Los príncipes se reunían privadamente con el rey, tal como lo hacen los gabinetes de los presidentes en el día de hoy. Ahora, todo este asunto a nosotros nos puede parecer intrascendente y anecdótico, pero en aquella época no era un simple incidente. La reina se había negado a obedecer un mandato del rey. Y el gabinete tenía que ocuparse de esa crisis. Hoy se dice mucho que las mujeres de esa época eran simplemente propiedad del marido, como uno de sus efectos personales. Y eso era verdad en muchos casos, pero parece que esta mujer tenía mucha libertad y no había ninguna ley que la pudiera obligar a obedecer el mandato del rey de ir al banquete.

Por tanto, el gabinete tendría que crear una nueva ley, severa y ejemplar, para hacer frente a la situación. Recordemos que estaban preparando una gran campaña militar, y en ese momento la reina había desobedecido una orden del rey. Imaginémonos el asombro producido por semejante negativa en un país y en una corte donde la autoridad del rey era absoluta. Los grandes allí reunidos debieron quedar horrorizados ante una afrenta tan atrevida. ¿Qué tendrían que hacer con ella? Parecía no haber una ley que pudiera aplicarse. Entonces el rey formuló una pregunta a sus consejeros. Evidentemente, al trascender este incidente, habría sido un mal ejemplo, o mal precedente, y se alarmaron por las consecuencias que la desobediencia de la reina podría tener en sus propias casas, alterando las relaciones conyugales de los príncipes de todo el reino y provocando reacciones de rechazo o de solidaridad hacia la reina Vasti.

Cuando el rey Asuero escuchó el consejo de Memucán, se mostró irrazonable y equivocado. Debería haber honrado la dignidad de su reina. Sin embargo, el perfil de la historia de Asuero lo muestra como un hombre irrazonable y necio en muchos casos. En una ocasión, Asuero ejecutó a los constructores de un puente porque una tormenta del océano lo destruyó; luego mandó azotar y encadenar el agua y las olas para castigar al mar. Asuero quería reforzar la idea del liderazgo de un hombre en el hogar.

El objetivo presentado aquí fue admirable y habla de la necesidad dentro de cada hombre de sentir respeto y honor por parte de su esposa. La instrucción de Pablo a las esposas se resumió así: esposas, respeten a sus maridos Efesios 5: 33. El respeto de una esposa es el regalo más preciado que le puede dar a su esposo. Sin embargo, los medios usados aquí para ganar y preservar este respeto fueron necios. Un hombre no puede exigir o forzar el respeto de su esposa – si no es dado libremente, entonces no vale nada.

Analizando el decreto vemos esto: en primer lugar, la reina fue puesta a un lado, ya no sería más reina. Y la razón dada para tomar esa grave medida fue que ella se negó a obedecer al rey. Aparentemente, ésta no había sido la costumbre antes en el imperio de los Medos y los persas. Pero ahora era una ley que no podía ser alterada o cambiada.

Esta ley reveló el carácter del rey Jerjes, tal como lo recuerda la historia profana. Recordemos que llevó su ejército, el más numeroso que jamás se había reunido, hasta las Termópilas. También comandó una flota de trescientos barcos que fueron destruidos en Salamina. Se cuenta que este hombre en un arranque de locura descendió al mar y ¡golpeó las olas con un cinturón, para destruir la flota enemiga! Ahora, un hombre capaz de hacer eso tenía evidentemente una grave perturbación mental. Así les sucedió a otros destacados líderes de otras épocas, como, por ejemplo, Nabucodonosor, Julio César, Napoleón, etc.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.