De nuevo, Dios enfatiza que las buenas noticias de la restauración de Israel deben de ser proclamadas a todas las naciones, hasta las partes más distantes de la tierra. Escuchen y sean testigos de la graciosa promesa que yo le he hecho a mi pueblo; porque yo hare que sean notados y reconocidos. Los temas son repetidos para dar énfasis. Dios no ha terminado con Israel como Israel hasta que hayan sido reunidos de nuevo en la tierra en los días finales. Dios promete rescatar al pueblo judío de la cautividad, mantenidos en ataduras por aquellos más fuertes que él, tanto en un sentido natural como en uno espiritual. El verbo “redimir” en algunos contextos se refiere a libertad después de pagar por un rescate. Originalmente era un término de la ley comercial y es usado constantemente en el contexto de las obligaciones familiares. Se le requería al pariente cercano que redimiera la propiedad de un miembro de la familia, e incluso que vengara su muerte. Jeremías dibuja a un Israel reunido y restaurado entrando en Jerusalén. Ellos serán ricos con la abundancia de la provisión de Dios tanto materialmente como espiritualmente y lo muestra en la frase: y su alma será como huerto de riego.

Israel llora bajo el exilio y la cautividad, pero Dios promete convertir todo eso en gozo. Con el confort de Dios, todos se regocijarán juntos. La idea es que el sacerdote tendrá una gran abundancia por que las personas estarán tan bendecidas que las ofrendas serán abundantes y reflejarán la productividad de la tierra. Raquel que lamenta por sus hijos: Aquí el señor habla a través de una imagen poética, presentando a Raquel (La madre de Benjamín y de José, ancestros de prominentes tribus en Israel) lamentándose por sus hijos. Ella hace esto por Ramá, cerca de donde fue enterrada. Y es presentada como lamentándose en desesperación por las tribus exiliadas. Para ella viene la reconfortante seguridad que sus niños serán milagrosamente regresados a ella. En esta imagen poética, Raquel se levanta de su tumba y ve que sus descendientes han sido llevados en exilio y cautividad. Ella esta con pesar, y no quiso ser consolada.

El escritor del evangelio de Mateo entendió esto como un tipo o una imagen poética de la horrible masacre de los niños en Belén y en las áreas de los alrededores por el temor del nacimiento del rey de los judíos como lo encontramos en Mateo 2:16-18. Aqui estás palabras son citadas, no como una profecía sino como una tipología, en conexión con el asesinato de los infantes por el rey Herodes. Dios da una remarcable palabra poética a Raquel. Él ordena consuelo para la que se rehúsa a ser consolada. El dolor y la pena no tienen la última palabra, ya sea en Jeremías o en Mateo. Una madre puede rehusarse a ser consolada, pero Dios la consolará de cualquier manera. El consuelo de Dios para la Raquel poética no era vacío. Ella podría ser consolada porque había una recompensa y una restauración. Sus hijos volverán a su propia tierra. La promesa de restauración de Dios significa que hay esperanza también para tu porvenir. De nuevo, la prominente tribu de Efraín es usada como una figura para todo Israel. Dios dice que escuchó a su pueblo diciendo palabras de humilde arrepentimiento. Efraín por fin ha empezado a lamentarse por su pecado y no por sus heridas. Israel reconoce que su mala suerte no ha sido un accidente de una fe ciega. Todo fue un castigo del Señor, el cual ellos ahora humildemente aceptan como si ellos fueran un novillo indómito que necesita ser roto en cierto sentido y ser hecho manso. En total dependencia de Dios, ellos se han dado cuenta que ellos no pueden convertirse a Dios sin su trabajo de restauración y piden humildemente al Señor que los convierta para que puedan ser convertidos. Al volverse a Dios ellos entendieron que su comportamiento tenía que cambiar. Eso significa arrepentimiento. Habiendo regresado a Dios, ellos estaban avergonzados de su pecado pasado y de su rebelión, de los pasados de su juventud. En la manera de una persona fuertemente conmovida o enojada, ellos se hirieron a sí mismos en el muslo. Mi pena se hizo más y más profunda; me golpeé los muslos por lo extremo de mi desesperación. Esta era una señal usual de profunda aflicción. Jeremías registra la maravillosa respuesta de Dios. El recibía con los brazos abiertos a Israel como a su hijo precioso, de la misma manera que el padre de la historia del hijo prodigo recibe y abraza a su desobediente hijo. Sin duda lo es; y nunca más querido y anhelado que lo que queremos creer.

Cuando dice: Mis entrañas se conmovieron por él: Este es el amor eterno y la misericordia de la que se hablaba antes en este capítulo (Jeremías 31:3). El texto hebreo en esa frase literalmente dice “mis entrañas gruñeron por él” pero tiene que ser entendido como mi corazón lo anhela. Es el muy vivido antropomorfismo que muestra el estómago de Dios gruñendo por su largamente anhelado hijo. El Padre reprende a Sus hijos por sus pecados, pero también se conduele y Sus entrañas se conmueven por ellos. Por Su gran misericordia, concederá a Su pueblo la gracia de la redención.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.