Esdras era sin duda mucho más que un secretario o copista glorificado. Era un versado altamente capacitado en la Palabra de Dios. Esdras no solo fue a Jerusalén, sino que en realidad fue enviado por Artajerjes para recopilar información para el rey y sus siete consejeros. Con esto, Artajerjes esperaba alentar a otros a que fueran con Esdras para incrementar la oportunidad de su éxito para fortalecer la provincia de Judá. Artajerjes también autorizó dar muchos regalos de plata y oro al templo, con las ofrendas voluntarias del pueblo y de los sacerdotes. Las vasijas pudieron haber sido unas que se habían pasado por alto cuando los buques capturados fueron restaurados por Ciro, Pero es igual de probable que eran un regalo de buena voluntad, recién presentado.

Esdras llevó él dinero del gobierno que estaba destinado a promover a los intereses de Artajerjes. Este dinero era para comprar animales para los sacrificios y la promoción del culto del templo en el templo reconstruido en Jerusalén. Él fue mandado a ser diligente, pero también se le da libertad para tomar sus propias decisiones para gastar el dinero que se le dio de la mejor manera. Artajerjes era muy generoso con Esdras y la obra en Jerusalén, dejándolo que retirara de los tesoros del rey lo que fuera que necesitara. Un talento en el Sistema sexagesimal babilónico era 60 minas, con una mina valiendo 60 ciclos. Un talento pesaba aproximadamente 75 libras. Cien talentos era una suma enorme, alrededor de 3¾ de tonelada de plata. Esta cantidad, sumada con un talento de oro, fue el tributo que Faraón Necao impuso en Judá en 2 Reyes 23. En todo esto, vemos que Artajerjes se esforzó mucho para promover las operaciones del templo en Jerusalén. Artajerjes; cómo otros monarcas del Imperio Persa, quería aplacar a los dioses de los pueblos y el territorio que habían conquistado. El creía que era Bueno y seguro que su reino hiciera esta política.

Para promover el trabajo en el templo en Jerusalén, Artajerjes mando que los sacerdotes y otros trabajadores del templo se les diera exención de impuestos. Y confió en Esdras como un hombre en el cual estaba la sabiduría de Dios. Además, le dio a Esdras la autoridad para enseñar a la generación de exiliados qué regresaron. Aun así, también le dio autoridad – tal vez demasiada autoridad – de castigar a aquellos que no cumpliere la ley de tu Dios, y la ley del rey. Los versículos posteriores demuestran que Esdras era principalmente un sacerdote y erudito y no un administrador. Aun así la certeza de que Dios lo había llamado le daba a Esdras el coraje y fuerza para emprender esta gran tarea. Esdras sabía que tal generosidad, amplio apoyo y autoridad solo podía ser llevado acabo por Dios quién puso tal cosa en el corazón del rey.  Cómo Dios había movido el corazón de Darío, vemos que Dios también movió el corazón de Artajerjes. Verdaderamente, como los repartimientos de las aguas, así está el corazón del rey en la mano de Jehová; A todo lo que quiere lo inclina. (Proverbios 21:1)

Esdras era ciertamente fortalecido; no tanto por el apoyo del rey sino porque era evidencia clara del apoyo y bendición de Dios. Esdras encontró gran fortalecimiento sabiendo que era fortalecido por la mano de mi Dios sobre mí.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.