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No debemos pensar que todo lo que Saúl hizo fue malo delante de Jehová. Saúl buscó el consejo de Jehová a través de un sacerdote. Es probable que el sacerdote haya usado el Urim y el Tumim para consultar a Jehová. Los nombres Urim y Tumim significan “Luces y Perfecciones”. No estamos seguros de qué eran ni de cómo eran usados. La mayoría piensa que eran un par de piedras, una clara y otra oscura, y cada piedra indicaba un “si” o un “no” de parte de Dios. El sumo sacerdote hacía a Dios una pregunta, metía la mano dentro del pectoral, y sacaba un “sí” o un “no”. En esta ocasión, el sacerdote probablemente empezó a buscar el consejo de Jehová con esta pregunta: “Jehová ¿quieres hablarnos hoy?” Ya que se nos dice que no le dio respuesta aquel día, entendemos que siguió saliendo la piedra del “no”.
Saúl estaba muy seguro de que estaba en lo correcto. Estaba tan seguro que pronunció otro juramento. Por supuesto, si Saúl hubiera sabido que Jonatán era el que había violado su juramento, nunca hubiera dicho esto. Pero estaba tan metido en su papel de estar en lo “correcto” que agregó este juramento insensato a su previa orden insensata. Saúl fue muy bueno para hacer juramentos y promesas religiosas. Pero eso no significó mucho porque no fue bueno para tener un corazón conforme al de Dios y no fue bueno para cumplir con los pactos que hizo. El pueblo sabía que Jonatán había comido la miel, por lo que la sentencia de muerte de Saúl sobre cualquiera que hubiera comido debe haberles provocado un escalofrío en la espalda. Toda la gente amaba y respetaba a Jonatán y sabía que Saúl estaba equivocado.
Saúl quiso encontrar al malhechor echando suertes. Separaban al pueblo en dos grupos, y luego seleccionaban un grupo en base al resultado de algo parecido a un dado. Continuaban reduciendo al grupo selecto hasta que encontraban al culpable. Saúl quería que todos supieran que él y su hijo eran inocentes, así que esa fue la primera división. ¡Imaginemos la conmoción de Saúl cuando la suerte indicó que él y Jonatán estaban en el grupo culpable! “Suerte perfecta” en el hebreo, es muy cercana a la palabra utilizada para Tumim. Saúl se turbó. Él había pronunciado una sentencia de muerte sobre cualquiera que hubiera comido y violado su forzado juramento. En vez de admitir que la orden y la sentencia de muerte eran insensatas, Saúl endureció su corazón y declaró: Así me haga Dios y aun me añada, que sin duda morirás, Jonatán. Saúl estaba dispuesto a matar a su propio hijo en vez de humildemente admitir que en realidad se había equivocado. Saúl había comenzado como un hombre humilde, pero su alguna vez impresionante humildad había sido superada por el orgullo.
Afortunadamente, el pueblo finalmente hizo frente a la insensatez de Saúl. Sencillamente no permitirían que Jonatán fuera ejecutado. Ellos sabían que Jonatán había actuado con Jehová ese día, no contra Jehová. Hay al menos tres razones por las que estuvo bien perdonar a Jonatán, a pesar de que rompió el juramento. En primer lugar, el juramento en sí y la pena del infractor eran leyes simplemente malas y tontas y no debían hacerse cumplir. En segundo lugar, Jonatán rompió el juramento por ignorancia. Finalmente, la aprobación de Dios era evidente por Su gran bendición sobre Jonatán (ha actuado hoy con Dios).
La osada fe de Jonatán en Dios tuvo mucho más que ver con la victoria de ese día que el necio juramento de Saúl. Y los filisteos se fueron a su lugar: La implicación en esta frase es que la victoria hubiera sido más grande de no haber sido por el insensato juramento de Saúl. El último pasaje del capítulo trata sobre la fuerza de Saúl, y Saúl fue fuerte. Él tomó posesión del reinado de Israel. Peleó muchas batallas exitosas. Tuvo una familia grande e influyente. El poder de su ejército creció (y a todo el que Saúl veía que era hombre esforzado y apto para combatir, lo juntaba consigo). La fuerza de Saúl fue grande en muchas áreas.
Isboset, el otro hijo de Saúl, se omite aquí, porque él quiso que solo se mencionara a sus hijos que fueron con él a las batallas aquí mencionadas, y que después fueron asesinados con él. El poder de Saúl fue amplio pero superficial. Debido a que Saúl no fue un hombre conforme al corazón de Dios y debido a que su propia relación con Dios fue más de imagen que de sustancia, su reino no podía durar. El próximo capítulo expondrá completamente la debilidad de Saúl.
Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse.
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