[fusion_builder_container hundred_percent=”no” equal_height_columns=”no” menu_anchor=”” hide_on_mobile=”small-visibility,medium-visibility,large-visibility” class=”” id=”” background_color=”” background_image=”” background_position=”center center” background_repeat=”no-repeat” fade=”no” background_parallax=”none” parallax_speed=”0.3″ video_mp4=”” video_webm=”” video_ogv=”” video_url=”” video_aspect_ratio=”16:9″ video_loop=”yes” video_mute=”yes” overlay_color=”” video_preview_image=”” border_color=”” border_style=”solid” padding_top=”” padding_bottom=”” padding_left=”” padding_right=”” type=”legacy”][fusion_builder_row][fusion_builder_column type=”1_1″ layout=”1_1″ background_position=”left top” background_color=”” border_color=”” border_style=”solid” border_position=”all” spacing=”yes” background_image=”” background_repeat=”no-repeat” padding_top=”” padding_right=”” padding_bottom=”” padding_left=”” margin_top=”0px” margin_bottom=”0px” class=”” id=”” animation_type=”” animation_speed=”0.3″ animation_direction=”left” hide_on_mobile=”small-visibility,medium-visibility,large-visibility” center_content=”no” last=”true” min_height=”” hover_type=”none” link=”” border_sizes_top=”” border_sizes_bottom=”” border_sizes_left=”” border_sizes_right=”” type=”1_1″ first=”true”][fusion_audio src=”https://house.life.cr/wp-content/uploads/2021/03/Mi-tiempo-con-Dios-27-de-febrero.mp3″ loop=”off” autoplay=”off” preload=”none” hide_on_mobile=”small-visibility,medium-visibility,large-visibility” class=”” id=”” background_color=”” controls_color_scheme=”” progress_color=”” max_width=”” border_size=”” border_color=”” border_radius_top_left=”” border_radius_top_right=”” border_radius_bottom_right=”” border_radius_bottom_left=”” box_shadow=”no” box_shadow_vertical=”” box_shadow_horizontal=”” box_shadow_blur=”0″ box_shadow_spread=”0″ box_shadow_color=”” animation_type=”” animation_direction=”left” animation_speed=”0.3″ animation_offset=”” /][fusion_text]
La mente y el ojo de Dios siempre está sobre sus pequeños, hacemos bien en tratarlos con amor y respeto. Dios protege a los humildes. Ciertamente tenemos ángeles velando por nosotros y ministrándonos, pero no hay necesidad de limitarlo a solo un “ángel de la guarda” en específico. Los discípulos deben compartir el corazón de Jesús y cuidar a individuos. Esta historia sobre las cien ovejas demuestra el valor que Dios pone en los individuos. Jesús nos exhorta a reflejar el mismo cuidado. Esta parábola es similar, pero diferente a la parábola de la oveja perdida en Lucas 15:3-7. La evidencia sugiere que estas son dos parábolas similares, ambas enseñadas por Jesús, pero con enfoques muy diferentes. Aquí, Jesús enfatizó el amor y cuidado que debemos tener para todos en la comunidad cristiana. La primera tentación es despreciar a uno, porque solo es uno; la siguiente es despreciar a uno, porque es muy pequeño; la siguiente, y quizá la forma de tentación más peligrosa, es despreciar a uno, porque se ha extraviado.
Debemos amar a los pecadores, ya que Jesús nos amó y murió por nosotros cuando aún lo éramos. Debemos cuidar de los borrachos mientras todavía pasan la copa; los maldicientes incluso mientras los escuchamos maldecir, no debemos esperar hasta que veamos algo mejor en ellos, sino sentir un interés intenso por lo que son: descarriados y perdidos. El pastor de la parábola estaba feliz cuando encontró a la oveja. No estaba enojado ni amargado por haber trabajado tan duro o por su tiempo perdido. Barclay señala que esta parábola nos demuestra el carácter del amor de Dios, siendo como el cuidado que el pastor le da a sus ovejas. Es amor individual, paciente, que busca, que se regocija, que protege. No es la voluntad de nuestro Padre que está en los cielos, que se pierda uno de estos pequeños.
En le verso 15 cambia el rumbo y trata con pecado en la comunidad del Reino. Aquí se establece el método para tratar el pecado dentro de la comunidad. Es esencial que vayamos primero con el hermano que nos ha ofendido, no a quejarnos y chismear con otros, especialmente bajo el disfraz de estar compartiendo petición de oración o buscando consejo. En vez, hay que hablar con la persona directamente. La Biblia dice que debemos de ayudarnos unos a otros y tener paciencia hacia los demás. Sin embargo, claramente hay algunas cosas con las que no debemos de tener paciencia y que debemos abordar. Podemos decir que Jesús nos da dos opciones cuando tu hermano peca contra ti. Puedes ir directamente con él y confrontarlo; o puedes dejar el asunto bajo la paciencia cristiana soportándose el uno al otro. Otras opciones –aferrarse a la amargura, represalias, chismear a otros sobre el problema– no se permiten. No debemos permitir que el pecado nos amargue la vida, manteniendo un silencio malhumorado, ni podemos ir a publicar el asunto. Debemos buscar al ofensor y decirle su falta como si él no estuviera al tanto de ello; porque quizá no lo esté. La meta siempre es ganar al hermano de todas maneras. Es importante destacar que Jesús no dijo que tu hermano debe estar de acuerdo contigo y arrepentirse inmediatamente ante ti. Al principio es suficiente si te oyere. Pero si no te oyere, toma aún contigo a uno o dos: El círculo de personas en la situación solo se amplía a medida que la persona quien ofendió se reúsa a escuchar. Si la actitud necia y impenitente permanece, se les debe negar el compañerismo (tenle por gentil y publicano). La persona que no se arrepiente debe ser tratada al igual que a un gentil o publicano, con gran amor, con la meta de traer reconciliación y un arrepentimiento completo.
Nuevamente nos lleva a entender en el verso 18 la autoridad que se nos ha delegado. Todo lo que atéis en la tierra, será atado en el cielo: Si este proceso se realiza con humildad y conforme a la Palabra, esto es bastante vinculante a los ojos de Dios, aun si los que no se arrepienten solo se van a otra iglesia. Cada iglesia tiene las llaves de su propia puerta. Cuando esas llaves son usadas correctamente por la asamblea de abajo, el acto es ratificado arriba. Hay poder verdadero al estar de acuerdo en oración en la presencia de Jesús. Esto es exactamente de lo que se pierden los que no se han arrepentido. En el griego antiguo, estar de acuerdo es literalmente “sinfonizar”. Jesús quiere que nos complementemos como una gran orquesta. Es una metáfora tomada de una serie de instrumentos musicales colocados en el mismo tono, y tocando la misma melodía: aquí, significa un acuerdo perfecto de los corazones, deseos, anhelos y voces, de dos o más personas orando a Dios.
Jesús dice que: Donde están dos o tres congregados. Jesús aquí indicó que las reuniones de su pueblo –de hecho, reuniones llenas de poder y autoridad conectadas al cielo– no necesitan ser grandes reuniones. Pueden ser de dos o tres de Sus seguidores a la vez. Jesús está tan presente en la congregación pequeña como en la gran reunión. Él no es esclavo a los números. El asunto es estar congregados en Mi nombre: Esto nos demuestra que reunirse en el nombre de Jesús es lo más esencial. Allí estoy yo en medio de ellos: Nadie sino Dios podría decir estas palabras, decirlas con verdad, porque solamente Dios está presente en todas partes, y estas palabras se refieren a Su omnipresencia. Obsérvese que Jesús no está en medio de ellos para espiar sus pecados; o para hacer notar de las imperfecciones de su adoración; sino para iluminarlos, fortalecerlos, consolarlos y salvarlos.
Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse.
[/fusion_text][/fusion_builder_column][/fusion_builder_row][/fusion_builder_container]
