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Pablo le ordenó a Timoteo que fuera diferente de los que vivían para las riquezas y la abundancia material. Él debía huir de los orgullosos argumentos de esos que hacen mal uso de la Palabra de Dios y que suponen que debemos seguir a Dios solo por lo que podemos obtener de ello.
En vez de orgullo y riquezas, Timoteo debía perseguir cosas como la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la mansedumbre. Estas son cosas que a menudo no se valoran en nuestra época actual, pero son muy valiosas para Dios. Este reto de dejar algunas cosas y seguir otras no está dirigido solamente a Timoteo, sino a todo hombre o mujer de Dios – en lugar de ser un habitante más de este mundo. Ir por el camino de Dios – en contra de la corriente de este mundo – no sería fácil. Por lo tanto, Timoteo debía tener la determinación de un soldado. Dios nos llama a ser guerreros, pero para pelear la buena batalla de la fe – una guerra donde algunos podrán perder alguna batalla aquí y allá, pero continuarán peleando con gran determinación hasta que termine la guerra; cuando ellos echen mano de la vida eterna.
Timoteo fue reclutado a esta guerra, pero también se ofreció como voluntario: habiendo hecho la buena profesión delante de muchos testigos. Timoteo debía considerar ambas cosas para tener su mente preparada para la pelea. Ya que Pablo había llamado a Timoteo a una difícil batalla, era bueno que él supiera que las órdenes se habían dado delante de este gran Dios. Timoteo tenía la obligación de servir al Creador que le había dado vida. Jesucristo es el que dio a Timoteo esta difícil orden. Jesucristo mismo sabía lo que era cumplir con una orden difícil, porque Él dio testimonio de la buena profesión. En cada una de estas formas, Jesús hizo una buena profesión ante Poncio Pilato; así que cuando se le dice a Timoteo que se ponga a la altura de la buena profesión que hizo; simplemente se le está diciendo que haga lo que Jesús hizo.
La idea es hasta la aparición de nuestro Señor Jesucristo: Este era el tiempo que Timoteo debía pelear la buena batalla. Siempre existe el peligro de que un buen esfuerzo no dure lo suficiente, y termine en derrota. Él es el único que tiene todo el poder y la fuerza, que gobierna el universo desde un trono ocupado en el cielo, es el Rey de reyes, y Señor de señores; la majestad del hombre se desvanece en comparación con la gloria de Jesús. Las personas más ricas, las más inteligentes e influyentes de la tierra son enanos en comparación con el Rey Jesús. El saber quién es este Jesús provoca una respuesta – no trae primero un “¿qué puede hacer Él por mí?” sino una respuesta de simple y profunda adoración – declarando la honra y el imperio sempiterno para este gran Dios. ¡Amén! Pablo alabó la gloria y el honor del exaltado y entronado Señor Jesucristo, Él es un hombre y un humano glorificado.
Una última palabra para los ricos. A los ricos de este siglo: Esta frase lo pone todo en perspectiva. Estos tal vez sean ricos ahora, pero deben usar sus riquezas responsablemente si van a ser ricos en la era venidera. El orgullo es un peligro constante para los ricos. Es muy fácil creer que somos más porque tenemos más de lo que otro hombre tiene. Dios conoce nuestra tendencia a confiar en las riquezas en vez de en Él. Él nos advierte contra este peligro porque Él quiere que confiemos en lo que es certero – en Él y no en riquezas que son inciertas.
Ser dadivoso, y hacer el bien con nuestros recursos es lo que protege nuestro corazón del materialismo y de confiar en las riquezas inciertas. Muchos creen que la razón principal para dar al Señor es que la iglesia necesita dinero. No. La razón más importante para dar es porque usted necesita ser dadivoso. Es la manera en que Dios lo protege contra la avaricia y la confianza en las riquezas inciertas. Dios proveerá para su obra aun cuando usted no dé; pero ¿qué pasará con usted? Si usted no renuncia a sus cosas materiales para la obra del Señor, ¿cómo atesorará para sí buen fundamento para lo por venir? ¿Cómo echará usted mano de la vida eterna? Habrá algunos – tal vez muchos – que no entren al cielo porque su corazón estaba mucho más cómodo aquí en la tierra con sus recompensas materiales. La idea de Pablo para Timoteo es, “Haz a un lado la búsqueda del dinero y conténtate con tu trabajo como ministro del evangelio. Tu mano no es lo suficientemente grande como para sujetar dos cosas. Por lo tanto, como solo puedes tener una, cuida que sea la vital. Echa mano de la vida eterna.”
Pablo repite un tema usado con frecuencia, retando a Timoteo a distinguir entre lo que viene de Dios y lo que viene del hombre y a estar en guardia en contra de enamorarse de lo que viene del hombre. Pablo tenía confianza en Timoteo. Sin embargo, Pablo también sabía lo grande que es el poder de la seducción y los grandes peligros que hay – así que le advierte una y otra vez. El evangelio les es encomendado a los pastores como Timoteo; pero también a todos los creyentes. Y cuando la confianza se destruye, algunos se desvían de la fe. Debemos hacer todo lo que podamos para mantener esa confianza.
Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse.
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