En ese momento crucial en la historia de Judá e Israel, el profeta Elías apareció repentinamente. Él se convirtió en la fuerza espiritual dominante en Israel durante estos días oscuros de la apostasía de Acab. El nombre Elías significa, “Yahveh es mi Dios”. En los días en los que el gobierno de Acab oficialmente apoyaba la adoración a Baal y a otros dioses, hasta el nombre de este profeta le decía la verdad. La tierra estaba llena de sacerdotes de Baal, orgullosos del favor de la corte, glorificándose en su repentina llegada al poder, insolentes, avaros, escandalosos, y envilecidos.
Elías mostró, por medio de sus oraciones al Dios de Israel, que era más poderoso que Baal. La declaración de Elías de estar en la presencia de Dios nos da un entendimiento de la fuente de su fuerza. Se dijo, específicamente, que Elías era hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras. Pero él mostró una fuerza más grande que la mayoría de nosotros en nuestra vida con Dios. Debemos de prestar atención a estos indicadores de la fuerza de Elías. Para Elías Jehová vivía. Él era la realidad suprema de su vida. Él estaba en la presencia de Acab, pero estaba consciente de la presencia de alguien más grande que un rey terrenal.
La sequía anunciada por Elías en el versículo anterior era una gran amenaza para el reino norte de Israel, y el reino de Acab. Dios condujo a Elías un paso a la vez. Él no le dijo que fuera al arroyo de Querit sino hasta que hubo entregado el mensaje a Acab. Él no le dijo que fuera a Sarepta sino hasta que el arroyo de Querit se secara. Dios condujo a Elías por fe, un paso a la vez, y Elías siguió en fe. Dios le enseñó a Elías el valor de la vida escondida. Dios quería que Elías se escondiera y estuviera solo con Él. El escape hacia el arroyo de Querit era más que protección. Fue también para entrenar a Elías hacia la dependencia del Señor. En una temporada de sequía, él debía de confiar que Dios podría mantener fluyendo este arroyo. Él también debía de aceptar la comida de los cuervos, un animal impuro. El nombre Querit viene de una antigua raíz hebrea que significa: cortar, trozar o aislar. Esto muestra que Dios debía de podar algo en la vida de Elías durante este periodo. Cada pedazo de comida que llegaba a Elías venía por medio del pico de un animal impuro. Elías tendría que dejar de lado sus ideas sobre lo puro y lo impuro, o pronto moriría de hambre. A través de esto, Dios le enseñó a Elías qué enfatizara en el espíritu de la ley antes que en la letra de la ley.
Elías observó cómo el flujo del arroyo disminuía hasta que se secó. Su fuente de agua se había ido. ¿Por qué dejó Dios que se secara? Él nos quiere enseñar a confiar en Él mismo. Él quiere aflojar nuestras raíces antes de removernos a otra esfera de servicio y educación. Él quiere poner en un contraste más fuerte el río del agua viva que nunca muere. Dios condujo a Elías del arroyo seco a una ciudad gentil. Este era un movimiento inusual y desafiante para que Elías lo llevara a cabo. Dios seguía trasplantando a Elías: de casa, a Jezreel, a Querit, a Sarepta. Esta trasplantación lo hacía cada vez más fuerte. También debemos de recordar que esta región en general era el lugar de donde salió la reina impía Jezabel. Elías estaba visitando territorio enemigo, y mostrando el poder de Dios en un área donde Baal era adorado, aunque ineficaz en la sequía.
Las viudas eran notables por su pobreza en el mundo antiguo. Dios le dijo a Elías que fuera a una viuda gentil y recibiera provisión; probablemente parecía que tenía más sentido que esperar junto a un arroyo seco. Elías, quizás, pensó que Dios lo conduciría hacia una inusual viuda que fuera rica, pero Dios le condujo hacia una pobre viuda gentil. Sabemos esto por el hecho de que ni siquiera tenía leña. Ahora, no hay razón para que no tuviera madera aun en tiempos de escasez de pan, pues no había escasez de madera, a menos que ella fuera extremadamente pobre. Jehová, quien nunca miente, habló una solemne verdad cuando dijo: “Le he ordenado a una viuda allí”. Él había operado de tal forma en su mente que la preparó para que obedeciera la orden cuando saliera de los labios de su siervo, el profeta. Elías, audazmente, hace esta petición por fe. El sentido común y las circunstancias le decían que la viuda no daría tan generosamente a un extraño judío; pero la fe lo hizo preguntar. Dios sí escogió a esta mujer, pero la eligió más que por un milagro. Él la eligió por servicio. Elías rápidamente se dio cuenta de que ella no solamente era pobre, sino desesperadamente pobre. Elías la halló justo antes de que fuera a preparar el último bocado de comida para ella y para su hijo, y entonces resignarse a morir.
No tengas temor fue la primera palabra de Dios hacia la viuda a través de Elías. Su crisis actual, con razón, la hacía sentir temor, y Dios quería que ella dejara de lado el temor y pusiera su confianza en Él. Elías pudo hacer tal petición tan audaz. Era porque Dios le había dicho que Él suministraría una provisión ilimitada de comida para la viuda y su hijo y para Elías mismo. Él le pidió a la viuda que pusiera su confianza en esta gran promesa de Dios. La viuda en realidad lo hizo, voluntariamente dio con un gran riesgo, basada en su confianza en la promesa de Dios. Dios cumplió la promesa hecha a la viuda, a su hijo, y a Elías. Dios la usó como un canal de provisión, y sus necesidades, como resultado, fueron satisfechas.
Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse
