La llegada de Pablo a Corinto es descrita en Hechos 18. Él vino y conoció una pareja cristiana llamada Aquila y Priscila, quienes; al igual que él, hacían tiendas de campaña para comerciar. Él ministró en Corinto por más de un año y medio, sosteniéndose a sí mismo haciendo tiendas de campaña. Pablo no vino como un filósofo o un vendedor; él vino como un testigo; ciertamente era un hombre que podía razonar y debatir persuasivamente, pero no usó ese enfoque para predicar el Evangelio. Él hizo una decisión consciente se propuso poner énfasis en Jesucristo, y a este crucificado. Pablo era un embajador, no un vendedor. Al tomar este enfoque, Pablo entendió que no estaba atendiendo a lo que su público quería. “Corinto puso un premio en la fachada de retórica falsa y pensamiento fino.

Pablo no estaba lleno de autoconfianza. Saber su necesidad y sus limitaciones lo hacía débil y temeroso. Sin embargo, eso lo mantuvo alejado del veneno de apoyarse en sí mismo, dejando que la fuerza de Dios fluyera. Pablo no está rechazando predicar, aun la predicación persuasiva, su sermón ante Agripa en Hechos 26 es un ejemplo remarcable de predicación persuasiva. Pablo está rechazando cualquier apoyo en la habilidad del predicador de persuadir con humana sabiduría. Él sabía que el trabajo del predicador al predicar; es la obra del Espíritu Santo. La predicación de Pablo puede no haber sido impresionante o persuasiva a un nivel humano, pero a un nivel espiritual tenía poder.

Solo porque Pablo no satisface el amor corintio por la sabiduría humana no significa que su mensaje no tenía sabiduría; en efecto, hay una gran riqueza de sabiduría sellada para todos excepto para el cristiano. ¿Quiénes son los maduros a los que Pablo les podía hablar esta sabiduría? Algunos piensan que la línea se dibuja entre los salvos y los no salvos; otros entre creyentes maduros e inmaduros. Pablo usa la palabra maduro para creyentes maduros en pasajes como Efesios 4:13, 1 Corintios 14:20, y Filipenses 3:15. Una persona inmadura (tal como un bebé) no tiene el discernimiento de saber que es bueno para comer y que no lo es. Un bebé se meterá lo que sea en su boca. Los maduros reconocen la sabiduría de Dios, pero los príncipes de este siglo no. ¿Son los príncipes de este siglo hombres o poderes demoniacos? Este debate se remonta al tiempo de Orígenes y Crisóstomo. A simple vista, parece claro que los príncipes de este siglo, debe referirse a gobernadores humanos, porque solo ellos no sabían lo qué hacían cuando incitaron a la crucifixión de Jesús. Pablo habitualmente le atribuye poder a las fuerzas demoniacas, pero no ignorancia. Sin embargo, se podría decir que los poderes demoníacos eran ignorantes de lo que resultaría de la crucifixión de Jesús – el desarme y la derrota de los poderes demoníacos (Colosenses 2:15) – y si hubieran sabido que estaban sellando su propia condena por incitar a la crucifixión, ellos no lo habrían hecho. No importa quienes son exactamente los príncipes de este siglo, su derrota es segura: Que perecen. ¡Su día se acabó y el día de Jesucristo está aquí! ¿Por qué los príncipes de este siglo fallan en reconocer la sabiduría de Dios? Porque vino en un misterio; un “secreto sagrado” que solo puede ser conocido por revelación. Esa es la sabiduría oculta que ahora se revela por el Evangelio de Jesucristo, el cual predica Pablo.

Algunos estudiados consideran el Señor de gloria como el titulo más alto que Pablo le da a Jesús. Esta es ciertamente una prueba de que Pablo consideraba a Jesús como Dios, la Segunda Persona de la Trinidad. Es inconcebible que Pablo nos diría un título de un ser menor que eso.

Pablo está parafraseando Isaías 64:4 para recordarnos que la Sabiduría y plan de Dios están más allá de lo que podemos descubrir por nuestra cuenta. La mayoría de la gente erradamente, toma la frase: “Son las que Dios ha preparado para los que le aman”, para referirse a las cosas que nos esperan en el cielo. Si bien es cierto que no podemos comprender la grandeza del cielo, eso no es a lo que Pablo se refiere aquí, porque el versículo 10 nos dice que Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu. Esta cosa gloriosa ha sido revelada por el Evangelio.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.