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Jesús no contendería más con los líderes religiosos, y nunca más iría al templo en su ministerio terrenal. Hay un énfasis en la idea del verbo: Él se iba, como alguien que no tenía la intención de regresar. Los discípulos se acercaron a su Maestro, preocupados por su estado de ánimo, intentaron cambiar la sombría corriente de sus pensamientos invitándolo a voltear a ver la sagrada estructura del templo. Después de la destrucción del templo de Salomón, este templo fue construido originalmente por Zorobabel y Esdras. Herodes el Grande (quien gobernó cuando Jesús nació) lo expandió grandemente y lo mejoró. Este templo fue el centro de la vida judía por casi mil años, tanto que era costumbre jurar por el templo y hablar en contra del templo podría considerarse una blasfemia. Josefo el judío nos dice que por ocho años enteros mantuvo 10.000 hombres trabajando en él; y que, por su magnificencia y majestuosidad, excedió el templo de Salomón. Después del trabajo de Herodes, el templo era enorme: casi 500 metros de largo y 400 metros de ancho. El plan de Herodes de reconstruir el templo empezó en el año 19 a.C. y solo se completó hasta el año 63 d.C., tomando más de 80 años. El templo fue terminado solo siete años antes de ser destruido. Pero el Segundo Templo no solo era grande; también era hermoso. El historiador Josefo dijo que el templo estaba cubierto con láminas de oro, y cuando el sol brillaba sobre ellas era cegador verlo. Donde no había oro, había bloques de mármol de un blanco tan puro que, a distancia, los extranjeros pensaban que había nieve en el templo.
Jesús dijo: ¿Ven todo esto? No quedará aquí piedra sobre piedra: Unos 40 años después de que Jesús dijo esto, hubo una revolución judía contra los romanos en Palestina, y disfrutaron de muchas victorias al principio. Pero al final los soldados romanos destruyeron a los rebeldes. En el año 70 d.C. Jerusalén fue destruida, junto con el templo, tal como Jesús dijo que sucedería. El emperador Tito habría preservado el templo de ser quemado, por ser una de las maravillas del mundo, pero no pudo; tal fue la furia de sus soldados. Se dice que, en la caída de Jerusalén, los últimos judíos sobrevivientes de la ciudad huyeron al templo, porque era el edificio más fuerte y seguro de la ciudad. Los soldados romanos lo rodearon, y un soldado borracho comenzó un incendio que pronto devoró todo el edificio. El trabajo detallado de ornato de oro en el techo se derritió en las grietas entre las paredes de piedra del templo, y para recuperar el oro, el comandante romano ordenó que el templo fuera desmantelado piedra por piedra. La destrucción fue tan completa que en la actualidad tienen verdaderas dificultades para saber exactamente dónde estaban los cimientos del templo.
La predicción de Jesús trae dos preguntas. Distanciados del templo, pero viéndolo desde lejos, los discípulos le hicieron preguntas a Jesús acerca de su audaz predicción sobre la destrucción del templo. Los líderes religiosos rechazaron a Jesús y pronto lo entregarían a los romanos para ser crucificado. Él sabía el amargo destino que le esperaba a Jerusalén, y quería darle esperanza y confianza a los discípulos, que pronto serían probados grandemente. Cuando serán estas cosas: Jesús dijo que el templo sería destruido completamente. Era lógico que los discípulos quisieran saber cuándo sucedería. Jesús hablará a esta pregunta, pero solo en el contexto de responder a sus próximas dos preguntas. Y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo: En sus mentes, la destrucción del templo y el fin del siglo estaban probablemente conectados. Pero en realidad, hicieron dos preguntas (algunos dicen que tres), y esta segunda pregunta es respondida en el resto del capítulo.

A medida que Jesús responde esta importante segunda pregunta, hará comentarios específicos y predicciones sobre el final de los tiempos. Estas predicciones han sido la fuente de desacuerdos significativos entre los cristianos que han intentado comprenderlas. ¿Por qué Jesús simplemente no lo dijo tan claramente para que no hubiera posibilidad de que alguien pudiera malinterpretarlo? Una razón es porque Dios quiere que cada época tenga razones para estar lista para el regreso de Jesús. No debemos considerar el regreso de Jesús como un evento lejano en una línea del tiempo, sino algo con lo que hemos estado corriendo en paralelo desde el día de Pentecostés. Otros sugieren que la intención de Dios era mantener el futuro de alguna forma vago y confuso para confundir al Diablo, así como la resurrección del Mesías fue vaga en el Antiguo Testamento. A pesar de que algunas interpretaciones proféticas son diferentes, estamos seguros de esto: Él viene de nuevo, y debemos estar listos.

Desde el principio, Jesús advirtió a los discípulos que muchos serían engañados al anticipar su regreso. Ha habido tiempos en la historia de la iglesia cuando se hicieron predicciones impulsivas y luego se confiaron en ellas, resultando en gran decepción, desilusión y alejamiento. El tipo de cosas que Jesús menciona en esta sección no son las cosas que marcan las señales específicas del final. Cosas como los falsos mesías, pestes, hambres, y terremotos ciertamente han marcado la historia del hombre desde el tiempo de la ascensión de Jesús, pero no eran señales específicas del final. En efecto Jesús dijo: “Sucederán catástrofes, pero estás no señalarán el final”. Aunque ninguno de estos eventos son señales específicas del final, colectivamente son una señal. Cuando Jesús describe estas calamidades literalmente las llamó el principio de los dolores de parto. En el período después de que Jesús asciende al cielo y antes de que venga otra vez, sus discípulos deben esperar ser perseguidos. Esto puede hacer que sus seguidores crean que el final está cerca, pero esto tampoco es una señal específica de su regreso. La persecución revelará a los traidores dentro de la Iglesia, así como a los enemigos fuera. En el período después de que Jesús asciende al cielo y antes de que regrese otra vez, deben esperar ver a la sociedad empeorar más y más, verán muchos falsos profetas, y su éxito. Pero estas tampoco son señales específicas de su regreso.

Y la maldad llevará al enfriamiento del amor, una conexión que debe ser notada. Jesús también prometió que, antes del fin, el evangelio será predicado en todo el mundo. La persecución, los falsos profetas y la degradación general de la sociedad no evitarían la difusión del evangelio. La iglesia debe tomar esto en serio como su deber. Sin embargo, Dios aseguró que sucedería en Apocalipsis cuando dijo: Vi volar por en medio del cielo a otro ángel, que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los moradores de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo, diciendo a gran voz: Temed a Dios, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado. Apocalipsis 14:6,7

Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse.

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