Daniel primeramente reportó acertadamente el contenido del sueño de Nabucodonosor. Esto le dio a Daniel credibilidad cuando explicó lo que el sueño significaba. Claramente se dijo que Nabucodonosor era la cabeza de oro porque era una monarquía absoluta. Después de él vendrían otros tres reinos, cada uno representado por los diferentes materiales que él había visto en su sueño. Después de la sucesión de reinos, llegó el último reino colocado por Dios. Sin embargo ¡Nabucodonosor no era el monarca ideal de parte de Dios! Este sueño profético fue claramente cumplido en la historia. Tres imperios dominantes llegaron después de Babilonia: Medo-Persa, Grecia y Roma. La naturaleza de estos imperios fue exactamente reflejada en la imagen que Nabucodonosor vio en su sueño.

Los imperios que sucedieron a la cabeza de oro eran inferiores en el sentido de su centralización de poder absoluto. Nabucodonosor era una monarquía absoluta, y los imperios que le sucedieron progresivamente fueron menores. Pero aun cuando eran menores duraron más que Babilonia, pero ninguno tuvo un poder tan centralizado como Nabucodonosor. Babilonia, la cabeza de oro, era una autocracia absoluta. Persia, una oligarquía monárquica, siendo los nobles iguales al rey en todo menos su cargo, esta representada por la plata. Grecia aparece después como bronce, indicando un valor menor de su aristocracia de la mente e influencia. Roma, un imperialismo democrático, con el dominio militar dependiente sobre la elección de ejército y ciudadanía, y administrado en el espíritu de la ley marcial, aparece después en el hierro.

El tercer reino de bronce era aquel el cual dominará sobre toda la tierra. En efecto, el Imperio Griego de Alejandro fue el más grande entre aquellos comparados en la imagen (excepto el gobierno final del Mesías). El imperio Babilonio permaneció por 66 años; el Imperio Medo-Persa por 208 años; el Imperio Griego por 185 años, y el Imperio Romano permaneció por más de 500 años. La imagen final del sueño describe el cumplimiento de una profecía en el futuro. La piedra hecha no con mano desmenuzará una confederación de reyes, representado por los pies de la imagen, y luego el reino de Dios dominará la tierra. Ya que la historia Romana no provee un cumplimiento de esta federación de reyes (el cual parece numerar diez, debido al número de los dedos de los pies, y pasajes como Daniel 7:24 y Apocalipsis 17:12) esta profecía aún debe ser futura. Desde la caída del Imperio Romano, no ha habido un imperio que domine al mundo de igual manera que Roma. Muchos han intentado – los Hunos, islam, el tan llamado Santo Imperio Romano, Napoleón, Hitler, Stalin – pero ninguna a tenido éxito. Cada uno de ellos ha tenido gran poder e influencia, pero nada en comparación al Imperio Romano. El Imperio Romano, en una u otra forma, será revivido bajo el liderazgo del último dictador caído, el Anticristo. Esto describe un evento único y decisivo el cual desmenuzó la imagen que representa la gloria del gobierno del hombre en la tierra. Desmenuzar no es salvación. Aplastar no es conversión. Destruir no es liberar, ni tampoco pulverizar es lo mismo que purificación. Esta piedra no cortada con mano es el Mesías, no la Iglesia. Por lo tanto, se piensa que la última súper potencia del mundo será el reavivamiento del Imperio Romano, una continuación de esta imagen. Este será el imperio que cuando Jesús regrese conquistará. Este último imperio mundial será de acuerdo a la naturaleza del barro mezclado con el hierro. Tendrá más la imagen de una fuerza real que la sustancia de la fuerza. En su conjunto, la imagen acertadamente representa el poder e imperio humano. La imagen parece invencible, pero su base en realidad es inestable. Por lo tanto, un golpe al fundamento derribaría toda la cosa. También es significativo el ver que la imagen describía devolución, no evolución. En lugar de que el hombre empiece en el polvo y evolucione hacia el oro, esta visión declara que el dominio del hombre empieza con el oro y se devalúa en polvo. Unos 40 años después de esto Daniel tuvo una visión describiendo la misma sucesión de imperios. Daniel vio la perspectiva de Dios, y Nabucodonosor vio estos imperios como una imagen impresionante; Daniel las vio como bestias feroces. Daniel no adivino o analizó. A través de él Dios anunció el futuro. La única razón por la cual Dios puede predecir la historia es porque él la puede controlar.

Este gran rey estaba obviamente impresionado. Él no tenía el hábito de mostrar tal respeto a ninguna persona, especialmente a un esclavo extranjero quien estaba a punto de ser ejecutado con el resto de los hombres sabios. Esto confirmo que Daniel acertadamente reporto el sueño y que con habilidad explicó su significado. Nabucodonosor sabía que no era el mismo Daniel quien reveló estas cosas, sino el Dios de Daniel lo reveló a través de él. Daniel quería que la gloria fuera a Dios, y así fue. Daniel no solamente libró su vida, sino que fue promovido a un gran cargo – y se aseguró que sus amigos también fueran promovidos. Era adecuado que los amigos de Daniel compartieran de su avance, porque ellos consumaron mucho de la victoria a través de sus oraciones.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.