Eliseo sabía que el poder en el ministerio profético no yacía en el manto ni en los carros de fuego. Yacía en la presencia y la obra del Dios viviente. Si Jehová, el Dios de Elías también estaba con Eliseo, entonces él heredaría el mismo poder y dirección en el ministerio. Eliseo inmediatamente tuvo el mismo poder en el ministerio que Elías. Regresó a través de un Jordán dividido de la misma manera en que Elías anteriormente pasó por el río.

La sucesión de Eliseo en el poder y oficio de Elías fue evidente a otros. Eliseo no necesitó persuadirlos o convencerlos de esto con sus palabras. La bendición de Dios sobre sus acciones fue suficiente para probarlo. Los hijos de los profetas se preguntaban si el carro de fuego no había solamente tomado a Elías para ponerlo en algún otro lugar de Israel. Eliseo sabía que lo había llevado al cielo, por lo que dudó en darles permiso para lo que él sabía que sería una misión inútil. Eliseo sabía que la misión sería inútil, y lo fue.

Elías fue llevado al cielo, no a ningún lugar en esta tierra. En este tiempo Jericó tenía un abastecimiento de agua muy pobre. Esto hacía que la agricultura fuera imposible y la vida muy difícil. El milagro no sucedió porque Eliseo quería impresionar a otros, ni porque pensó que sería bueno hacerlo. Esto fue una obra de Jehová, y fue palabra de Jehová la que anunció la sanidad de las aguas. Si Dios pone en nuestros corazones una sola vasija llena de la sal de su Espíritu, entonces estamos completos.

La palabra hebrea antigua traducida aquí como muchachos significa “jóvenes” en un sentido muy amplio. Este término se aplicó a José cuando tenía 39 años, a Absalón cuando era adulto, y a Salomón cuando tenía 20 años .Estos muchachos eran de Bet-el, y su burlesca presencia muestra la continua oposición a un profeta verdadero en Bet-el, el centro principal de adoración pagana al becerro.

¡Calvo, sube! era una burla tanto de Eliseo y de su evidente calvicie, como también de su conexión con el profeta Elías. La idea detrás de las palabras “sube”, era que Eliseo debía subir al cielo como lo hizo Elías. Era una burla hacia Eliseo, hacia su mentor Elías, y hacia el Dios al que servían. La falta de cabello no era el resultado de la vejez; ya que vivió cincuenta años después de este incidente, en ese tiempo él era un hombre relativamente muy joven. La calvicie de Eliseo debió haber sido un contraste con la velluda apariencia de Elías. Eliseo sabía que estos muchachos se burlaban de su ministerio, del ministerio de Elías, y del Dios al que ambos servían fielmente. Sin embargo, dejó cualquier corrección en manos de Dios al pronunciar una maldición en el nombre de Jehová. En respuesta a la maldición de Eliseo, Dios envió dos osos del monte y estos despedazaron, literalmente “cortaron en pedazos a los jóvenes”. La presencia de osos en las cordilleras está atestiguada hasta los tiempos medievales. Como cuarenta y dos de los muchachos fueron atacados por los osos. El grupo pudo haber sido bastante grande y, por lo tanto, estar peligrosamente fuera de control. Eliseo, tal vez, haya necesitado una intervención milagrosa para escapar.

El versículo 24 no dice que las víctimas hayan sido asesinadas. La palabra hebrea traducida como “despedazaron” pudiera indicar heridas menos graves. El resultado final del milagro fue romper con la banda, asustar a los ofensores, y a toda la aldea.

Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse