Pablo introduce este capítulo con un cambio de tono. Algunos han hasta pensado que 2 Corintios del capítulo 10 hasta el 13 en realidad es una carta diferente que fue añadida al final de 2 Corintios 9. Esto es poco probable, pero, ciertamente, sí hay un cambio en el modo de dirigirse Pablo a los corintios al final de la carta. Habiendo ya terminado sus instrucciones y consejos para la colecta para los pobres, él resume su argumento relacionado con los falsos apóstoles, quienes habían obtenido una considerable influencia al presentar a Pablo como despreciable tanto en su persona, como en su ministerio, y su influencia. Pablo se pondrá un poco «áspero» con los corintios. Pero todo lo hace en la mansedumbre y ternura de Cristo.

El apóstol revela un asunto de gran contención entre él y los corintios. Ellos decían que Pablo parecía reservado en su persona, pero que era muy audaz en sus cartas, ellos criticaban a Pablo como si fuera un perro que ladraba fuerte, pero solamente a distancia. Ellos lo acusaban de retractarse en una confrontación cara a cara. Aquellos que no pueden ver que la osadía y la humildad se pueden encontrar en la misma persona no conocen la vida de Jesús muy bien. Al decir «algunos», Pablo nos recuerda que no debiéramos de pensar que «todos» los corintios tenían una mala opinión de él, ni que Pablo la tuviera de todos. Quizás bien pudo ser una minoría ruidosa.

En otro aspecto de las acusaciones hechas en contra de Pablo por algunos de los corintios. Ellos decían que él era un hombre que andaba según la carne. Él es acusado por esto debido a la contradicción percibida entre su gentileza y su severidad. En la siguiente sección Pablo defenderá su autoridad apostólica. Es importante ver qué vital era el sentido de la autoridad apostólica para Pablo. Hoy día, la idea de autoridad apostólica es disminuida por muchos de aquellos que dicen que son «apóstoles». Pablo admitirá que él anda en la carne en el mismo sentido en que todos lo hacemos. Él es un ser humano de carne y hueso, y batalla con las mismas cosas con las que batallan los corintios. Sin embargo, Pablo quiere poner en claro que no militamos según la carne. Las armas carnales a las que él renunciaba eran las formas engañosas y manipuladoras que sus oponentes utilizaban.  La manera humana y carnal, es dominar, vencer, manipular y hacer maniobras. La manera espiritual; la de Jesús, es humillarse y morir a sí mismo, y dejar que Dios muestre su poder de resurrección por medio de ti. Para la destrucción de fortalezas: «Fortalezas», en este contexto, se refiere a los malos pensamientos y las percepciones que contradicen el verdadero conocimiento de Dios, y la naturaleza de Dios.  Es difícil dejar ir la forma de pensar que valora las cosas y los caminos de este mundo, pero el poder de Dios en realidad puede destruir estas fortalezas. En la tierra natal de Pablo, Cilicia, alrededor de cincuenta años antes de que él naciera, los ejércitos romanos destruyeron muchas fortalezas de roca para acabar con los piratas que se habían refugiado en esas fortalezas. Quizás Pablo vio las ruinas y pensó en la batalla que se llevó a cabo para conquistar aquellas fortalezas. Las mentes carnales, del mundo, ¡piensan que saben más que Dios! Al batallar en contra de esta manera de pensar y de actuar carnal, nuestros pensamientos deben ser hechos cautivos y deben ponerse en obediencia a Jesús.

La primera aplicación de Pablo es hacia la manera de pensar carnal de los corintios, la cual los hizo despreciar a Pablo por su supuesta «debilidad» y dudar de sus credenciales apostólicas. Pero el principio de Pablo tiene una aplicación más amplia: no somos depósitos o víctimas indefensas de nuestros pensamientos, podemos elegir detener nuestros pensamientos y llevar cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo. Pensamientos de lujuria, de ira, de miedo, de avaricia, de amargura, inicuos; estos son parte de todo pensamiento que puede ser y debe ser llevado cautivo a la obediencia a Cristo. Muchos comentaristas piensan que la frase “castigar toda desobediencia” es tomada de la corte militar romana. Pablo dice: «Todos somos soldados en esta batalla, y estoy listo para traer la disciplina entre estas tropas».

Aquí el apóstol ha puesto una regla y un patrón para todas las iglesias, en donde hay multitudes que andan desordenadamente, para no ser apresurado en excomulgarlos, sino para proceder de manera gradual; primero, esperando con toda paciencia, reduciendo sus deberes de manera justa y amable; y luego vengando el honor y la gloria de Dios solamente sobre aquellos que no serán vindicados. Pablo diagnostica el problema de los corintios alborotadores. Ellos solamente están viendo la apariencia, y por la apariencia, Pablo era débil y poco impresionante. Esta es una descripción de Pablo de un escrito cristiano primitivo, quizás cerca del año 200: “Un hombre de baja estatura, con cabeza calva y piernas encorvadas, en un buen estado del cuerpo, las cejas se unían, y la nariz estaba un tanto en forma de gancho”. Si esta descripción de Pablo esta remotamente correcta, entonces él no tenía un buen parecer. Pablo está diciendo: Si ustedes dicen que pertenecen a Jesús, mírense. Puedes no ser poderoso en la apariencia y aun así le perteneces a Jesús. Pues bien, también nosotros somos de Cristo. Pablo no está diciendo que esté mal el probar las credenciales de un apóstol, sino que los corintios usaron una prueba equivocada. Ellos juzgaron únicamente por la apariencia. Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.