Había una urgencia de correr la voz sobre este importante decreto del rey. El propósito de Dios en todos estos asuntos va más allá de salvar a los judíos de la destrucción; También había designado levantar a Mardoqueo como primer ministro – como reemplazo de Amán.

Los judíos tuvieron luz y alegría: Este gozo vino antes del día señalado, cuando los judíos serían atacados, pero serían capaces de defenderse. Sin embargo, debido al decreto del rey, pueden estar seguros de la victoria y regocijarse en ella antes de tiempo. Al ver a Dios trabajando a favor de su pueblo, quisieron la misma relación con Dios.

En los días de Ester, los judíos tenían que reconocer que se había promulgado un decreto para exterminarlos. También tenían que creer que el rey estaba de parte de ellos y había publicado otro decreto para salvarles. El atuendo real que estaba usando Mardoqueo era verdaderamente diferente a aquella ropa áspera y a las cenizas que llevaba hace poco. Su aparición en la ciudad indudablemente reafirmó la alegría producida por el nuevo decreto del rey. Observemos el contraste entre los dos decretos. El decreto de Amán trajo aflicción, y el decreto del rey, alegría.

Observamos aquí que, por temor, muchos se hicieron judíos, es decir, que aceptaron su religión. La nación de Israel fue un mejor testigo ante el mundo que el mérito que le hemos reconocido. El acontecimiento clave de estos últimos eventos fue la caída del malvado Amán en desgracia. Habiendo subido tanto en su posición social y política, hasta llegar al cargo de primer ministro, su caída fue vertiginosa y espectacular, en unas pocas horas, terminando su vida ahorcada como el criminal que realmente era. En contraste, vimos la trayectoria ascendente de un hombre honrado, fiel a sus convicciones religiosas, leal a su soberano y a su pueblo, hasta llegar a ocupar el cargo más alto del reino, después de los reyes, prácticamente la posición de la cual había caído Amán.

Amán murió en la misma noche y en la misma horca que él había construido para Mardoqueo. Ésta es la revelación de una gran verdad que se haya presente por toda la Palabra de Dios. Pablo la enunció para los cristianos en Gálatas 6:7, donde dijo lo siguiente: “No se engañen: de Dios nadie se burla. Cada uno cosecha lo que siembra.”. ¿No es interesante que la horca que Amán había preparado para ahorcar a un hombre inocente fuera la misma horca en la que él sería ahorcado? Volviendo a nuestra historia, vimos entonces a esta ley cumpliéndose en la vida y conducta de estos hombres, de carácter opuesto, que cosecharon cada uno, de acuerdo con la semilla que habían sembrado. Es necesario tomar en serio la Palabra de Dios, porque además de describir acertadamente la realidad humana, hemos visto que lo que esa Palabra anuncia, se cumple.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.