Pedro ya escribió acerca de la importancia de ser recordados. Pero aquí el enfatiza en que debemos de saber a la luz de la venida de Jesús y de las profecías que están alrededor de ella. Pedro sabia la importancia de recordar a sus lectores el mensaje Bíblico, recibido del antiguo testamento y los contemporáneos a sus días en el mandamiento del Señor. Claramente creía que las palabras de las Escrituras son importantes; las palabras mismas, y no meramente el significado detrás de las palabras. Él creía en la inspiración de cada una de ellas; él no era uno de los preciados “pensadores avanzados” quienes si podían, destrozaban él alma del Libro, sin dejarnos absolutamente nada; el escribió: “Para que tengamos memoria de las palabras las cuales fueron habladas antes por los mismos santos profetas”.

Al colocar a los mensajeros del Nuevo Pacto en el mismo nivel que los mensajeros del Viejo Pacto, Pedro entendió la autoridad del Nuevo Testamento aun mientras estaba siendo formado. Pedro entendió que Jesús le dio a Sus apóstoles la autoridad inspirada para traer el mensaje a la comunidad del nuevo pacto. El entendió esto por medio de pasajes tales como el de Mateo 19, donde Jesús le dio la autoridad a Sus apóstoles de atar y desatar, tanto como los rabís autoritarios de esos tiempos. Los cristianos no se deberían de sorprender de que existen aquellos que se burlan de la idea de que Jesús va a regresar. Pedro nos dijo que vendrán burladores. Cada vez que un blasfemador abre su boca para negar la verdad de la revelación, él nos ayudará a confirmar nuestra convicción de la misma verdad la cual él está negando. El Espíritu Santo nos dijo, por la pluma de Pedro, que seriamos eso; y ahora vemos lo verdadero que escribió.

En un sentido, los últimos días comenzaron cuando Jesús ascendió al cielo. Desde ese tiempo, no hemos corrido hacia el precipicio de la consumación de todas las cosas; sino que hemos corrido a lo largo de la orilla – listos para partir en cualquier momento en la voluntad de Dios. Con el advenimiento de Jesús, el último capítulo de la historia humana ha sido abierto, a pesar de que aún no ha sido completado.

Según sus propias concupiscencias: Estas palabras nos recuerdan de que los burladores no solamente tienen un problema intelectual con Dios y Su palabra. Sino que también tienen un problema claro de moral, queriendo rechazar el Señorío de Jesucristo sobre sus vidas. En el pensamiento de estos burladores, los cristianos han estado hablando de la venida de Jesucristo desde hace dos mil años y aún no ha regresado. Ellos basan su mensaje en la idea de que las cosas siempre han estado de la misma manera en las que están ahora, y que Dios nunca ha hecho ni hará nada nuevo en Su plan para la creación. El argumento de los falsos maestros es esencialmente uno naturalista – es un tipo de uniformismo que descarta la intervención divina en la historia. Los burladores presumen sobre la misericordia y paciencia de Dios, insistiendo en que como ellos nunca han visto un juicio extendido de Dios, nunca habrá uno. Pero estos ignoran voluntariamente la creación de Dios y el juicio que Dios derramó sobre el planeta tierra en los días de Noé. Una creencia literal en la Creación, en Adán y Eva y en el diluvio de Noé es esencial para verdaderamente entender la obra de Dios en ese tiempo y ahora. El negar estas cosas quebranta cada uno de los cimientos de nuestra fe. Tristemente, hoy en día son muchos los cristianos que ignoran voluntariamente estas cosas, y por lo tanto, se ponen a sí mismos en el lugar de los burladores.

La Biblia claramente nos enseña que el agente activo en la creación era la palabra de Dios. Él habló y la creación vino a existencia. El punto de Pedro es que las cosas en este mundo no siempre habían estado de la manera que están ahora. El mundo era diferente cuando Dios lo había creado y después de eso volvió a cambiar después del diluvio. Por lo tanto, nadie debería de burlarse de la promesa de Dios de que Él lo cambiara de nuevo, esta vez no juzgándolo con agua, sino con fuego. Lo que a nosotros se nos hace como que tarda no es más que un poco de tiempo para Dios, justamente, así como una hora puede parecer una eternidad para un niño, pero para un adulto solamente es un momento. Pedro citó esta idea del Salmo 90:4: Porque mil años delante de tus ojos son como el día de ayer, que pasó, y como una de las vigilias de la noche.

Pedro no dio una formula profética, diciendo que de alguna manera un día profético equivale a mil años. Él simplemente comunicó un principio general con referencia a como nosotros vemos el tiempo y como Dios ve el tiempo. Cuando gente usa este versículo como una “llave” profética rígida, abre la puerta a un grave error. La verdad es que Dios si mantendrá Su promesa, y lo hará sin retraso según Su tiempo. Cualquier retraso percibido por nuestra perspectiva es dado por la paciencia de Dios, la cual le permite al hombre todo el tiempo posible para que se arrepienta. Muchos de los que son cristianos hoy en día están felices de que Jesús no regresó hace diez años, o cinco años o dos años o un año o hace un mes. Hay un propósito compasivo en el tiempo de Dios. La razón por la cual el regreso de Jesús no ha sido pronto es para que todos procedan al arrepentimiento, porque Dios no quiere que ninguno perezca. Más bien, las declaraciones de Pedro reflejan el corazón amoroso de Dios para el mundo, y Su dolor compasivo aun en el juicio justo de los malvados. Es el mismo pensamiento expresado en Ezequiel 33:11: Vivo yo, dice Jehová el Señor, que no quiero la muerte del impío, sino que se vuelva el impío de su camino, y que viva. Su amor hacia la humanidad es tan maravilloso, que Él quisiera que todos fueran salvos, y Él mismo se ha preparado para otorgar la salvación a todos los perdidos. Así como Dios no quiere que ninguno perezca, y así como el sí quiere que todos procedan al arrepentimiento, consecuentemente nunca ha ideado ni decretado la condenación de ningún hombre, ni ha hecho imposible para ninguna alma que sea salva.

Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse.