En 1 Corintios 1:17, Pablo acaba de afirmar la idea de que la cruz podía hacerse vana si era presentada con sabiduría de palabras. Pablo ahora mostrará por qué esto es la verdad de la cruz y el mensaje del Evangelio. Para aquellos que rechazan la salvación de la cruz, la idea de ser salvos a través de la obra de un hombre crucificado es locura. Las palabras: “palabra de la cruz” suenan algo nobles y religiosas para nuestros oídos del siglo veintiuno. Pero en el primer siglo, decir palabra de la cruz era casi lo mismo que decir el mensaje de la silla eléctrica – ¡excepto qué peor! ¿Qué mensaje tiene un instrumento de muerte cruel, humillante, e implacable? No es de extrañar que ¡es locura a los que se pierden! Aunque es un mensaje extraño, considerado como locura para los que se pierden, a aquellos que confían en él y los que se salvan, esta palabra de la cruz se convierte para ellos en el verdadero poder de Dios. Hay un poder inherente en la predicación del Evangelio verdadero, cuando se recibe con fe. ¡El oír y confiar en el Evangelio verdadero traerá el poder de Dios a tu vida!

A pesar de que la palabra Evangelio no está en este versículo, está en el versículo anterior. Para Pablo, la palabra de la cruz era el Evangelio. Era imposible para un apóstol predicar el Evangelio sin presentar la palabra de la cruz. Entonces, predicar un alto estándar moral no es predicar el Evangelio, predicar una paternidad universal de Dios no es predicar el Evangelio, y predicar la hermandad universal del hombre no es predicar el Evangelio. El Evangelio es la palabra de la cruz. Los tiempos verbales de los que se pierden y los que se salvan son significativos. Ambos describen una obra en progreso. Cada uno de nosotros se está moviendo definitivamente en una de esas dos direcciones.

Pablo está diciendo: A la luz de lo que Dios dice en Isaías 29:14, que no hay hombre sabio, ni escriba, y no debatiente que pueda hacer lo que Jesucristo ha hecho. Hay una tendencia constante a pensar que los humanos más inteligentes y sabios sabrán más acerca de Dios. Pero Dios no puede ser hallado a través de sabiduría humana, sino solo a través del mensaje de la cruz. La búsqueda de sabiduría humana puede traer contentamiento terrenal o felicidad (aunque esto es raro), pero en sí misma, nunca puede traer el verdadero conocimiento del Dios verdadero. Los corintios querían creer que el Evangelio en sí mismo era una forma sublime de sabiduría, como los griegos consideraban sabiduría. Pablo contesta, ¿Qué tan tontos pueden ser? ¿Qué es lo sabio (en el sentido griego de sabiduría) acerca de un Mesías crucificado? Las frases locura del mensaje y locura de Dios no quieren decir qué Pablo realmente considera le mensaje de Dios locura. Él las está describiendo cómo parecen a los que se pierden, los “sabios” de esta era. Pablo no está condenando todo el aprendizaje o educación aquí; él solo está diciendo que son, por sí mismos, inútiles para obtener sabiduría espiritual. Dios se place en cumplir nuestra salvación de una forma que nadie se esperaba. Él está feliz de hacerlo en esta forma que ofende la altura de la sabiduría humana.

En los tiempos de Pablo, el mundo judío estaba buscando una señal. Específicamente, ellos querían una señal de una liberación milagrosa mesiánica. Ellos no estaban buscando el mensaje de la cruz. Su deseo de liberación no era malo, pero su rechazo de la forma de Dios de liberación lo era. La cultura griega valoraba la búsqueda de sabiduría, usualmente expresada en términos altos, académicos y filosóficos. Ellos no valoraban la sabiduría expresada en el mensaje de la cruz. Su deseo de sabiduría no era malo, pero su rechazo de la sabiduría de Dios lo era. En vez de darles a los judíos y los griegos lo que pedían en libertad y sabiduría, Dios les da algo inesperado: un Mesías crucificado. Si la cruz no te parece extraña, entonces o no entiendes como se miraba la cruz en el tiempo de Jesús, o no entiendes quién es Jesús. No entiendes la tensión entre Cristo y crucificado.

Los judíos consideraban a Cristo crucificado como un tropezadero; quizás esto se entiende mejor como una ofensa o un escándalo. Los griegos consideraban a Cristo crucificado como locura. Pero Dios no respondió a los datos de las encuestas. Él siguió a Su Evangelio, porque para aquellos que lo creyeron (así judíos como griegos), Cristo crucificado es poder de Dios, y sabiduría de Dios. Si la cruz y el mensaje parecen débiles, no lo son; son poderosos y sabios. Pero nuestras expectativas de lo que Dios debería hacer nos alejan de recibir ese poder y sabiduría.

Aquellos que insisten que deberíamos cambiar el énfasis del Evangelio porque la gente no lo puede relacionar hoy en día deben darse cuenta de que la gente del tiempo de Pablo no se podía relacionar tampoco con su predicación, sin embargo, el continuó, y con grandes resultados. Dios estaba en Su mayor “locura” y en lo más “débil” en la cruz; pero era infinitamente más sabio y fuerte que cualquier cosa que el hombre pueda hacer. La salvación no es un logro de la sabiduría humana; es el abrazo del dramático, inesperado acto de amor en el Calvario.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.