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Aquí Job se quejaba contra la afirmación de conocimiento superior de parte de sus amigos. Para ellos; especialmente tal vez para Zofar, la situación parecía muy simple; por lo tanto, Job debía ser de alguna manera ignorante para ver lo que ellos creían era muy fácil de ver. Job desarrolla un tema que terminará con una demanda real de que Dios le dé sentido a su sufrimiento. La respuesta de Dios a la demanda de Job (y la respuesta de Job a la respuesta de Dios) constituyen los últimos capítulos del libro. Sentimos la profunda frustración en Job que motivó su súplica de querer razonar con Dios. Era lo suficientemente malo cuando no podía encontrar sentido a su situación; pero fue peor cuando sus amigos persistentemente insistían en su propia respuesta incorrecta a la crisis de Job. Tanto como cualquier otra cosa, fue su insistencia lo que motivó a Job a demandar una respuesta; y con ella una vindicación, de Dios.
Los amigos de Job estaban muy confiados en su capacidad de hablar por Dios; pero como lo que decían no era verdad, en realidad lo tergiversaban. Actuaban como abogados de Dios; pero como no lo representaban realmente, Job podía preguntar con todo derecho: ¿Sería bueno que él os escudriñase? Job les advirtió sobre mentir incluso al pronunciar palabras hermosas en defensa de Dios. Si ellos iban a presentar el caso de Dios, sería mejor que lo hicieran con honestidad. Dios los juzgaría por su engaño, aunque lo hicieran por Él. La parcialidad que mostraban los amigos de Job era hacia ellos mismos. Job sabía que ellos nunca querrían ser tratados de la manera en que ellos lo estaban tratando. Ellos afirmaban conocer la sabiduría y hablar sabiamente; Job desechó su supuesta guía como simples máximas. Su sabiduría no tenía esencia, no tenía utilidad, y dejaba a Job sintiéndose quemado – verdaderamente, refranes de ceniza. En el verso 13 tal vez los amigos de Job intentaron interrumpirlo, o dijeron sus propias palabras de protesta. Aquí Job demandó el derecho a terminar su discurso. Esto es la actitud que verá Job a través de sus crisis pasadas y presentes. Él no entendía nada de su situación y sentía que Dios estaba en su contra, no a su favor. Al mismo tiempo, aún podía exclamar: en él esperaré.
Es digno de observar que en estas palabras Job respondió a las acusaciones de Satanás y a los cargos de sus amigos. Aunque según sé Job no estaba consciente de que el diablo había dicho: ¿Teme Job a Dios en vano? ¿Acaso no has puesto un cerco alrededor de él y todo lo que tiene? Sin embargo, él respondió esa suposición vil de la manera más capaz posible, porque en efecto sí dijo: Aunque Dios quite mi cerco, y me deje desnudo en el mismo desierto, aun así, me aferraré a él con la fe más firme. Hay tres cosas en el texto: una suposición terrible — “aunque él me matare”; una resolución noble, “en él esperaré”; y, tercero, una pertinencia secreta. Esta última requerirá que examinemos un poco, pero espero dejar claro que hay una gran pertinencia en nuestra confianza mientras Dios nos mata — las dos cosas van bien juntas, aunque tal vez no lo parezca.
Antes de su crisis, Job se consideraba a sí mismo un hombre perfecto y recto, como ciertamente lo era. Él rotundamente se aferró a esta creencia durante toda su experiencia de calamidad, y durante todas las protestas y argumentos de sus amigos. Incluso delante de Dios, él defenderá sus caminos – no en arrogancia, sino en una determinada conexión con la realidad. En esto Job es un ejemplo notable de un hombre que no renuncia a lo que sabe que es verdad en medio de la tormenta. Esta es realmente un área de gran dificultad; porque tales tormentas son innegablemente útiles para sacudirnos de nuestras creencias equivocadas.
Algunos que han sentido que tenían la determinación de Job de aferrarse a la verdad en realidad simplemente eran necios. Sin embargo, Job no cuestionó el concepto de la verdad o su habilidad para conocerla; él sabía que el mismo Dios estaría de acuerdo con él en que el desastre no le vino por un pecado severo o especial; él sabía que el mismo Dios estaría de acuerdo en que Job era un hombre perfecto y recto. En un sentido, parece que Job sintió que su determinada conexión a la verdad y a la realidad eran todo lo que tenía. Había perdido todo, incluyendo su sentido de bienestar espiritual. Todo lo que tenía era la verdad, y sentía que, si se soltaba de eso solo para detener la discusión o para satisfacer a sus amigos, definitivamente moriría.
Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse.
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