El pueblo no obedeció a Dios con respecto a dar. Debido a la falta de apoyo, los que debían dar su tiempo para el servicio de Dios y su pueblo (los levitas y cantores) no pudieron y tuvieron que dejar ese servicio. La falta de dar era una forma de abandonar la casa de Dios.
Nehemías arregló la situación al esperar que los Levitas y los cantores se comprometieran una vez más con la obra de servir a Dios y a su pueblo como debían. También reorganizó la recolección y la contabilidad de los diezmos y las ofrendas.
El día de reposo estaba siendo ignorado en desobediencia al claro mandamiento de Dios bajo el Antiguo Pacto. Los extranjeros vendían y el pueblo de Israel compraba. En su raíz, este era un problema de prioridades. No hay nada malo con comprar y vender, sólo cuando nuestro deseo de vender y comprar, de ganar dinero o gastar dinero, se vuelve más importante para nosotros que honrar a Dios. Esta era una manera clara en la que el pueblo de Israel estaba poniendo el ganar y gastar dinero antes que el glorificar a Dios.
El Nuevo Testamento deja claro que no estamos bajo la ley del día de reposo en el mismo sentido en el que lo estaba el pueblo de Israel bajo el Antiguo Pacto en Colosenses 2: 16,17; pero ciertamente estamos bajo la misma obligación de hacer que el honrar a Dios sea más importante que ganar dinero o gastar dinero. Nehemías sabía que el pecado no era solo un asunto personal. Cuando un pecado es cometido tan abiertamente y se desvía la mirada y se deja sin corrección entre el pueblo de Dios, este hace una invitación a la mano correctora de Dios.
Nehemías no se iba a quedar de brazos cruzados con esto; el amenazó Si lo hacéis otra vez, os echaré mano. Él no se refería a la gentil imposición de manos para oración, sino a la dura imposición de años para corrección.
Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse.
