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Cuando los babilonios conquistaron el pueblo de Judá, quedaron algunos de los jefes del ejército y sus hombres que habían escapado. Ellos tenían que escoger entre si querían continuar con las peleas como una resistencia clandestina o someterse al gobierno de Babilonia. La tierra había sido privada de sus líderes; así que estos que permanecieron escondidos mientras los ejércitos de babilonia asediaban, esperaban un giro de eventos después de que la caída de Jerusalén. Estos hombres militares querían reunirse con Gedalías para ver si él apoyaba a los babilonios, o empezaría a tramar una revuelta en contra del rey que lo había puesto en el poder (tal como el rey Sedequías lo había hecho) y lucharía por la independencia de Judá. Los líderes militares mencionados vinieron a Gedalías al sitio histórico de Mizpa.
Gedalías dijo bajo juramento a los oficiales y a sus amigos que realmente, su mejor y más sabia acción era la de rendirse al juicio de Dios a través de los babilonios y prolongar lo más posible la vida que tenían. Ellos tenían su promesa: Gedalías les dijo que hicieran lo que Jeremías el profeta les había dicho que hicieran, lo cual era someterse al juicio del Señor a través de los babilonios, y buscar el honrar a Dios y glorificarlo en la vida normal.
La responsabilidad de Gedalías era la de ayudar al remanente a establecerse, trabajar la tierra y pagar tributo a Babilonia a través de las cosechas. Mientras la amenaza babilonia se acercaba, muchos judíos escaparon a las naciones y pueblos vecinos. Una vez que Judá y Jerusalén fueron conquistados y estabilizados bajo Gedalías, ellos volvieron a la tierra y continuaron con su vida normal con una medida de bendición recogiendo frutos abundantes de la tierra.
Estos mismos oficiales que habían regresado y que no estaban de acuerdo con mantener la paz con los caldeos, advirtieron a Gedalías de un plan para asesinarlo. Ismael el hijo de Netanías que aparece en Jeremías 41:1 era de sangre real, era un entusiasta miembro del partido anti babilonio, él estaba tanto celoso como lleno de odio contra Gedalías. Ismael; el futuro asesino, era de la familia real de David, y al sentirse menospreciado y desechado de obtener la responsabilidad de gobernador la tierra que él consideraba suya brotó en su corazón el deseo de asesinar al rey Gedalías pensando que esta sería la forma de tomar el control de Judá.
En el verso 14 se nos menciona a un rey de Amón llamado Baalis. Recientemente una excavación en Jordán ha encontrado un bote sirio (con fecha del periodo entre 667-580 AC.), que tiene el nombre de rey Balay, quien ha sido identificado con el Baalis de Jeremías 40:13-14.
Cuando le avisaron al rey del complot para matarlo, Él no creyó en este reporte. A través de los eventos de Jeremías 41 vemos que era verdad. Tal vez Gedalías fue tonto; tal vez Ismael el hijo de Netanías se había ganado su confianza de alguna manera. Él parece haber estado con una disposición magnánima e incapaz de creer el mal de alguien a quien él conocía personalmente de los días en que él era un oficial de estado y Ismael era un príncipe real.
El próximo capítulo nos muestra que la información de Johanán era cierta. Así que el noble Gedalías perdió su vida al no creer una clase de maldad de la cual él mismo era incapaz. Uno de los líderes que habían traído el reporte del plan de asesinato en contra de Gedalías lo presionó aún más, hablando con él en secreto. Él se ofreció a eliminar al hombre acusado de planear el asesinato. Gedalías aún no creía en la advertencia, a pesar de que Johanán hijo de Carea lo presionó. Gedalías continuó creyendo en lo que él sabía de Ismael y se refirió al reporte como falso. Desde nuestro punto de vista podemos ver que Gedalías debió de haberle preguntado al Señor, cuyo profeta Jeremías se encontraba con él; aun así, esto es fácil de decir y no tan fácil de hacer. Muchas veces confiamos en las personas porque las conocemos y creemos en la buena voluntad de ellos, sin embargo, siempre deberíamos poner atención a las advertencias y consultar al Señor en todo momento.
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