La fuerza de la declaración es clara. No solo era una orden, sino que también fue hecha en el nombre de nuestro Señor Jesucristo. Pablo definió a los que andan desordenadamente como los que no andan según la enseñanza que Pablo y los apóstoles les habían dado. Las iglesias nunca deben alejarse de alguien porque falle conforme a las tradiciones o enseñanzas del hombre. La única norma a sostener es la enseñanza y la tradición apostólica. El tiempo presente del verbo ande denota que es un procedimiento deliberado de acción. Su conducta desordenada no es un lapso ocasional sino una práctica persistente. Pablo ya le había dicho a los Tesalonicenses que amonestaran a los ociosos. Aparentemente, el problema aún persistía en cierta medida, así que les dijo que ahora disciplinaran a los ociosos en cuestión. El propósito de alejarse de estos desobedientes no era precisamente un castigo, sino más bien simplemente negarle a estos desobedientes la ayuda y el consuelo de la comunión del cuerpo de Cristo hasta que se arrepientan. Los ponía fuera de la iglesia y dentro del “dominio” de Satanás (el mundo) con la esperanza de que extrañaran tanto la comunión de la iglesia que se arrepentiría de su desobediencia. Así que el propósito era provocar arrepentimiento y salvación en los desobedientes, no condenarlos o maldecirlos.
Pablo era un ejemplo excelente entre ellos, en que trabajaba duro para proveer para sus propias necesidades. Esto no era debido a que los apóstoles como Pablo no tuvieran derecho a pedir apoyo. Más bien, era porque quería dar un buen ejemplo de trabajo arduo y quería probar que cualquier acusación de que él predicaba el evangelio por ganancia personal era equivocada. Por lo tanto, los Tesalonicenses debían seguir a Pablo en su ejemplo de trabajo arduo y su disposición a sacrificarse por el fomento y la integridad del evangelio. Sencillamente explicado, Pablo dice que si alguien no quiere trabajar, tampoco coma. El plan de Dios es proveer para nuestras necesidades a través de nuestro trabajo. Como Dios es capaz de proveer a través de nuestras necesidades de cualquier forma imaginable, significa algo el que haya escogido (en su mayor parte) satisfacer nuestras necesidades a través del trabajo. Esto es parte del carácter de Dios, porque Él es un Dios ocupado y siempre está trabajando.
La ociosidad de algunos se había convertido en una fuente de pecado. No era solamente por el trabajo que no hacían, sino también por el daño que sí hacían con su tiempo de ocio. Hay un juego de palabras entre el fraseo del Griego antiguo en su modo de expresarse en las líneas no trabajando en nada y sino entremetiéndose en lo ajeno. La idea es algo como “entrometidos que no hacen nada.” Tal vez, estos entrometidos pensaron que, si Jesús vendría pronto, no tenía sentido trabajar. Entonces hubiera sido fácil para ellos entrometerse en las vidas de los demás y tomar ventaja de la generosidad cristiana. Es a los zánganos inactivos a quienes Pablo está reprendiendo – esos que viven del sudor de otros mientras ellos mismos no hacen nada por el bien común para ayudar a la raza humana, tal como los monjes y los sacerdotes que adquieren amplias dimensiones por su inactividad. La iglesia antigua sí proveía para los verdaderos necesitados entre ellos, pero sólo después de haberse asegurado que realmente fueran necesitados y después de haberlos puesto a trabajar para la iglesia. Pablo le prohíbe a los Tesalonicenses que alienten a los perezosos permitiéndoles seguir así, y les enseña que los que se han mostrado realmente dignos en las necesidades de la vida con un trabajo útil y honorable son los que llevan una vida de santidad.
No se cansen de hacer bien: Estas eran unas palabras propias de aliento para los que estaban trabajando como debían. Pocas cosas son tan desgastantes como ver a otros tomar ventaja de la generosidad cristiana. Pero nunca debemos dejar a las manipulaciones de algunos desanimarnos de hacer el bien a los que realmente lo necesitan. Existe demasiado desear bien en el mundo. Demasiado decidir bien, sugerir bien y criticar bien, son ampliamente encontrados. Muchas personas son buenas para hablar bien, pero no hay suficiente de un simple hacer bien. Hacer el bien es atender las responsabilidades que surgen de nuestras relaciones en la vida; atendiéndolas cuidadosamente, y asegurándonos de que en nada seamos servidores a la vista ni que busquemos agradar a los hombres, sino que en todo estemos buscando servir a Dios. Hay muchas excusas que uno pudiera poner para darle cabida al cansancio de hacer bien, pero todas deberían ser rechazadas. A veces pensamos; las personas no responden y hay pocos resultados cuando hago bien, pero recuerde lo lento que usted fue para responder a Jesús. El hacer bien no me gana mucha gratitud; pero Dios envía muchas bendiciones incluso a aquellos que no le agradecen ni lo aprecian.
Pablo termina con la idea que introdujo en el capítulo 3 verso 6 Aquí, él explica lo que significa alejarse de un hermano como se mencionó anteriormente. Alejarse significa: “a ése señalenlo, y no se junten con él, con el propósito de provocar que se avergüence”. Sin embargo, el propósito no es hacerlo un enemigo de la iglesia, sino que, a través de la dureza del alejamiento de la comunión, advertirle y amonestarlo como a un hermano en pecado. La intención de la excomunión no es alejar a los hombres del rebaño del Señor, sino más bien traerlos de regreso cuando se han desviado y se han perdido. La excomunión es para ser distinguida del anatema. La bendición de Pablo de paz (en toda manera) era apropiada para esta iglesia que estaba experimentando tanto persecución como tribulación. Es la presencia del Señor de paz lo que les garantizará esta paz. Como era su costumbre, Pablo mismo escribió las palabras finales de la epístola con su propia mano. Esto era una demostración personal de afecto, y una evidencia de que la carta era auténtica. Para Pablo, la gracia de Dios era el inicio y el final de la vida cristiana. Era apropiado que esta carta; y la mayoría de sus cartas iniciaran y terminaran con la mención de la gracia.
Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse
