Esdras entendía el poder espiritual del ayuno, como una demostración de nuestra devoción a Dios y a Su causa. Por eso llamo a un ayuno, y vio que Dios les fue propicio. Como con cualquier disciplina espiritual u obligación es posible ayunar sin el corazón recto y confiar en el mero rito vacío, afuera de su verdadera realidad espiritual. Ayuno verdadero – ayuno que está ligado con arrepentimiento real, y que no es solo por imagen – tiene un grandísimo poder delante de Dios. Esdras había expresado previamente gran confianza en la mano de Dios sobre él y su expedición. Él no quería contradecir estas palabras previas con acciones posteriores, pidiéndole al rey por una tropa y gente de a caballo.

Ellos necesitaban protección por que el peligro era real. Había una amenaza constante de ladrones y bandidos, especialmente porque estaban transportando muchas cosas de valor. Pero aun así por su dependencia de Dios (expresado mediante la oración y el ayuno), Dios los protegió. Los regalos voluntarios del rey eran bienvenidos. Eran expresiones de sentido del rey de la grandeza de su Dios. Estos los aceptó Esdras con agradecimiento. Hubiera sido diferente si Esdras le hubiera pedido al rey que hiciera algo que había declarado que Dios haría por él. Hay un interés adicionado en el hecho de que Nehemías en su tiempo, miraría el asunto de manera diferente, aceptando la tropa militar como generosidad de Dios (Nehemías 2:7-9). Esdras dividió los objetos de valor entre los principales de los sacerdotes, haciéndolos a cada uno de ellos responsables por su porción. Eran responsables de vigilar y guardarlos hasta que llegaran a Jerusalén y entregárselos a los sacerdotes y los levitas. Estas eran sumas enormes, que valían millones de dólares. El Rey de Persia mando un gran Tesoro para apoyar el trabajo que se estaba haciendo en el templo.

Esto tomo una medida de fe, porque el cargar con tantas riquezas los convertía en blancos para violencia por los rateros y los bandidos. Recibieron responsabilidad y administración. Esdras repite lo que ahora es una frase familiar. Ciertamente, la mano de Dios estaba sobre ellos para proteger, guiar y bendecirlos. Dios nunca falla a quienes tienen dependencia total en Él mismo, y completa independencia de los demás. Así que termino el viaje de cuatro meses de Babilonia a Jerusalén. Esdras – junto con todo su grupo – estaban ahora en al Tierra Prometida y en la tierra prometida a sus ancestros. Al cuarto día fue luego pesada la plata, el oro y los utensilios, en la casa de nuestro Dios, por mano del sacerdote Meremot hijo de Urías, y con él Eleazar hijo de Finees; y con ellos Jozabad hijo de Jesúa y Noadías hijo de Binúi, levitas. Por cuenta y por peso se entregó todo, y se apuntó todo aquel peso en aquel tiempo. Aquellos en Jerusalén esperaban una contabilidad apropiada de lo que se había enviado de Babilonia. Se podría decir que esto era más para probar la integridad de los varones en la expedición de Esdras que para refutarla. Lo hicieron todo con una contabilidad cuidadosa, como es apropiado para la buena administración y cosas preciosas. De acuerdo con la tradición babilónica, casi toda transacción, incluyendo las ventas y matrimonios, tenían que ser registradas y escritas. Posiblemente Esdras tuvo que mandar de regreso una certificación firmada de la entrega de los tesoros.

Los holocaustos eran para propiciar el pecado en general y para demostrar dedicación al Señor. El animal era quemado por completo como un sacrificio para Dios. Aunque de las tribus solo estaban Judá y Benjamín, aun así, ofrecieron a un buey por cada tribu, como si estuvieran presentes. Puede haber duda que había individuos ahí de todas las doce tribus, posiblemente hasta familias de cada una. La razón por la cual ofrecieron a setenta y siete corderos no es muy obvia, sea cual sea las conjeturas sobre el número perfecto parece invitar. La expiación prácticamente era la idea de la purificación, especialmente por actos específicos de transgresión. Tomando ambos sacrificios (holocaustos y expiación), podemos ver que ambos se dirigen al problema del pecado (dirigiéndose del problema del pecado en general) y pecados (dirigiéndose al problema de pecados específicos).

Las ordenes especiales dándole autoridad especial a Esdras y los despachos del rey. Presumiblemente eran los documentos que acreditaban a Esdras como quien era autorizado para administrar la ley judía entre sus compatriotas en varias regiones de la provincia. Esto nos recuerda del gran propósito de la expedición de Esdras. En los últimos dos capítulos veremos a Esdras administrando corrección estricta como un reformador; pero él no vino principalmente a disciplinar. Él vino ayudar al pueblo y a la casa de Dios, y solo abordó lo necesario con los problemas del pecado y compromiso en el transcurso de su gran meta.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.