Era importante para Pedro – Y todos los escritores del Nuevo Testamento –demostrar que su enseñanza no era ninguna novedad, sino que fue anunciada de antemano por los profetas. Entendiendo que esto hacía que la salvación fuera algo mucho más grande para la mente de los lectores afligidos de Pedro. Los profetas del Antiguo Testamento deseaban ver exactamente la gracia del Nuevo Pacto que venía. Al profetizar por el Espíritu de Cristo, sabían algo de Sus sufrimientos y las glorias, pero mucho menos de lo que deseaban saber. Uno solo se puede imaginar lo emocionado que estaría Isaías al leer el evangelio de Juan. Los profetas del Antiguo Testamento sabían mucho; pero también se les había escondido mucho, incluyendo el carácter de la iglesia y la mera esencia de la vida e inmortalidad.

Estas cosas que predicaban los profetas fueron reportadas como hechos por los apóstoles. Porque conocemos al Quien (Jesús) y al cuando (el día de Jesús) de las profecías del Antiguo Testamento, estos deberían de ser de mucho más interés para nosotros que de lo que eran en el día de los profetas. La desenvoltura del plan eterno de Dios es algo que anhelan mirar los ángeles. Los ángeles observan nuestra conducta, haciendo necesario que los cristianos nos comportemos de una manera propia. Parte del propósito eterno de Dios es demostrar Su sabiduría a los seres angelicales a través de Su trabajo en la iglesia. Dios quiere que los ángeles miren lo que Él hace en la iglesia, y la idea consiste en que los ángeles se inclinan con interés intenso y desean aprender. Por lo tanto, ellos anhelan ver y aprender.

Vivir de la manera en que Dios quiere significa que tenemos que ceñir los lomos de vuestro entendimiento. La idea de esta frase es el prepararnos para la acción, como nuestra frase: “enrollarse las mangas.” Entonces, nosotros debemos de estar sobrios, lo cual significa el tener la habilidad de ver la vida de una manera seria y deshacerse de las maneras descuidadas de pensar; traer los poderes racionales y reflexivos de la mente bajo control. Significa controlar lo que piensas, controlar sobre qué decides poner tu mente. Ser sobrios: “Denota una condición libre de cada forma de pérdida de auto control mental y espiritual; es una actitud de auto disciplina que evade los extremos.”

Pedro nos ha hablado mucho acerca de la gracia de Dios. Él nos saludó con gracia. Nos habló de la gracia que se nos es dada por medio de Jesús, predicada por los profetas. Ahora va más allá, escribiendo acerca de la gracia que él traerá cuando regrese. La única manera en que podremos estar parados frente a Jesús en ese día será por el favor inmerecido que nos da y nos dará. Gracia no solo es para el pasado, cuando le dimos nuestra vida a Jesús por primera vez. No es solo para el presente, donde vivimos cada momento parados sobre ella. También es para el futuro, cuando la gracia se nos traerá. Dios solamente ha empezado a mostrarnos las riquezas de Su gracia. Gracia es el amor inmerecido de Dios, agachándose para salvar y bendecir; el recurso de todos estos regalos brillantes y santos los cuales provienen de su infinito corazón.

Cumplir con el llamado de Dios a ser santos requiere que seamos, como hijos obedientes y romper con el estilo de vida del mundo caracterizado por deseos e ignorancia. La idea principal detrás de la santidad no es pureza moral, pero si es la idea de “distanciamiento.” La idea es que Dios es apartado, diferente a Su creación, ambos en Su naturaleza esencial y en la perfección de Sus atributos. Pero en vez de construir un muro alrededor de Su aislamiento, Dios nos llama a venir a Él y compartir su distanciamiento. Él nos dice, “Sed santos porque Yo soy santo.” Cuando fallamos de ver su aislamiento, comenzamos a creer que Él sólo es un super-hombre. Y dejamos de ver que Su amor es un amor santo y Su justicia es una justicia santa. La santidad no es tanto algo que poseemos como algo que nos posee. En esto, el Dios de la Biblia es radicalmente diferente a los dioses paganos que son alabados en el tiempo del Nuevo Testamento.

El alto llamado a vivir de una manera piadosa tiene sentido cuando se compara con el precio que fue pagado por nuestra redención. No fuimos salvos por la preciosa sangre de Jesús para después vivir como si fuésemos basura. Pedro habla aquí en referencia al completo carácter sin pecado de Jesús. Si Él no hubiera estado sin mancha y sin contaminación, Él no hubiera estado calificado para ser nuestro Redentor. El trabajo de Jesús no fue algo que se desarrolló en el transcurso de la redención. Fue destinado desde antes de la fundación del mundo, pero fue evidente en los postreros tiempos. El plan de la redención es para aquellos que creen en Dios, aunque su creencia es mediante Él. Aquellos que creen en Dios no son decepcionados, porque su fe y esperanza han sido sustentadas por la resurrección de Jesús de los muertos.

Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse.