se dio cuenta de que los hebreos eran sus compatriotas. Al ser el hijo adoptivo de la hija de Faraón, Moisés pertenecía a la familia real. El antiguo historiador Judío Josefo escribió de que Moisés era heredero al trono de Egipto y que mientras el fue un hombre joven el llevó a los ejércitos de Egipto en victoriosas batallas en contra de los etíopes.

Ciertamente él fue criado con la ciencia y aprendizaje de Egipto. En Hechos 7:22 dice, Y fue enseñado Moisés en toda la sabiduría de los egipcios y era poderoso en sus palabras y obras. Egipto tenía una de las sociedades académicas y científicas más destacadas entre las culturas antiguas. Es razonable el pensar que Moisés fuera instruido en geografía, historia, gramática, escritura, literatura, filosofía y música. Ya que él pertenecía a la familia real, nosotros esperamos de que Moisés viajaba en un carruaje real a cualquier lugar que él fuera mientras que sus guardias clamaban “doblen la rodilla.” Si estaba en el Nilo nos imaginamos a un magnifico barco con acompañamiento musical; el vivía la vida real. También sabemos de que la madre hebrea de Moisés tuvo una influencia en su vida, así que ciertamente él fue criado bajo la herencia hebrea de su madre.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.