Dios ilustra a Israel como una mujer adultera, quien ya no es digna de ser comparada con una esposa. Esto muestra que la relación está rota. Israel lascivamente se ofreció hacia otros dioses, de la manera que una mujer, de manera lasciva, se ofrece a sí misma a otros amantes. Esto es comunicado por la frase sus adulterios de entre sus pechos. La referencia a sus “pechos” puede implicar que ella ha desnudado su regazo para atraer a sus amantes. Dios le advierte a Israel que si ella no deja su manera de ser, como ramera, ella será juzgada. Aunque la relación esté rota, la bendición continúa; pero le será quitada si Israel no se vuelve. Si Israel, como un todo, es representado por una mujer infiel, entonces sus hijos representan a los individuos de Israel. Si ellos no se vuelven al Señor, ellos personalmente experimentarán Su juicio. Israel justifica su prostitución porque ella recibe cosas de sus “amantes.” Ella miraba todo lo bueno que parecía que ella obtenía de su pecado, y parecía un buen trato. Israel no entendía que los placeres del pecado pasan.
Para traer a Israel hacia el arrepentimiento, Dios promete el colocar un seto de espinos en los lados del camino, para que les provocara dolor cuando fuera que Israel se desviara del camino correcto, y para que el camino equivocado fuera difícil de encontrar. Cuando Dios rodea de espinos nuestro camino, usualmente esto no nos agrada. Algunas veces pensamos que Dios está en contra de nosotros cuando los espinos hieren y no podemos encontrar el camino equivocado. Pero en realidad es una de las más dulces expresiones del amor de Dios, el rodear de espinos el camino y el cercarnos. Cuando Dios permite que pasen los placeres pasajeros del pecado, entonces a menudo vemos que tan bueno era el seguir al Señor. En un matrimonio, a menudo el pasto se puede ver más verde con el mejor cónyuge; en nuestro caminar con el Señor nuestros ídolos parecen atractivos hasta que Dios los expone. Entonces, estamos listos para volvernos a nuestro primer marido, el Señor.
Aun cuando Israel se fue en pos de otros dioses, el Señor aún proveía para ella. Esto mostró Su gran amor, sin egoísmo, hacia Israel. Aun cuando Israel tomó lo que Dios les proveía y lo ofrecía a Baal, Él aún los amaba. Cuando Oseas proveyó para Gomer, ella lo gastó en sus amantes adúlteros. Es como si Oseas fuera a la casa del amante de Gomer, donde ella vivía apartada de su marido y en adulterio. Él sabía que este hombre sinvergüenza no podría proveer para Gomer, y que ella vivía en la pobreza y en harapos. Oseas tocaba la puerta. Él hablaba con el hombre que contestaba, “¿Eres tú el hombre que vive con Gomer?” El hombre se preguntaba de que asunto podría estar hablando Oseas; luego él revelaba: “Yo soy Oseas, su marido. He traído estos alimentos y dinero para que ella pueda tener provisión.” Cuando Oseas se iba, Gomer y su amante debieron de haber pensado que él era un tonto. ¡Qué gran cena disfrutaron ellos con la comida que Oseas llevó! Pero así es como el Señor nos ama, prodigando bendiciones sobre nosotros, aun cuando estamos adorando ídolos, proveyéndonos con bendiciones que gastamos en otros dioses.
Dios le da al hombre los árboles del bosque y el fierro del suelo. Él le da al hombre la capacidad para hacer un hacha y los clavos de ese hierro, y la energía para cortar un árbol, la habilidad para dar forma a la madera en vigas. Dios le da al hombre la inteligencia para hacer un mango de esa madera, y una cabeza del hierro, y combinarlos para que sea un martillo efectivo. Luego el hombre toma las vigas, los clavos, y el martillo y éste clava a Dios en la cruz; donde Dios voluntariamente extendió Sus brazos, muriendo en la cruz para tomar la culpa y la pena que merecía el pecado del hombre, y para hacer una nueva relación restaurada, entre Dios y el hombre.
Dios le dio trigo a Israel, y éste ofreció lo que Él le proveyó en sacrificio a Baal. Así que Dios tomaría esta provisión, y mientras Israel siente su necesidad y privación; quizás entonces se volvería al Señor. Durante el tiempo de Jeroboam II, Israel disfrutó de gran prosperidad. Pero utilizó dicha prosperidad para la idolatría y para placeres impíos, así que Dios tomaría su prosperidad.
Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse
