Nehemías fue un gran ejemplo de poner la obra de Dios por encima de sus propios intereses personales. El ciertamente tenía el derecho de cobrar impuesto al pueblo para su mantenimiento (otros lo habían hecho antes que él), pero él no tomó ese derecho porque no ayudaría a la obra de Dios.

El apóstol Pablo es otro gran ejemplo de alguien que tenía derecho a recibir apoyo, pero que no tomó ese derecho porque era mejor para la causa del evangelio. ¿Deberían ser apoyados los ministros en la actualidad? Todo es cuestión de verlo que es mejor para el evangelio. Si es mejor para un ministro ser capaz de dedicarse de tiempo completo al cuidado y a la enseñanza del pueblo de Dios, debería ser apoyado. Si es mejor que no sea apoyado de esta manera, no se debería hacer. Hay algo mal con un ministro que solo ministrará al pueblo de Dios si la paga es buena.

Nehemías hizo lo correcto delante de Dios, no lo que era “bueno” para sus propias necesidades y preocupaciones – porque sabía que tendría que responder ante Dios. Él podía decir esto porque no le importaba lo que hicieran los demás, cómo actuaba la multitud, o lo que pensara el resto del mundo. Él vivía con otros estándares. Nosotros deberíamos tener estándares aún más altos que los de Nehemías, y deberíamos decir, cuando se nos confronte con el pecado que este mundo toma por sentado, yo no hice así, a causa del amor a Jesús.

Nehemías no solo no tomó lo que podía; también dio cuando no tenía que hacerlo. Él recibía mucha comida de las provisiones del rey, las cuales pudo haber vendido para su propio beneficio. En vez de eso, la regaló como ejemplo de generosidad – alimentando a alrededor de 150 personas regularmente.

Nehemías pudo haber tomado más (el pan del gobernador), pero no lo hizo. Por lo tanto, Nehemías fue un ejemplo por lo que no tomó y por aquello con lo que no se quedó. Él, en su propia vida, vivió de la forma en que le dijo a los nobles y a los gobernantes que vivieran; no tomando ventaja personal de la necesidad de otros. Él hizo lo que cualquier líder de Dios debe hacer: nunca esperó más de sus seguidores de lo que esperaba de sí mismo.

Algunos piensan que Nehemías estuvo mal por decir todas las cosas buenas que hizo. Jesús claramente enseñó que nuestras buenas obras no deben ser hechas para mostrar a otros cuán espirituales somos.
Mateo 6: 1-4 dice: Cuídense de no hacer sus obras de justicia delante de la gente para llamar la atención. Si actúan así, su Padre que está en el cielo no les dará ninguna recompensa. Por eso, cuando des a los necesitados, no lo anuncies al son de trompeta, como lo hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles para que la gente les rinda homenaje. Les aseguro que ellos ya han recibido toda su recompensa.  Más bien, cuando des a los necesitados, que no se entere tu mano izquierda de lo que hace la derecha, para que tu limosna sea en secreto. Así tu Padre, que ve lo que se hace en secreto, te recompensará.

Nehemías en su oración no buscaba la alabanza del hombre; sino de Dios. De hecho Nehemías probablemente tenía la intención originalmente de que nadie más viera parte o nada de este libro, porque fue escrito como diario. En nuestro propio tiempo a solas con el Señor, es totalmente apropiado – y correcto – decir, “Recuérdame Dios, por el bien que he hecho” – tener confianza en nuestra recompensa celestial, en vez de la alabanza del hombre.

Deberíamos estar contentos de que Dios tomó este diario personal de Nehemías y nos lo dio. Nos muestra que un líder debe dirigir primero con el ejemplo, y que Nehemías podía decirle a otros que hicieran lo correcto porque su propio andar era correcto. Sus palabras públicas y sus acciones privadas decían la misma cosa.

Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse.