No importando cual sea tu estado (casado, soltero, divorciado, viudo, re-casado, lo que sea), Dios puede obrar en tu vida. En vez de pensar que tú puedes o quieres caminar para el Señor cuando cambie tu estado, camina para el Señor en el lugar que tú estás ahora mismo. Esto también es una advertencia acerca de borrar el pasado con respecto a relaciones; Dios nos dice que nos arrepintamos de cualquier pecado que esté ahí y continuemos. Si tú estás casado con tu segunda esposa, después de haberte divorciado erróneamente de la primera, y te convertiste en cristiano, no pienses que ahora debes dejar a tu segunda esposa y volver con la primera, intentando borrar el pasado. Como el Señor te ha llamado, así haz en el lugar que estás. Así haga, es también una advertencia de tener cuidado del peligro de pensar que otros están mejor que tú, por causa de su estación diferente en la vida. Casado, soltero, divorciado, vuelto a casar, no importan tanto como un caminar encendido con Jesús ahora mismo.

Pablo está diciendo que si tú fuiste circuncidado cuando te hiciste cristiano, bien. Si tú no fuiste circuncidado cuando te hiciste cristiano, bien también. Esas cosas no importan, Lo que importa es servir al Señor justo en donde estamos ahora mismo. ¿Cómo puede uno hacerse incircunciso? “Algunos judíos, por temor a Antíoco, se hicieron incircuncisos ellos mismos, 1 Macabeos 1:16. Otros por vergüenza después que fueron ganados al conocimiento de Cristo, como aquí. Esto fue hecho mediante la elaboración de un prepucio con un instrumento quirúrgico. Mediante estirar frecuentemente, la piel circuncidada podía ser devuelta al lugar de nuevo, para prevenir que la antigua señal de la circuncisión apareciera. El punto de Pablo no es en realidad acerca de la circuncisión; eso es solo un ejemplo. Incluso el ser circunciso o incircunciso es irrelevante cuando se trata de servir a Dios, del mismo modo lo es tu estado matrimonial. Él podría simplemente decir, y está diciéndolo por analogía, Casarse no es nada, el estar soltero no es nada, pero mantener los mandamientos de Dios es lo que importa.

Un esclavo puede agradar a Dios como esclavo. Él no debería vivir su vida pensando, “No puedo hacer nada para Dios ahora, pero seguramente podría si fuera libre.” Él puede, y debería, servir a Dios como si pudiera ahora. No se hagan esclavos de los hombres: Esto es verdad no solo con respecto a esclavitud literal, sino también espiritualmente. Nunca nos debemos poner a nosotros bajo el control o influencia inapropiada de otros. No siga ni siquiera a hombres buenos servilmente. No diga, ‘Yo soy de Pablo; Yo soy de Apolos; Yo soy de Calvino; Yo soy de Wesley.’ ¿Calvino te redimió? ¿Wesley murió por ti? ¿Quién es Calvino y quien es Wesley sino ministros que el Señor te dio por quienes has creído? No se rindan a cualquier liderazgo en el cual sigas al hombre en lugar de su Señor. Seguiré a cualquiera si sigue el camino de Cristo, pero no seguiré a nadie, por la gracia de Dios, si no va en esa dirección.

El permanecer en el estado en que fue llamado, es un principio que se aplica en un amplio espectro: casados, solteros, incircuncisos, esclavos, libres. Podemos buscar lo mejor de Dios y ser usados por Él justo donde estamos. El matrimonio puede ser una distracción. La tristeza puede convertirse en distracción. El gozo puede convertirse en una distracción, o el comercio, o el mundo. Entonces, debemos darles la espalda a todas estas cosas.

Por supuesto, hermanos, en el estado en que fue llamado, así permanezca para con Dios no significa que si debemos continuar en un curso u ocupación pecaminoso una vez que somos salvos. Esto es, suponiendo que estaba en un curso de vida honesto; porque leemos en Hechos que los hechiceros quemaron sus libros, y cursos ilegales de vida no deber adherirse una vez que los hombres han rendido sus nombres a Cristo.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.