Dios recordaba cariñosamente los días cuando Israel era fiel y fructífero hacia Él. Uvas en el desierto y la fruta temprana de la higuera son bendiciones inesperadas. Hubo un tiempo cuando Israel tuvo algo especial con Dios, como si alguien encontrara deliciosas uvas en el desierto. Mientras ellos fueron fieles, ellos eran tan aceptables para Dios como lo serían las uvas maduras para un viajero sediento en el desierto.
El pecado e idolatría de Israel en los días de Oseas fue como su pecado en Baal-peor en Números 25, asociado con idolatría e inmoralidad sexual. Israel amó a sus deshonrosos ídolos, y se hicieron como ellos. Se convirtieron como el dios que amaban y servían, ya sea el Señor o como cosas abominables. En contraste hacia sus frutos pasados, ahora Israel experimentaría esterilidad y duelo, dados a ellos por el Dios que rechazaron.
La idea es que Oseas comenzó una oración de ira en contra del pueblo (“Dales, oh Jehová”), luego se detuvo porque observó su corazón, y no supo que orar (“lo que les has de dar”). Al final, él pidió por matriz que aborte, y pechos enjutos. En realidad, Oseas oró por misericordia. Al conocer el juicio venidero, él oró, “Jehová, dales pocos hijos para que esos hijos no tengan que enfrentar los horrores de Tu juicio venidero.
En ocasiones, aquellos que se ven a sí mismos – quizás de manera acertada – como más espirituales y cercanos a Dios que los demás en una iglesia o grupo, se enfadan y frustran con aquellos que parecen que no tienen un corazón apasionado por el Señor. Su frustración es entendible, pero la pausa en la oración de Oseas les debiera de dar a ellos una pausa. Es algo bueno el anhelar un avivamiento y una pasión espiritual entre el pueblo de Dios, pero si eso nos hace soberbios, llenarnos de ira, o amargarnos en contra de los demás, entonces Satanás ha ganado una gran victoria.
Como ya fue mencionado, Dios despreciaba la ciudad de Gilgal como centro de idolatría en Israel. En un tiempo, Gilgal fue un lugar donde los profetas fueron entrenados bajo la dirección de Elías y Eliseo. Pero en los días de Oseas se había convertido en el centro de una adoración falsa. En este sentido, el exilio era el castigo perfecto para Israel.
Ellos habían deshonrado la casa de Dios, Su tierra, así que Él los “desalojaría”. Una de las razones principales por la cual Israel fue tras los ídolos como Baal y Astarot, fue porque se pensaba que esos dioses traían fertilidad y frutos. Dios le recuerda a Israel que Él en realidad es el Señor sobre el vientre, y que Él transformará su fertilidad en esterilidad.
Mi Dios los desechará, porque ellos no le oyeron: Esto es exactamente lo que el Señor prometió bajo los términos del Antiguo Pacto (Deuteronomio 30:24-28). Pero gracias a Dios, podemos venir a Él por fe en un nuevo y mejor pacto, donde Él promete no acordarse más de nuestros pecados.
Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse
