El reino de Acab fue un desastre espiritual para el reino del norte, pero fue un tiempo de seguridad política y prosperidad económica. Después de su muerte, el reino de Moab encontró una buena oportunidad para liberarse del dominio de Israel. Su tierra estaba inmediatamente al este del mar Muerto y compartía una frontera indefinida con Israel al norte, aproximadamente en el punto donde el río Jordán desemboca en el mar Muerto. Moab había estado bajo el dominio israelita desde los días de David. Esta rebelión de Moab en los días de Ocozías es una señal del juicio de Dios y de la decadencia del poder de Israel. Ocozías cayó por la ventana y ciertamente, fue una crisis inesperada. Tales accidentes le ocurren tanto a reyes como a súbditos. El rey, aparentemente, se inclinó contra la ventana de madera y se cayó desde el balcón del segundo piso hacia el piso de abajo.

Ocozías mostró que era un verdadero adorador de Baal-zebub, porque se volvió a este Dios en su tiempo de necesidad. Probablemente, Baal-zebub era un Dios que protegía de las plagas que eran provocadas por las moscas. Hay numerosas referencias a “dioses mosca” en la literatura clásica. Él era el dios local de Ecrón y, posiblemente, al principio era utilizado para ahuyentar las moscas. Después de eso, se convirtió en un demonio muy respetado, y se suponía que tenía mucha influencia y gran poder. En el Nuevo Testamento, Belcebú es un nombre común para Satanás mismo, o el príncipe de los demonios. Los hombres aman a los dioses que son más semejantes a ellos, así que no es sorprendente que Ocozías buscara la ayuda de este miserable dios filisteo.

Hay dudas sobre si el rey Ocozías creía que Yahvé vivía, pero lo cierto es que él vivía como si no hubiera Dios en Israel. Era un ateo práctico, y la forma en que buscó a Baal-zebub en vez de a Jehová lo demostró. Ocozías no buscó ayuda del Dios verdadero; por lo tanto, no obtendría una verdadera ayuda. En vez de eso, esta sería una ocasión para que el Dios verdadero enviara un mensaje de juicio al rey Ocozías.  Según Wiseman, cuando los antiguos buscaban a sus dioses por cuestiones médicas, el resultado usualmente era dado en el texto médico de pronóstico “ella/él morirá”, como en los versículos 6, 16 (“ciertamente morirás”). Esto significa que las palabras de Elías fueron emitidas como un diagnóstico médico. Fue como si Elías dijera: Aquí está tu diagnóstico Ocozías: tu condición es fatal e irreversible. De hecho, esto fue un acto misericordioso de Dios hacia Ocozías. Dios le dijo algo que pocas personas saben: que su muerte era inminente y que tenía tiempo para arrepentirse y prepararse para encontrarse con Dios.
Este anuncio profético tal vez también pueda explicar por qué Ocozías no quería buscar respuesta de Jehová: sabía cuál podía ser la respuesta. Al buscar a Baal-zebub para hallar una respuesta, tal vez Ocozías quería encontrar un dios que le dijera lo que quería escuchar. Aunque habían ido a buscar palabra de los sacerdotes paganos de Baal-Zebub, el mensaje de Elías los persuadió tanto que no siguieron adelante con su misión inicial. Esta delegación oficial del rey no hubiera retornado de su asignación real solo porque algún caminante anónimo se los hubiera pedido. Debió haber habido alguna cualidad irresistible en la personalidad de Elías, una presencia espiritual convincente, que los obligó a obedecer a este extraño a pesar de que ni siquiera sabían quién era.

Ocozías, claramente, sospechaba que era el profeta Elías quien había dado este mensaje. Sus sospechas fueron confirmadas cuando el varón fue descrito como un varón que tenía vestido de pelo, y ceñía sus lomos con un cinturón de cuero. Las palabras hebreas traducidas como “vestido de pelo” tienen el significado literal de “poseedor de pelo”. “Esta descripción, probablemente, se refiere a las pieles peludas de animales que vestía atadas alrededor de su cintura con un cinto de cuero. Esta descripción de Elías también conecta el ministerio de Elías con el ministerio de Juan el Bautista, quien se vistió con pieles de animales. Cuando los sacerdotes y levitas lo vieron preguntaron: “¿Eres Elías?” Ya sea porque Elías tenía demasiado cabello en su cabeza y rostro, o porque, como profeta, vestía una prenda áspera, esto era una muestra de arrepentimiento.

Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse