El uso que Pablo le da a “por lo demás” no significa que ha terminado. Significa que aquí empieza a cerrar esta sección de la carta, con instrucción práctica sobre cómo quiere Dios que viva su pueblo. La palabra traducida como “por lo demás” (loipon) es un adverbio acusativo, y sirve más bien para marcar una transición que una conclusión. Pablo estaba agradecido por el crecimiento que vio en los Tesalonicenses, pero aún deseaba que abundaran más y más en un conducir que agradara a Dios. La madurez cristiana nunca es terminada en este lado de la eternidad. No importa que tan lejos haya llegado un cristiano en amor y santidad, él o ella aún pueden abundar más y más. Lo que Pablo escribió en los versículos siguientes no era nada nuevo para los Tesalonicenses. En las pocas semanas que estuvo con ellos, el los instruyó en estos aspectos básicos de la moral cristiana. Pablo sabía que era importante instruir a los nuevos creyentes en estas cosas. Él dio por hecho que los Tesalonicenses entendían que el propósito de su conducir – su forma de vivir – era agradar a Dios y no a sí mismos. Cuando el cristiano tiene este entendimiento básico, la siguiente instrucción referente a la moralidad Bíblica cobra sentido. Cuando un hombre es salvo por la obra que Cristo hizo por él, no se extiende frente a él como un asunto sobre el que puede decidir libremente si servirá a Dios o no. Él ha sido comprado por un precio. Se ha vuelto un esclavo de Cristo.

El apóstol no está dando sugerencias son instrucciones del Señor Jesús, y deben recibirse de esa manera. Está palabra “instrucciones” es más familiar en un ambiente militar, siendo una palabra común para las instrucciones dadas por un oficial a sus hombres. Es por lo tanto una palabra con un toque de autoridad. Pablo dio estas instrucciones a una cultura Romana del primer siglo que estaba marcada por la inmoralidad sexual. En esta época en el Imperio Romano, la castidad y la pureza sexual eran virtudes casi desconocidas. Sin embargo, los cristianos debían tomar sus estándares de moralidad sexual de Dios y no de la cultura. Vivimos diferente al mundo cuando nos apartamos de fornicación. La palabra Griega antigua traducida como fornicación (porneia) es una palabra amplia, que se refiere a cualquier relación sexual fuera de la alianza matrimonial. Vivimos diferente del mundo cuando mantenemos nuestro cuerpo en santidad y honor. La inmoralidad es lo contrario del honor porque denigra y corrompe al hombre. Los que no refrenan sus deseos sexuales actúan más como animales que como humanos, siguiendo cada impulso sin limitaciones. Pablo quería alentar a cada cristiano a tener o controlar su propio cuerpo de una manera que honre a Dios. Cuando somos sexualmente inmorales, agraviamos y engañamos a otros y los defraudamos de maneras mucho más grandes de lo que podríamos imaginar. El adúltero defrauda a su pareja e hijos. El fornicador defrauda a su futura pareja e hijos, y ambos defraudan a su pareja ilícita. El adulterio es una evidente violación de los derechos de otro. Pero la promiscuidad antes del matrimonio representa el robo a otro de la virginidad que debería ser presentada en el matrimonio. La futura pareja del tal ha sido defraudada.

Aquí esta es la primera de cuatro razones para la pureza sexual. Podemos confiar en que Dios castigará la inmoralidad sexual, y que nadie se escapa con este pecado – incluso si no ha sido descubierto. Pues no nos ha llamado Dios a inmundicia, sino a santificación: Esta es la segunda razón por la que los cristianos deben ser sexualmente puros – debido a nuestro llamado. La tercera razón es que, rechazar el llamado de Dios a la pureza sexual no es desechar al hombre, sino a Dios mismo. A pesar de las insignificantes maneras en que racionalizamos la inmoralidad sexual, seguimos rechazando a Dios cuando pecamos de esta manera. La fuerte instrucción de Pablo no parece venir porque los Tesalonicenses estuvieran profundamente en pecado. Parece que esto llevaba la intención de prevenir pecado y no tanto la de reprenderlo, teniendo en cuenta los bajos estándares vigentes en su sociedad y debido a la fuerza seductiva de la inmoralidad sexual. La cuarta de las razones es que se nos ha dado el Espíritu Santo, que fortalece al dispuesto y confiado cristiano para vencer al pecado sexual. Con su Espíritu Santo, Dios nos ha dado los recursos para la victoria; somos responsables de usar esos recursos.

Los Tesalonicenses habían aprendido de Dios sobre la importancia del amor, sin embargo todos debemos recibir un recordatorio. No era que los Tesalonicenses no tuvieran amor; su amor hacia todos los hermanos era bien conocido, pero debían abundar más y más en su amor. Debemos tener una aspiración o ambición en la vida, y eso debe ser procurar tener tranquilidad. Podríamos decir que la emoción y el entretenimiento son como una religión para muchas personas hoy en día. El cristiano debe enfocarse en su propia vida y asuntos, en vez de meterse en las vidas de otros. “Ocuparos en vuestros negocios ” es una idea Bíblica. Debemos reconocer la dignidad y el honor del trabajo. Cuando combinamos el amor de nuestros hermanos con el trabajo, nos conducimos honradamente. Las personas que aún no son cristianas (los de afuera) verán nuestro ejemplo y serán influenciados a convertirse en seguidores de Jesús. Pablo completa la idea que empezó en el capitulo 3:10,  para que veamos vuestro rostro, y completemos lo que falte a vuestra fe. Si ellos seguían sus enseñanzas y su ejemplo, no tendrían necesidad de nada y habrían llegado al lugar de genuina madurez cristiana.

Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse.