Así como había santos hombres de Dios que hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo, también había falsos profetas– y falsos maestros. Pedro estableció esto como hecho y no como posibilidad; y dijo que estaban entre el pueblo, no solo fuera de la iglesia. Ellos trabajan encubiertamente. No es que sus enseñanzas sean secretas, sino que la naturaleza engañosa de sus enseñanzas está escondida. Ningún falso maestro se anuncia a sí mismo como falso maestro. Ellos meten herejías destructoras que destruyen al decir mentiras acerca de Jesucristo y de Su obra por nosotros y en nosotros. Por medio de estas herejías la gente es lastimada y destruida. También niegan al Señor que los rescató. En esto, Pedro dice que por lo menos, ellos aparentan ser salvos, sino Pedro nunca diría que el señor los rescató. Ellos son prometidos con destrucción repentina, aunque no son juzgados lo suficientemente rápido en la opinión de muchos,

Esto nos recuerda que los falsos maestros pueden ser populares. Solamente porque algo “funciona” al atraer una multitud de seguidores, no significa que sea de Dios. Sabemos que la obra de Dios siempre traerá fruto, pero la obra del diablo también puede incrementar. Los falsos maestros siempre han estado y estarán entre los cristianos. Lo que es de más angustia es que hay muchos cristianos que seguirán sus disoluciones. Cuando los falsos maestros están trabajando y sus multitudes los siguen, el camino de la verdad es blasfemado. El nombre y el honor santo de Dios son deshonrados.

Los falsos maestros usan la avaricia – para ellos mismos y para sus seguidores. Muchos de ellos, hoy en día y en tiempos pasados, presentan un evangelio que tiene auto- gratificación en su corazón. Todo esto es presentado con palabras fingidas, porque la enseñanza falsa nunca se anuncia a sí misma. Pedro nos asegura que sí serán juzgados. Aunque parezca que están prosperando, su juicio no tarda. La ira de Dios se derramará en ellos, aunque aún al permitir que continúen, así acumularán más y más condena y dureza de corazón para sí mismos.

Dios juzgó a los ángeles malvados, poniéndolos en prisiones de oscuridad. Aparentemente, algunos de estos ángeles están en cautiverio mientras otros están libres y activos la Tierra como demonios. Es claro que, en un tiempo, los seres angelicales tuvieron un periodo de elección; de probar cuando su destino futuro seria determinado. Cuanto tiempo iba a durar esa libertad condicional, y cuál era la prueba en sí de su fidelidad, no lo sabemos; ni ciertamente sabemos cuál fue su pecado; ni cuando ni como se cayeron. Judas dice: No guardaron su propia dignidad, sino que abandonaron su propia morada; lo cual parece significar que fueron descontentos con su suerte, y aspiraron a honores más altos o quizás a dominación celestial. Al no permanecer en sus lugares propios, ahora fueron puestos en prisiones de oscuridad. Su búsqueda pecaminosa de libertad los puso en cautiverio. Aquellos que insisten en la libertad para hacer lo que quieran son como estos ángeles: son tan “libres” que son rodeados por estas prisiones de oscuridad (una descripción poética y poderosa de su esclavitud miserable). La verdadera libertad viene de la obediencia.

Interesantemente, la palabra griega antigua que se traduce como infierno es literalmente Tartarus. En la mitología griega, Tartarus era lo más bajo del infierno, un lugar de castigo para los dioses rebeldes. Pedro tomó prestada esta palabra para habar del lugar de castigo para los ángeles que pecaron. Los ángeles tienen un oficio y servicio alto de Dios; aun así, era imposible para ellos caer. Debemos de tomar un amplio aviso de esto. También, podemos entender que de algunas maneras podemos pecar mucho peor que estos ángeles. Dios juzgó al mundo antiguo, al mundo antes del diluvio de Noé. Génesis 6:5 También juzgó a las ciudades de Sodoma y Gomorra, haciéndolas ejemplo de su juicio. Génesis 18:20. Tres ejemplos de juicio nos demuestran el principio importante que Pedro quiere destacar. 1.Dios juzgó a los ángeles que pecaron, así que nadie es de demasiada estima para no ser juzgado. 2.Dios juzgó al mundo antiguo antes del diluvio, así que Dios no juzga basado en eventos próximos. 3.Dios juzgó Sodoma y Gomorra, así que aun los prósperos pueden ser juzgados. Entonces, ¿que hace que los impíos piensen que puedes escaparse del juicio de Dios? La venida de su juicio es cierta.

La preservación y liberación de Lot le dio ocasión al apóstol para remarcar, que Dios sabe por igual tanto el salvar como el destruir; y que Su bondad lo llevó con tanta fuerza a salvar al justo de Lot, así como Su justicia la llevó a destruir a los rebeldes en los casos ya citados. Lot era justo en los ojos de Dios, aunque, quizá era difícil para otros ver lo justo que era. No obstante, la maldad de Sodoma y Gomorra afligía cada día su alma justa. El Señor libró a Lot por su alma justa; pero Lot perdió todo lo demás por su asociación tan cercana con estas ciudades malvadas. Así como el Señor libró a Lot, Él sabe cómo librarnos de las tentaciones por las que pasamos, y Él sabe cómo reservará a los injustos para el día del juicio. Podemos confiar en la liberación de Dios para los piadosos; porque es tan cierto como el juicio para los injustos.

Estos impíos son especialmente reservados para el juicio. Ellos viven según la carne, y no según el espíritu, y son marcados por la inmundicia. Estos impíos son orgullosos, despreciando a la autoridad. En su atrevimiento incluso hablarán mal de los poderes espirituales (Satanás y sus demonios) de los cuales los mismos ángeles no hablaban mal, sino que los ángeles los reprendían en el nombre del Señor. Mucho de lo que pasa debajo del nombre de Guerra espiritual demuestra este tipo de orgullo y presunción. Mientras reconozcamos nuestra autoridad en Jesús, podemos ver que solamente en Jesús podemos tenerla – y dejamos al juicio de maldición para Dios solamente. Pedro contrasta el comportamiento de aquellos que siguen la carne con los ángeles, obviamente con, ángeles fieles. Los ángeles fieles no calumniaron ni exageraron en lo que decían ni en como representaban a los pecados de los demás; y los que caminaban según la carne sí. Debemos estar sobreedificados en la Palabra y confirmados en la fe, para que no seamos engañados por los falsos maestros Dios es paciente y misericordioso; pero ciertamente juzgará con justicia a los que detienen el evangelio.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.