Pablo ha sacado el tema de la conducta sexual de los cristianos. Ahora. Él señalará algunas preguntas y problemas que los cristianos corintios tenían acerca de entender y hacer lo que Dios quería que hicieran en relación con el sexo. Todas las cosas me son lícitas: Esta fue quizás una frase que Pablo usó al enseñarles a los cristianos corintios acerca de la libertad cristiana. Podríamos escuchar a Pablo diciendo: Estoy en libertad, y no debería dejar que nadie me ponga bajo esclavitud, y los legalistas tienden a hacerlo. Los cristianos de Corinto estaban tomando la idea de todas las cosas me son lícitas y aplicándola en áreas que Pablo, o el Señor, nunca pretendieron. Ellos estaban usando su “libertas” como permiso para pecar. Específicamente, de la referencia de la ramera en 1 Corintios 6:15, el punto parece ser que los cristianos en Corinto pensaron que tenían libertad de usar los servicios de las prostitutas. Esto podría haber sido culturalmente aceptable en la ciudad de Corinto, y podría haber sido aceptado en la comunidad religiosa entre los religiosos paganos – quienes no veían nada malo en una persona “religiosa” usando prostitutas. Pablo usa un verbo que usa de nuevo solo en 1 Corintios 7:4, en el contexto de un esposo y esposa teniendo “autoridad” sobre el cuerpo del otro. Pablo pudo decir: mas yo no me dejaré dominar de nadie (como de una prostituta).

Los cristianos en Corinto probablemente estaban usando este dicho para justificar el darles a sus cuerpos lo que querían. Mi cuerpo quiere comida, así que como. Mi cuerpo quiere sexo, entonces contrato una prostituta. ¿Cuál es el problema?” Pero, Pablo no los dejará que tomen ese slogan, que aplica para restricciones irrelevantes de comida, y aplica para inmoralidad sexual, porque el cuerpo no es para la fornicación, sino para el Señor, y el Señor para el cuerpo. Por causa de nuestros lujuriosos apetitos sexuales, puede parecer que Dios hizo nuestros cuerpos para inmoralidad sexual. Pero Dios no hizo nuestros cuerpos de esa manera; el pecaminoso Adán lo hizo. Vemos la sabiduría del diseño de Dios para el cuerpo y la pureza sexual cuando vemos los problemas de embarazos no planeados y enfermedades de transmisión sexual. Eso es el precio que uno paga en el cuerpo por usar el cuerpo de una manera que nunca fue la intención del Señor. Cuando un cristiano comete inmoralidad sexual, eso desgracia el cuerpo entero de Cristo, uniendo el cuerpo de Cristo a la inmoralidad. En sus relaciones sexuales, un esposo y una esposa se convierten en “una sola carne” en una forma que está bajo la bendición de Dios. En el sexo fuera del matrimonio, los compañeros se convierten en “una sola carne” en una forma que está bajo la maldición de Dios. Sexo fuera del matrimonio es como un hombre robando un banco: él obtiene algo, pero no es suyo y el pagará por ello algún día. Sexo dentro del matrimonio puede ser como una persona poniendo dinero en el banco: hay certeza, seguridad, y el recogerá dividendos. Pablo no nos dice que seamos valientes y resistamos la pasión lujuriosa de la inmoralidad sexual, sino huir de su misma presencia. Muchos han caído por causa de menospreciar el poder de la pasión lujuriosa, o pensar que pueden “probarse” a sí mismos y ver cuánto pueden “resistir.”

El huir de la fornicación significa más que solo no tener coito con alguien con quien no estamos casados. Significa huir de la gratificación sexual fuera de, o aparte de, las relaciones sexuales con alguien con quien no estamos casados. También huir de la gratificación sexual o emoción que uno podría encontrar en videos pornográficos, películas, revistas, libros, o materiales en internet. Pablo no está diciendo que la inmoralidad sexual es peor que cualquier otro pecado; pero él enseña que el pecado sexual tiene un efecto único en el cuerpo; no solo en una forma física, sino también en forma moral y espiritual. Agustín fue un cristiano quien tuvo muchos problemas con mantenerse puro sexualmente. Por mucho tiempo, lo alejó de seguir realmente a Dios. Él solía orar: “Dios, hazme puro – pero no justo aún.” Pero hubo un punto donde el realmente giró todo en torno a Dios. Él dejo de andar con sus compañeros en inmoralidad sexual, y dejó de ir al vecindario donde solía reunirse con ellos. Pero una vez, él tuvo que ir ahí por negocios, y en la calle él conoció a un viejo amor. Ella se alegró de verlo, y empezó a correr a él con los brazos abiertos, diciendo “¡Agustín! ¿Dónde has estado tanto tiempo? ¡Te hemos extrañado!” Agustín hizo la única cosa que podía hacer: comenzó a correr en la dirección opuesta. Ella le gritaba: “Agustín, ¿Por qué estás corriendo? ¡Solo soy yo!” Él volteó, mientras corría, y dijo “¡Estoy corriendo porque yo no soy yo!” Él era un hombre diferente por causa de Jesús, viviendo de forma distinta.

Un templo es un lugar sagrado para Dios, y puro de inmoralidad. Si es verdad que estamos llenos con el Espíritu, eso debe influenciar nuestra conducta sexual. Y si cometemos inmoralidad sexual como cristianos, estamos contaminando el templo de Dios. Porque nuestro cuerpo es el templo del Espíritu Santo, tenemos a Dios mismo viviendo en nosotros. Esto significa que tenemos una fuerza, un poder, viviendo dentro de nosotros para darnos poder sobre los pecados de la carne. Deberíamos esperar pureza sexual de los cristianos más que de aquellos que no lo son, porque no tienen a Dios viviendo en ellos como nosotros. Muchos viejos manuscritos terminan este capítulo con las palabras glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo; las palabras y en vuestro espíritu pudieron ser añadidas por un escriba que pensó que no era lo suficientemente “espiritual” para finalizar el capítulo hablando acerca de nuestros cuerpos glorificando a Dios. Pero Ironside estaba en lo cierto cuando dijo, “Glorifica a Dios en tu cuerpo y el lado espiritual se cuidará a sí mismo.”

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.