Pablo en su auto descripción hizo énfasis en sus credenciales (apóstol) y en su autoridad (Por mandato de Dios). Lo hizo como un estímulo personal para Timoteo y para que la carta pudiera ser utilizada como referencia ante cualquier cristiano de Éfeso que estuviera viviendo en pecado. Parece que esta carta fue escrita por Pablo, durante su estancia en Macedonia, poco tiempo después de haber sido liberado de su encarcelamiento en Roma, como se describe al final del libro de Hechos. Aparentemente, después de su liberación Pablo regresó a la ciudad de Éfeso. Ahí descubrió que, durante su ausencia, Éfeso se había convertido en el ojo del huracán de falsas enseñanzas. Él probablemente lidió con los líderes de la herejía personalmente, pero pronto vio necesario partir rumbo a Macedonia. Entonces dejó a Timoteo a cargo de los asuntos de la Iglesia de Éfeso, como su representante personal. Él sabía que la tarea que tenía sería difícil de llevar a cabo, por lo que esperaba que esta carta pudiera equiparlo y animarlo para la tarea. El uso de este título oficial es una indicación de que las Epístolas pastorales no eran solamente cartas personales, sino que también estaban destinadas para ser leídas a las Iglesias que estaban a cargo de Timoteo. En esa época en particular, el título Salvador era utilizada para adorar al emperador Romano. La gente llamaba, y era forzada a llamar a Nerón ‘‘Salvador’’. Pablo hizo la identidad del verdadero Salvador bastante clara.

El saludo es típico de Pablo en sus cartas a las congregaciones. Aquí también lo aplica a personas. Dios da su gracia, misericordia y paz no solo a las iglesias sino también a las personas que componen a las iglesias. Sin embargo, hay una diferencia. Cuando Pablo escribió a las iglesias solo las saludó con gracia y paz. A Timoteo y Tito le agregó misericordia al saludo. Pablo dejó a Timoteo una tarea importante por hacer, haciendo aún más importante el que permaneciera en Éfeso. El trabajo era asegurarse de que en Éfeso se enseñase la doctrina correcta. Pablo dejó a los cristianos de Éfeso con un determinado conjunto de enseñanzas (Las cuales él había recibido de Jesús y del Antiguo Testamento). Él se preocupaba porque Timoteo hiciera todo lo posible por asegurarse de que los Efesios continuaran en esa doctrina. La preocupación principal de Pablo no era que el mismo Timoteo empezara a enseñar una doctrina equivocada. Su preocupación era que Timoteo permitiera a otros difundir estas otras doctrinas. Timoteo tenía que mantenerse firme contra estas personas difíciles y mandarles que no enseñen diferente doctrina. No es de extrañarse que se sintiera con ganas de dejar Éfeso. En el griego antiguo, mandar es un término militar. Significa ‘‘Dar órdenes especificas de un oficial al mando’’. Timoteo no iba a presentar la opción de la doctrina correcta a estos algunos en Éfeso. Él iba a mandar como un oficial militar. Parece que el gran peligro de estas enseñanzas (fábulas y genealogías interminables) era que eran distracciones absurdas. Pablo quería prevenir la corrupción que se genera cuando la gente le da importancia a las fábulas y genealogías interminables en vez de a la doctrina. Las distracciones absurdas también son peligrosas porque toman el lugar de la edificación de Dios que es por fe. Tal vez las genealogías interminables tenían algo que ver con las teorías de tipo gnóstico de ‘‘las emanaciones de Dios’’. Quizás estaban relacionados con el tipo de legalismo judío que buscaba la justicia a través de la virtud de su ascendencia. El fruto final de estas distracciones hechas por el hombre es evidente. Aunque puedan ser fascinantes y populares a corto plazo, a la larga no edifican al cuerpo de Cristo en la fe.

El propósito de la ley se encuentra en la obra interna que realiza en el corazón y no solamente en el cumplimiento externo. Si no entendemos esto, es fácil convertirse en legalistas superficiales que solo se preocupan en cómo se ven las cosas en el exterior. Si pasar tiempo en la palabra de Dios no está produciendo amor nacido de corazón limpio, una buena conciencia, o fe sincera en nosotros, algo está mal. Vana palabrería: Esto probablemente tenga en mente especulaciones vanas acerca de las escrituras, las cuales pueden tener valor analítico o para entretenimiento, pero nunca fueron hechas para ser nuestra dieta espiritual. La gente problemática de Éfeso ni siquiera entendía las implicaciones de sus propias enseñanzas

El propósito de la ley es el mostrarnos nuestro pecado, no llevarnos a ser justificados. No fue hecha para el justo (como en Gálatas 3:24-25) sino para los transgresores y desobedientes, para mostrarles su pecado. La idea no es que la ley no tiene nada que decir al justo, sino que habla específicamente a los impíos. En la mente de Pablo, sana doctrina y la conducta correcta están vitalmente conectadas. Estas acciones pecaminosas se oponen a la sana doctrina. En Éfeso, la iglesia existía en medio de una cultura marcada por los pecados ahí mencionados y aquellos que enseñaban las falsas doctrinas permitían de alguna forma o promovían este estilo pecador de vivir. Para el apóstol no era agradable mencionar a más de este grupo maldito, pero deja que la ley sea quien los maneje y les sea de obstáculo, como bestias ingobernables, perros, leones, leopardos, están encadenados y enjaulados para no que no hagan ningún mal. A pesar de que la ley no trae justificación, el glorioso evangelio del Dios bendito sí, un evangelio que, en las palabras de Pablo, le fue encomendado. Él sentía la responsabilidad de preservar y proteger el evangelio.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.