Aquí comienza la lista de las familias y las personas individuales que regresaron a Judá y Jerusalén, donde ahora es la provincia del Imperio Persa. La palabra provincia es medina, una ciudad en Arabia. Aquí hay once nombres mencionados, pero la copia de Nehemías contiene uno más, el de Nahamani, El cual evidentemente se omitió de este versículo al copiarse. Los doce elegidos, como los doce apóstoles, fue la táctica de declaración que la comunidad usaba para demostrar que ellos no eran un mero grupo o fragmento de la encarnación del pueblo de Israel. Cuando dice Nehemías, este no era el famoso ni tampoco el reconocido, igual que Mardoqueo tampoco es el que se habla en el libro de Esther, sino otros con el mismo nombre. Zorobabel fue el gobernador nombrado sobre la provincia de Judá. Él también era descendiente del último rey gobernante de Judea, era el descendiente directo de la casa real, el heredero del trono de David. Este es un dato muy importante. Esto demuestra que los exiliados habían retenido un poco de carácter nacional latente para el regreso, aunque, como ya hemos visto, el objeto principal era religioso. Jesúa el Sumo Sacerdote (Zacarías 3:1), cuyo nombre (en griego, es Jesús) es escrito Josué en Hageo y Zacarías, era al compañero líder de Zorobabel.

La frase los hijos de: enlista a los líderes de cada familia, con el número de hombres en cada familia. Esto significa que el número total de los hijos sería más, porque aquí sólo están contando al líder de cada familia. En Nehemías 7:10, había solamente seiscientos cincuenta y dos personas. Parece ser que setecientos cincuenta y cinco salieron de Babilonia, o habían dado sus nombres diciendo que irían; pero unos murieron, otros cambiaron de parecer, otros tuvieron por obstáculo la enfermedad u otras casualidades que les pasaron a ellos o a gente conocida; así que solo salieron seiscientos cincuenta y dos a Jerusalén. Hay muchas dificultades en esta tabla de nombres; pero nosotros no tenemos más que tres copias de esto. La primera se contiene aquí en Esdras 2:1-67. Una segunda copia en Nehemías 7:6-69, y una tercera en 1 Esdras 5:7-43, haciendo una examinación muy precavida se encontrará que se corrigen unas entre otras. Muchos de los nombres están conectados con ideas bíblicas, y otros tenían conexión con su cultura del exilio. La práctica de dar nombres Babilónicos o persas a judíos en cautiverio es altamente ilustrada en los archivos de Murashu.

Las familias representan solamente cuatro de las veinticuatro divisiones del sacerdocio establecidas por el Rey David en 1Crónicas 24:8. La mayoría de los sacerdotes se quedaron en Babilonia. El número total de Levitas en realidad era menor que el número de sacerdotes que regresaron. Esto significa que solo un pequeño porcentaje de Levitas regresaron de Babilonia. Algunos especulan que los Levitas estaban particularmente invertidos en alabanzas en los lugares, dispersos en los montes de los alrededores de Israel y Judá antes del exilio. Las llamas de fuego purificantes del exilio quemaron todo impulso de idolatría, y por consecuencia pocos Levitas querían regresar a la Tierra Prometida. Los sirvientes del templo parecen ser los descendientes de los Gabaonitas, quienes fueron hechos siervos especiales de los Levitas y los sacerdotes en el templo. Los hijos de los siervos de Salomón: La mayoría creen que estos eran empleados por Salomón y eran parte de otro grupo de personas. Ellos entraron a Israel como extranjeros prosélitos. Ellos también eran extraños que, habían sido contratados por Salomón, y haciéndose prosélitos, fueron incorporados a la mancomunidad de Israel. Dios no hace acepción de personas.

Algunos de ellos buscaron su registro de genealogías, y no fue hallado: Esto demuestra un respeto admirable hacia la Ley de Dios respecto al sacerdocio de Israel. Estos eran los que tenían algún derecho a un linaje sacerdotal, pero no podían comprobar su genealogía. Por tanto, ellos fueron excluidos del sacerdocio. El Urim y Thumim, juntos con el Arca y el Shekinah, son nombrados por los rabinos entre las cosas preciosas que nunca se recuperaron. El tamaño estimado de este grupo era de aproximadamente 50,000 personas. Sin embargo, esto fue sólo la primera ola de repatriación a Israel de la cautividad de Babilonia y solo incluye a los líderes de cada familia. El total aproximado de los exiliados que regresaron eran de entre 100,000 y 150,000. Esto solo era un pequeño porcentaje de los que habían sido exiliados y de sus descendientes; La gran mayoría se quedaron en Babilonia.

De cierta manera, los Israelitas tenían una razón para sentirse cómodos en Babilonia. Las tablas de Murashu fueron descubiertas en 1873 y hay registros de Murashu y de sus hijos, banqueros y corredores ricos de la época tardía del exilio, que parecían dar cualquier préstamo por un buen precio. Entre sus clientes están alrededor de sesenta nombres judíos del tiempo de Artajerjes I y cuarenta del tiempo de Darío II. Estos aparecen como partes contratantes, agentes, testigos, recolectores de impuestos, y los funcionarios reales. Parece ser que no había barreras sociales o comerciales entre los judíos y los babilonios. Su situación prospera puede explicar el por qué muchos permanecieron en Mesopotamia. Cuando los exiliados regresaron a Judá, encontraron un estado mucho más pequeño que el que sus antepasados tenían antes de que Judá fuera conquistado por los babilónicos. Los jefes de las casas paternas dieron generosamente, tan generosamente como pudieron según sus fuerzas. Esto demuestra el valor tan alto que tenía la Casa de Dios antes sus ojos. La frase, según sus fuerzas, acredita a estos donantes, y Pablo tal vez tuvo esto en mente en su encargo a los corintios para dar aún más allá de sus fuerzas.

Jerusalén estaba poblada nuevamente, aunque era un comienzo humilde. Pronto habría sacrificios diarios para ofrecer, muchos adoradores para atender y mucho trabajo para supervisar. Pero más tarde Nehemías seria obligado a mover a la gente por grandes cantidades para reforzar a la población de Jerusalén, ya que la capital había sufrido una perdida severa de vida cuando fue atacada por Babilonia. Después de dos generaciones en el exilio, había de nuevo una presencia substancial de gente judía en la tierra que había sido prometida a Abraham, Isaac, y Jacob. Esto era un cumplimiento maravilloso de la promesa de Dios, el regresar a Israel del exilio. La mayor parte de la comunidad de los exiliados Babilónicos que se quedaron cuando Babilonia fue destruida vinieron a este país años atrás – y su número era casi tres veces más que los que regresaron a Sion en los días de Esdras y Nehemías. (David Ben-Gurion, citado en Yamauchi describiendo la emigración actual de los judíos de Iraq a Israel)

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.