El capítulo cuatro terminó con una nota de gran victoria. En esta sección del capítulo cinco, no hay mención de trabajo en el muro, indicando que el trabajo se había detenido debido a un conflicto entre el pueblo de Dios. El enemigo no pudo detener la obra de Dios con un ataque directo, sino que la obra se detuvo cuando el pueblo de Dios no estaba unido y trabajando juntos. Nehemías no es un libro que trate principalmente sobre el dinero; es un libro sobre la reconstrucción de los muros de Jerusalén y de traer al pueblo a un sitio de paz, seguridad y bendición. Sin embargo los problemas de dinero afectaron directamente la obra de reconstrucción. El pueblo tenía problemas de dinero porque trabajaron duro en los muros y no pasaban el mismo tiempo proveyendo para las necesidades de su familia.
El pueblo tenía problemas financieros porque los préstamos que habían tomado para vivir tenían intereses, y algunos estaban en estado de incumplimiento. Por lo tanto algunos tuvieron que entregar a sus hijos como siervos a sus prestamistas para pagar y liquidar la deuda. Los ricos estaban tomando ventaja de la crisis para sacar dinero de los pobres, cargando el 12 % de interés anual. Los problemas de dinero rara vez son solo problemas de dinero. A menudo pensamos que si tan solo tuviéramos más dinero, nuestros problemas de dinero desaparecerían. No es verdad –y eso es un hecho comprobado, con solo ver las vidas de muchos de los que ganan la lotería o adquieren riquezas inesperadas. Si tenían problemas de dinero antes – si no sabían cómo manejar su dinero y glorificar a Dios con él – no lo sabrán después. Los mismos problemas pronto se presentarán otra vez, con frecuencia, mayores que antes.
Nehemías se enojó porque estos problemas de dinero fueron provocados, en parte, por la avaricia de los que querían sacar partido de los problemas monetarios de otros, algo que la ley de Moisés claramente dijo que estaba mal, estos problemas de dinero llevaron a una falta de unidad entre el pueblo de Dios. Esta unidad era más preciosa que cualquier cantidad de dinero y por la falta de ella, detuvieron la obra del Señor de reconstruir los muros. Debió haber frustrado a Nehemías que pudieran mantenerse tan fuertes contra un ejército, pero que cayeran tan rápido ante este tipo de problemas. Nehemías era un hombre lo suficientemente apasionado como para enojarse; pero lo suficientemente sabio como para no actuar hasta haber meditado en el asunto cuidadosamente. Cuando las personas estaban haciendo mal, él las confrontó. Les dijo la verdad, y por el resultado, podemos juzgar que debió haberles dicho la verdad en amor. Nehemías nos enseña que la manera en la que un líder debe abordar los problemas es de frente.
La usura es el interés que es, o demasiado excesivo o que no debía ser cobrado en absoluto. La Biblia dice que está mal hacer dinero de la necesidad financiera de alguien; si alguien necesita dinero para las necesidades más básicas de la vida, se les debe dar el dinero, no prestarlo con intereses. Claro, prestar dinero con interés es permitido para cosas que no son necesidades absolutas. Sin embargo, el pueblo de Dios siempre debe hacer uso de gran sabiduría y autocontrol al prestar dinero.
Nehemías destacó que cuando Judá fue conquistada, muchos Judíos fueron comprados como esclavos a extranjeros y muchos de ellos habían sido liberados por precio por otros Judíos. Debido a esto, estaba muy mal hacer que otros Judíos fueran vendidos como esclavos a otros Judíos porque no podían pagar préstamos con altos intereses.
Aquí es donde muchos negocios toman una mala dirección delante de Dios, porque no toman en cuenta la voluntad de Dios ni su sabiduría. La única preocupación es si el trato se puede hacer, y si saldrá dinero de este; no si es bueno o malo. Nehemías no le estaba pidiendo a los nobles y a los gobernantes que solo se sintieran mal, o que solo dejaran de hacer lo que estaban haciendo; tenían que corregir lo que habían hecho. Si se había cobrado dinero injustamente o se habían llevado colaterales injustamente, tenía que ser corregido.
Ellos escucharon la voz de su líder y dijeron lo devolveremos: Esto era bueno. Nehemías sabiamente les dijo la verdad en amor, confrontando a estos hermanos; y ellos recibieron la reprensión, haciendo lo correcto y admitiendo que habían estado mal. Su espíritu enseñable y corregible era impresionante; muy pocos están dispuestos a admitir que están mal y a hacer lo correcto – especialmente si el dinero está involucrado.
Nehemías sabiamente sabía que las palabras no eran suficientes. Sus acciones tenían que ser completadas con acciones reales – y esto fue: Y el pueblo hizo conforme a esto. Con los juramentos, y el registro público de todo esto, Nehemías asegura la rendición de cuentas; algo que a menudo necesitamos que nos ayude a hacer lo que nuestro espíritu está dispuesto a hacer pero nuestra carne es demasiado débil para hacer. Tal vez el rendir cuentas es un paso que a usted le falta para lidiar con un área donde usted está teniendo dificultades para hacer lo correcto.
Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse.
