Ayer terminamos nuestro devocional recordando que según Pablo no hay acepción de personas para con Dios. La palabra acepción (parcialidad) viene de dos antiguas palabras griegas juntas: recibir y enfrentar. Significa el juzgar las cosas en el fundamento de nociones externas o preconcebidas. Algunos antiguos rabinos enseñaban que Dios mostraba parcialidad hacia los judíos. Ellos decían: “Dios juzgará a los gentiles con una medida y a los judíos con otra”. Pero Pablo enseña que Dios juzgará con ley a los que viven bajo la ley y sin ella a los que han vivido sin la misma. Esto es que cada uno será juzgado de acuerdo al conocimiento que haya tenido de Dios.

El justo juicio de Dios no es detenido porque alguien a escuchado la ley; es detenido si alguien en verdad hace la ley. El judío -o la persona religiosa- puede pensar que él es salvo porque él tiene la ley; ¿pero la ha guardado? El gentil puede pensar que él es salvo debido a que él no tiene la ley, pero ¿ha guardado lo que le dicta su propia conciencia? Las personas serán condenadas, no porque han tenido la ley o no la han tenido, si no debido a que han pecado. La posesión de la ley no es una ventaja para el judío en el Día del Juicio. Pablo explica por qué un gentil puede ser condenado sin la ley. Su consciencia (el cual es la obra de la ley escrita en sus corazones) es suficiente para condenarlos, o, en teoría, esta ley en su corazón es suficiente para justificarles.

Muchos autores paganos de los días de Pablo se referían a la “ley no escrita” dentro del hombre. Pensaban que era algo que señalaba al hombre hacia el camino correcto. Aunque no esté incluida en leyes escritas, es en ciertas maneras más importante que las leyes escritas. En teoría, un hombre podría ser justificado (“defendido”) al obedecer su consciencia. Desafortunadamente, cada hombre ha violado su consciencia (la revelación interna de Dios a los hombres), de igual manera que cada hombre ha violado la revelación escrita de Dios. Mientras Pablo dice en Romanos 2:14 que un gentil puede hacer por naturaleza lo que es de la ley, tiene cuidado de no decir que un gentil puede cumplir los requerimientos de la ley por naturaleza. Aunque Dios tiene Su obra dentro de cada hombre (resultando en la consciencia), el hombre puede corromper esa obra, así la consciencia varía de persona a persona. También sabemos que nuestra consciencia puede ser dañada por el pecado y la rebelión, pero después puede ser restaurada en Jesús. Si nuestra consciencia nos condena erróneamente, podemos consolarnos con la idea de que mayor que nuestro corazón es Dios. Como dice Juan en su primera carta verso 20. Las personas que nunca han escuchado la palabra de Dios directamente aún tienen un compás moral del cual ellos son responsables: la consciencia.

El verso 16 nos habla de que habrá un día en que Dios juzgará: En este día, ningún hombre podrá escapar el juicio de Dios al reclamar ignorancia de Su revelación escrita. Violar la revelación interna de Dios es suficiente para condenarnos a todos. Dios, juzgará a todas las naciones de acuerdo con el uso y abuso que hayan hecho de esta palabra, ya sea que estuviera escrita en sus corazones o escrita en tablas de piedra. Notemos que el día de juicio era parte del evangelio de Pablo. Él no rehuyó declarar la responsabilidad absoluta del hombre ante Dios. Cuando dice: “Mi evangelio” ¿No muestra esto su coraje? Tanto como decir: “Porque no me avergüenzo del evangelio, pues es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree”. Él dice: “mi evangelio”, como un soldado que dice, “mis colores” o “mi rey”. Él esta resuelto de llevar este estandarte a la victoria y servir esta verdad real incluso hasta la muerte.

Dios juzgará por Jesucristo los secretos de los hombres: Este concepto es distintivamente cristiano. Los judíos enseñaban que Dios el Padre, solo, juzgaría al mundo, sin comprometer a nadie a juzgar, ni siquiera al Mesías. Como nadie puede ser considerado justo según los parámetros de Dios, vino Jesucristo a ser justicia y justificar a los pecadores. Debemos cuidar nuestro hombre interior, por cuanto Jesús vendrá como juez y juzgará todas las cosas, hasta las más ocultas.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.