Pedro continúa diciendo como funcionan estos hombres conforme a la carne, y no el espíritu, son como animales. Solo son aptos para la destrucción y son ignorantes. Los impíos serán “pagados” por su maldad – y sus vidas en la carne serán pagadas con el galardón de su injusticia. Estos hombres malvados; quienes están molestando a la gente de Pedro, lo que estaban haciendo, era decir que ellos amaban y servían a Cristo, mientras que las cosas que enseñaban lo negaban por completo.

Estos falsos maestros impíos son de una presencia peligrosa y corruptiva en el cuerpo de Cristo, no solamente engañando a otros sino a ellos mismos también. La palabra dada aquí por disturbios [recrean], viene de una raíz que significa quebrar, porque no hay nada que rompa y castre las mentes de los hombres como el disturbar y deleitar; el lujo saca los espíritus del hombre, y lo disuelve. Su corazón está en la carne, y sus ojos en el adulterio, tanto espiritual como sexual. Se aprovechan de los inestables para que se unan a sus caminos (seducen a las almas inconstantes). Literalmente, Pedro escribió que sus ojos están llenos de una mujer adúltera. Ellos desean a todas las chicas que ven; miran a cada mujer como a una adúltera potencial. Están equipados, pero no para el ministerio, solo para ganancia egoísta – realmente son hijos de la maldición.

Todos entrenamos nuestro corazón para algo, ya sea que lo entrenamos en la codicia y la lujuria, o en la piedad. La metáfora es tomada de la palabra “agonistae” que eran los que, en los juegos griegos, se ejercítaban en las mismas hazañas, tales como luchas, boxeo, correr, etc., y con los cuales se proponían competir en los juegos públicos. Estas personas tenían sus corazones educados en las prácticas nefastas; ellos se habían ejercitado a sí mismos hasta que eran expertos perfectos en todas las artes de seducción, sobrepasando, a todo tipo de fraude. Eran como Balaam, quien fue culpable del pecado más grande – guiar a otros al pecado, y para su propia ganancia. Balaam tuvo que ser reprendido por una muda bestia de carga porque no oía a Dios. Estos falsos maestros impíos están vacíos – tan inútiles como Fuentes sin agua – y como nubes que solamente traen oscuridad, y no lluvia que nutre.

El mensaje de los falsos maestros impíos está vacío de contenido espiritual verdadero, a pesar de que está inflado de palabras grandes. Es atractivo a las concupiscencias de la carne en su audiencia, al igual que a sus seguidores quienes querían pan de Jesús, pero no querían al mismo Jesús. Ellos prometen libertad, pero la libertad nunca puede ser encontrada en la carne, solamente en el Espíritu de Dios. La libertad no se encuentra en lo que Jesús nos puede dar, sino solo en Jesús mismo. Cuando buscamos la libertad de la manera equivocada, nos volvemos esclavos de corrupción (decadencia y muerte). El ser vencido por la carne y los falsos maestros, te hace esclavo de ambos.

Es mejor para una persona el nunca haber conocido cosa alguna de Jesús que el escuchar una parte de la verdad, y después rechazarla. Mayor revelación tiene una mayor responsabilidad. Estas contaminaciones son llamadas miasmata, cosas que infectan, contaminan, y profanan. La palabra era antiguamente usada, y es usada en este tiempo presente, para expresar las partículas nocivas que emanan de personas infectadas con enfermedades contagiosas y peligrosas; o de cuerpos muertos y corrompidos, aguas podridas y estancadas, pantanos etc., por las cuales pueden ser infectados los sanos. San. Agustín ha mejorado la imagen: El mundo entero, dice él, es un gran hombre enfermo, acostado y extendido desde el este al oeste, y del norte al sur y para sanar a este gran hombre enfermo, el Médico todopoderoso descendió del cielo. Pedro describió la imagen que ciertamente tenía la apariencia de la gente perdiendo su salvación. Él habla a aquellos que se habían escapado de las contaminaciones del mundo. A los que habían hecho esto por el conocimiento del Señor y Salvador Jesucristo. Y a aquellos que habían conocido el camino de la justicia.

Cristianos debaten calurosamente el tema de si es posible o no para un verdadero cristiano el poder perder su estado de cristiano verdadero y caer en la condenación. Quizá la mejor manera de entender este tema es decir que ciertamente verdad que aquellos que aparentan ser salvos – aquellos que caben en la descripción que Pedro da aquí – pueden terminar en el lugar donde mejor les hubiera sido no haber conocido el camino de la justicia. Con respecto a estos, aquellos con una perspectiva Reformada dirán que en realidad ellos nunca fueron salvos; aquellos con una perspectiva Arminiana dirán que en realidad si fueron salvos y perdieron su salvación. Para dividir las líneas de este debate; que se centra en las cosas que son desconocidas para observación externa, parece caer bajo la categoría de estar obsesionados con disputas y argumentos sobre palabras, como en 1 Timoteo 6:4.

Su naturaleza como perro es demostrada por la manera en la que regresan al vómito de la carne y el mundo. Ellos son como los animales irracionales descritos en 2 Pedro 2:12, mas animales que piadosos por que viven para la carne. El perro que se ha deshecho de la corrupción interior por medio del vómito no puede vivir bien por si solo; sino que regresa a husmear el vómito de nuevo. Las características comunes entre los que se han desviado de la verdad son: soberbia en la forma de actuar y hablar, codicia y corrupción. Con la luz de la Palabra debemos discernir las sectas, obedecer a la verdad y ocuparnos de nuestra salvación con temor y temblor

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.