El principio al que se refiere Juan no es el principio de este mundo o el principio de la creación. Es el principio de Génesis 1:1 y Juan 1:1, el principio que había antes de que nada, cuando lo único existente era Dios. El principio de Génesis 1:1 es sencillo: En el principio creó Dios los cielos y la tierra. El principio de Juan 1:1 es profundo: En el principio era la palabra y la palabra estaba con Dios y la palabra era Dios. Juan nos lleva a este tiempo en la eternidad del pasado para encontrarnos con Aquel quien era desde el principio.

Juan nos habla que nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo: El propósito de esta declaración de Juan con relación a quien es eternamente existente, físicamente presente, Palabra de Vida, quien es Dios, y sin embargo distinto al Padre, es atraer a sus lectores a una relación tanto con el pueblo de Dios como con Dios mismo. La idea de la comunión es una de las ideas más importantes en esta carta de Juan. Es la antigua palabra griega koinonia que habla de compartir, de una comunión, de una conexión y vida en común. Habla de una relación con otra persona que está viva, que respira, que comparte, que es amorosa. La mentalidad griega reconocía altamente la idea de la comunión, pero era restringida a los hombres. – la idea de una relación íntima con Dios era revolucionaria. El tipo de relación que Juan describió solo es posible porque Jesús es quien el apóstol dice en 1 Juan 1:1-2. Si alguien te invitara a tener “una relación personal” con Napoleón o con Alejandro el Grande o Abraham Lincoln – o aun Moisés o el Apóstol Pablo – pensaríamos que es una tontería. Nadie puede tener una auténtica relación “espiritual” con alguien que está muerto, pero con el Dios eterno que se hizo hombre, podemos tenerla.

El resultado de la comunión es llenura de gozo. Este gozo es un sentir permanente de optimismo y felicidad basados en Dios, contrario a la alegría, que es un sentir de optimismo y felicidad basados en las circunstancias. El gozo del cristiano es importante, y atacado. Circunstancias externas, humor, emociones, o pecado pueden llevarse nuestro gozo. Sin embargo, el gozo del cristiano no se encuentra en las cosas de este mundo, por más buenas que parezcan. Cuando Juan habló de estas cosas, se refirió a esta relación y comunión y amor que podemos compartir con Dios el Padre y con Su Hijo Jesucristo.

Juan nos dijo que este Dios es la Palabra de Vida, el Logos. Que Dios es distinto de la persona de Dios Padre. Que podemos tener comunión con este Dios, y que generalmente somos introducidos a esta comunión con Dios a través de una comunión con el pueblo de Dios. Nos dijo que este Dios eterno, la Palabra de Vida, quien estaba físicamente presente con ellos y presente para tener comunión, es Dios el Hijo, cuyo nombre es Jesucristo. Nos dijo que una comunión con Jesucristo nos lleva a una vida llena de gozo.

Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él: Debemos comenzar a entender a Dios aquí. Juan declara el hecho de que Dios es luz, y en la luz, por definición, no hay tinieblas; porque para que haya tinieblas debe haber una ausencia de luz. Una buena definición de Dios es: “Dios es el único espíritu eterno, infinito, que no cambia; el ser perfecto en quién comienzan y continúan y terminan todas las cosas.” Otra manera de decir que Dios es perfecto, es decir que Dios es luz.

Juan primero trata con una demanda falsa a la comunión. Basado en esto, podemos entender que es posible que algunos pretendan tener una relación con Dios que en realidad no tienen. Juan habla de andar en tinieblas, indicando una forma de vida. Esto no habla de un desliz ocasional, sino de un estilo de vida en la oscuridad. El mensaje de Juan aquí significa que es posible andar en la luz. Sabemos que en este lado de la eternidad la perfección no es posible. Sin embargo, podemos andar en la luz. Hubiéramos esperado que Juan dijera, “Tenemos comunión con Dios.” Lo cual es cierto, pero sabiendo que caminando con Dios estamos en la luz, Juan quiere dejar claro que como compañeros cristianos que caminan en la luz disfrutáramos de estar en comunión unos con otros. Esto nos lleva a una idea importante: si no tenemos comunión unos con otros, entonces uno o ninguno están andando en la luz. Dos cristianos que están en una real comunión con Dios, naturalmente tendrán también una verdadera comunión el uno con el otro. Conforme andamos en la luz, también disfrutamos la constante limpieza de Jesús. Este es otro ejemplo de que Juan no se refiere a la perfección al decir andar en la luz, de otra manera no habría pecado que limpiar en este sentido de continuidad.

Juan ha introducido las ideas de caminar en la luz y de ser limpiado del pecado, pero ni por un momento pensó que un creyente pudiese llegar a ser perfecto y sin pecado. Si pensamos esto de nosotros, nos engañamos a nosotros mismos, y si decimos esto de nosotros, mentimos – la verdad no está en nosotros. Aunque el pecado está presente, no necesita permanecer como un obstáculo para nuestra relación con Dios – podemos ser totalmente limpios (de toda maldad) conforme confesamos nuestros pecados. Confesar es un verbo en el tiempo presente; lo cual significa que debemos continuamente confesar nuestro pecado – en lugar de referirnos a “una-vez-es-suficiente” la confesión de pecado al momento de convertirnos. Por la obra de Jesús, la justicia de Dios es nuestra amiga – asegurándonos de que seremos perdonados porque Jesús pagó la culpa de nuestro pecado. Dios está siendo fiel y justo para perdonarnos a la luz de Jesús. El texto simplemente significa esto: Trata a Dios con sinceridad y Él te tratará con sinceridad. Ningún hombre fue echado fuera del reino de Dios por su maldad confesada; pero muchos lo son por su supuesta bondad.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.