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Debido al terreno montañoso Abigail pudo permanecer oculta hasta el momento en que se encontrara cara a cara con David. También parece que Abigail vio a David primero, por lo que cuando David la vio por primera vez, ella se había humillado delante de él, al frente de un gran tren de regalos y provisiones. En su estado de ira y agitación, este acto inesperado hizo que David y toda su compañía se detuvieran de inmediato: una gran procesión de regalos, y al frente de esa procesión, una hermosa mujer inclinada ante David. Esto tuvo que haber causado una gran impresión en David.

Abigail hizo su apelación con la máxima humildad posible. No acudió a David como una superior (como suelen hacer las hermosas, ricas y privilegiadas) ni siquiera como una igual; ella vino a David como su humilde sierva. En esta apelación, Abigail hizo muchas cosas muy bien. Cuando recién escuchó sobre la crisis, tomo acción inmediatamente. Ella sabía que esta era una situación urgente, así que actuó con urgencia. Con sus primeras palabras a David, Abigail inmediatamente se culpó a sí misma. Abigail no hizo esto porque realmente creyera que era culpable. Ella asumió la culpa porque sabía que David la castigaría de manera diferente a como castigaría a su esposo Nabal.

Ella pidió permiso para hablar en vez de tomar el mando de la conversación, también sugirió sutilmente el resultado positivo a David en su apelación y se lo dijo de una manera que casi guio a David hacia el resultado sugerido. A pesar de la ira y agitación presente de David – que claramente es pecado – Abigail habló del carácter de David en altos términos, considerando su estado actual no mencionado como una aberración y le recuerda a David de la promesa de Jehová para su vida, le guio a David a mirar más allá de las circunstancias agravantes inmediatas hacia la promesa más grande de Dios.

Abigail también hizo algunas cosas mal en su apelación a David. Ella hizo esto sin el consejo ni la aprobación de su esposo, criticó abierta y severamente a su esposo con David. Ninguna esposa debería hablar así de su esposo y ningún esposo debería hablar así de su esposa. Casi le sugirió a David que matara al culpable Nabal, pero que perdonara al resto de la casa porque eran inocentes. Incluso se puso a disposición para consideración futura de David, quizás de una manera inapropiada.

Abigail no fue extraordinariamente sumisa ni respetuosa con su esposo Nabal. Aunque no hay explicación en la biblia, tal vez estaba justificado porque se trataba de una situación legítima de vida o muerte. Si Abigail no hacía lo que hizo, entonces Nabal y decenas de hombres inocentes morirían. Pero el punto del pasaje es cuán sumisa y respetuosa Abigail fue con David, no con Nabal.

David llevó a sus 400 hombres a hacer lo que Dios podía hacer tan fácilmente como arrojar una piedra de la honda. Esto tuvo que recordarle a David un momento en el que realmente confió en Dios para la victoria – cuando tiró una piedra con una honda y mató a Goliat. A través de sus sabias palabras, Abigail hizo que David enfocara su atención en Jehová en vez de Nabal. David iba en un camino pecaminoso y Abigail, a través de su osada, rápida y sabia apelación, lo detuvo de pecar. Él sabía que Dios le había hablado a través de Abigail.

Se le ha enseñado a David una buena lección – nuestros sentimientos nunca justifican la desobediencia. Cuando otros pecan contra nosotros, podemos sentirnos justificados al pecar contra ellos, pero nuestros sentimientos heridos nunca nos justifican. David también puede agradecer a Dios porque Abigail le recordó con éxito su destino – reinar sobre Israel con justicia e integridad. Si David hubiera masacrado a Nabal y a su familia, siempre sería una marca oscura contra David entre los israelitas. Siempre se preguntarían si en realidad podían confiar en él. También pudo haber sellado su destrucción delante de Saúl, porque por primera vez David le habría dado a Saúl una razón legítima para cazarlo como a un criminal.

David era lo suficiente hombre y sabio como para tomar el consejo de una mujer. Él sabía que la cuestión no era el género de Abigail, sino que Dios la usó en ese momento y en ese lugar. David hizo bien en recibir su consejo y reconocerla por su valor al entregarlo. Es importante recordar que Abigail no llegó a David con las manos vacías. Una de las razones por las que su apelación fue efectiva fue porque le pagó a David lo que se le debía. Cuando David recibió de Abigail el presente, reconoció que Nabal había pagado la cuenta y no había nada pendiente.

Aquí David conoció la bendición de evitar el pecado. Seguramente es una bendición recibir el perdón de nuestros pecados; pero es una bendición aún mayor mantenerse alejado del pecado.

Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse.

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